|
El
próximo mes de febrero, los más de doscientos alumnos del
conservatorio municipal Lluís Milán de Xàtiva tomarán posesión
de la que es ya su nueva casa. Varios años de obras y una fuerte
inversión de las administraciones implicadas en la recuperación
permitieron el pasado verano inaugurar la sede que acogerá a los músicos
de la ciudad y la comarca. Este antiguo convento de Sant Agustí
presentaba un grave estado de deterioro después de haber servido,
en las últimas décadas, como sede del ayuntamiento de la ciudad y
como dependencia judicial. Un decidido proceso de rehabilitación
iniciado en los primeros años de la década de los noventa ha
logrado devolver a la ciudadania un edificio lleno de atractivo y
dispuesto a servir de sede permanente al colectivo musical de las
enseñanzas superiores y, de manera provisional, a las asignaturas
que la Universitat Politècnica de València imparte en dos de sus
aulas desde hace unos días.
El
camino para llegar a esta meta no ha sido fácil. El ayuntamiento de
Xàtiva adquirió la iglesia y el edifico anexo que ahora acogerá a
este nuevo conservatorio. Convirtió la primera en auditorio de música,
para acometer con posterioridad la transformación del cuerpo
principal del antiguo convento en un centro moderno para el fin
docente que perseguía pero respetuoso con la riqueza patrimonial
del inmueble. Enero de 1995 y agosto de 1998 son las dos fechas en
las que cada una de las dos nuevas instalaciones fueron inauguradas.
En pleno barrio
de Sant Agustí y Sant Doménec, el nuevo conservatorio Lluís Milán
presenta ahora una planta baja donde se sitúan las dependencias de
acceso, recepción, conserjería, servicios y administración.
Cuenta además con una gran sala polivalente. Todos estos espacios
se articulan alrededor del gran patio central que nutre de
luminosidad todo el
edificio. En la primera planta se ubican las salas de mayor tamaño:
tres aulas de solfeo, tres de piano y dos para los conjuntos vocal e
instrumental. En la segunda planta está la biblioteca y las aulas
instrumentales de menor tamaño; cinco para viento-madera, cinco
para viento-metal, cinco para cuerda y otra, mayor, para percusión.
Todo ello suma, junto a las correspondientes áreas de servicio y
accesos para cada planta, el total de 3.230 metros cuadrados con que
cuenta el antiguo convento de Sant Agustí.
Con el acceso al
nuevo conservatorio de los alumnos de esta institución cultural se
cierra un periodo en el que la precariedad ha ido en aumento. La
utilización compartida de las aulas del colegio Gozalbes Vera con
los alumnos de esta escuela no era la mejor estancia posible para un
conservatorio de grado superior. La falta de espacio y la
interinidad en el uso de estas aulas repercutía negativamente en la
trayectoria del Lluís Milán. Su director, Francisco Moral Ferri,
declaró recientemente estar muy satisfecho con la nueva sede y
tener muchas ganas de que los profesores del conservatorio tomen
contacto con las salas del nuevo local, dotadas con un equipamiento
digno de la importancia artística de este colectivo.
Un conservatorio
como el de Xàtiva reúne a músicos de toda procedencia y condición,
artísticamente hablando. Si las sociedades musicales cuentan con
escuelas de educandos o sesiones específicas para ensayos de sus
respectivas bandas, lo que el grado profesional de las clases que se
imparten en el conservatorio persigue es aportar un peldaño más en
la formación de dichos músicos. Los hay que asisten únicamente a
las clases de este centro pero otra gran mayoría está inscrito en
las referidas sociedades musicales, donde hacen valer sus
experiencias adquiridas en las enseñanzas especializadas que
imparte el conservatorio. Los cursos van añadiendo al expediente de
cada alumno el nivel académico adquirido.
Su director ha
definido muy gráficamente en varias ocasiones lo que supone el
conservatorio en la trayectoria musical de un músico: es como la
universidad y las enseñanzas medias; es decir, las clases del
conservatorio ahondan de manera más profunda en la especialización
de unos músicos que en las clases del solfeo o con su simple
pertenencia a la banda han recibido una primera formación
encaminada a familiarizarles con los instrumentos y a incentivar su
carrera musical con las intervenciones, de todo tipo, que realizan
las mencionadas bandas.
Con la nueva ley
de la música valenciana, aprobada recientemente, el grado de los
conservatorios queda únicamente reducido a dos tipos: el de grado
medio y el profesional o superior, caso éste último del Lluís Milán.
Los de grado elemental, desaparecen como tales conservatorios y sus
enseñanzas se integran dentro de las propias sociedades musicales.
El conservatorio
impartirá más de 20 asignaturas. De ellas se encarga un colectivo
de 16 profesores, dirigidos por Francisco Moral. Las nuevas
dependencias se adaptan en equipamiento y espacio a las necesidades
que la Logse requiere. Los 230 alumnos que acuden al conservatorio
pagan una cuota que en palabras del responsable de Educación del
ayuntamiento, Ramón Vila, está muy ajustada y es
perfectamente viable para la mayoría. Precisamente Vila, con ocasión
del concierto de Navidad que el conjunto instrumental del
conservatorio ofreció el mes pasado, se refirió a las enseñanzas
del conservatorio setabense con elogios, destacando la calidad del
profesorado y la trayectoria del mismo a lo largo de los últimos
cursos. Vila se mostró satisfecho con el carácter de
perfeccionamiento y especialización que caracteriza a un
conservatorio de estas características.
La entrada en la
red de conservatorios de la Generalitat Valenciana es, en cambio, un
contratiempo para la gestión de este colectivo musical setabense.
Para preservar la continuidad del profesorado, puesta en peligro con
la entrada en dicha red, ayuntamiento de Xàtiva y Conselleria de
Educación van a firmar en breve un convenio que de alguna manera
suple la no entrada del conservatorio en la misma con todas las
consecuencias que ello requeriría. De esta forma, cuestiones como
el equipamiento quedan a merced de la inversión municipal pero con
las ayudas, en forma de subvenciones, de la administración autonómica.
Febrero será, una vez regularizados los
accesos a Sant Agustí -actualmente en obras- el punto de partida
para una toma de posesión que, sin duda, espera con ansiedad un
colectivo musical que obtiene por fin una recompensa a su calidad
artística. Alumnos y profesores querían iniciar 1999 en su nueva
casa ya, pero tanto el ayuntamiento como la dirección han preferido
esperar sólo unas semanas más -un rato, comparados con los años
de exilio en una casa prestada- e iniciar con todas las
comodidades un curso histórico para la música setabense.
|