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Hace
justamente un año, en el número 2 de LA CIUTAT, se publicaba un
reportaje sobre el monumento pendiente a Attilio Bruschetti, el filósofo
italiano que pregonaba una educación basada en los dones
fundamentales del amor y la convivencia. Attilio Bruschetti,
nombrado hijo adoptivo de Xàtiva por su continua labor filantrópica
en pro de la ciudad, falleció en Barcelona en 1932 y el
Ayuntamiento setabense acordó instaurar el 15 de Mayo como el Día
del Bruschetti, poner su nombre al nuevo colegio en el jardín que
llevaba el nombre de su esposa, Carmen Pérez, y que fue donado a la
ciudad por el propio Bruschetti y erigir un monumento en el propio
jardín, que sigue siendo la asignatura pendiente. Pero en 1985, se
intentó llevar a cabo esta propuesta, e incluso existe una memoria
y presupuesto que se desestimó por entender que era excesivo. Estos
son los detalles del monumento.
Perpetuar
la figura de Attilio Bruschetti mediante un día que llevase que
nombre y rotular igualmente el nuevo colegio en el jardín de su
esposa, debía complementarse con un monumento del filántropo
italiano. La idea la tuvo Carlos Sarthou y fue él mismo quien
inicio una lista de donativos con cien pesetas. El concurso para
realizar el monumento lo ganó Francisco Bolinches, pero la llegada
de la guerra civil rompió la iniciativa, y el régimen franquista
silenció el nombre de Bruschetti, hasta la llegada del primer
Ayuntamiento democrático, que recuperó el nombre del colegio y el
Día del Bruschetti, pero el monumento quedó en el olvido, aunque
se intentó llevar a cabo en 1985, coincidiendo con el
cincuentenario del Colegio Attilio Bruschetti, según los documentos
a los que ha tenido acceso LA CIUTAT, y que contemplan tanto las
características del mismo, como el lugar donde debía ser ubicado.
La memoria fue
redactada por el arquitecto Vicente Torregrosa Soler y tras barajar
tres posibles ubicaciones, optaba como situación más acertada la
ubicación del monumento en el centro del estanque existente en el
jardín por varias razones fundamentales. En primer lugar el sitio
elegido constituye el centro del jardín; el monumento quedaría
frente al colegio del mismo nombre; su protección sería la
adecuada y las operaciones a realizar serían muy simples, con el
consiguiente ahorro económico.
El monumento
representaría a Attilio Bruschetti sentado con un niño sobre sus
piernas y uno de los brazos de Bruschetti
descansaba sobre los hombros del pequeño, escultura que
puede verse en escayola en el Museo del Almudí. Según el
arquitecto autor de la memoria, la escultura debía descansar sobre
un soporte circular de hormigón de reducidas dimensiones,
semioculto por la vegetación existente en el centro del estanque,
con el fin de enfatizar y centrar la atención sobre el grupo escultórico.
A finales de 1985
se presentaron los diferentes presupuestos, y de esta forma realizar
el monumento en bronce ascendía a 1.837.500 pesetas. Por su parte
el pedestal de hormigón y
la restauración de las verjas metálicas del estanque ascendía a
500.000 pesetas. Por su parte también se solicitó un presupuesto
para restaurar todos los elementos cerámicos del entorno: los
cuatro bancos, las ranas que hacen de surtidores y los ladrillos de
cerámica, ascendiendo todo ello a 166.000 pesetas. En definitiva el
monumento a Bruschetti podía ascender a unos dos millones y medio
de pesetas de hace 13 años, donde el presupuesto municipal ascendía
a 720 millones.
En aquellos
momentos se desestimó el proyecto por entender el equipo de
gobierno socialista que era una cantidad excesiva. En la anterior
legislatura se pretendió volver a intentar hacer el monumento, pero
ni siquiera llegó a plantearse en ninguna comisión por no existir
un acuerdo unánime entre todos los miembros del PSOE, ya que
algunos entendían que habían otras prioridades más urgentes.
Fuentes del actual equipo de gobierno del PP han
manifestado a LA CIUTAT que el monumento a Bruschetti podría
plantearse y debatirse en la próxima legislatura, realizando
incluso un nuevo estudio sobre la ubicación y características del
monumento, no descartando incluso la colaboración de otras ciudades
como Bolonia, donde nació Bruschetti, y que siempre ha estado
dispuesta a colaborar en todo cuanto sirviese para recuperar la
figura de este gran filántropo italiano, hijo adoptivo de Xàtiva.
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