|
La gente mayor aún recuerda la
gran cantidad de fábricas que se instalaron en Xàtiva en tiempos
pasados. Pero pocos saben que todavía se continúa fabricando almidón.
Este producto, que se elabora a partir del arroz o del maíz, ha
podido descubrir nuevas utilidades en otras industrias, como la
alimentaria o la farmaceútica. Sin embargo, hay una marca mítica
que perdura: El Cisne. Desde 1915 hasta la actualidad, muchas otras
empresas han ido desapareciendo; pero, el distintivo que patentó Máximo
Freitag, sigue vendiéndose en las droguerías de España y fabricándose
en Xàtiva de forma totalmente artesanal. Entrar en la fábrica de
la calle Sanchis, es como retroceder en el tiempo. El viejo horno
sigue prestando el mismo servicio que el primer día. Allí no ha
pasado el tiempo para ninguno de los elementos que sirven para
conseguir el producto.
En
Xàtiva, siempre hubo una gran producción industrial relacionada
con el arroz. Sin embargo, poco a poco, las distintas fábricas que
utilizaban esta materia prima fueron desapareciendo por
circunstancias diversas. La elaboración del almidón fue una de las
industrias del sector que más tiempo perduraron. Aún actulamente
podemos encontrar una fábrica en pleno centro histórico: en el
cruce de las calles Sanchis y Tomás, encontramos a los productores
de la marca El Cisne.
Este distintivo
que ha pasado por diversos propietarios, pero siempre se ha
mantenido como una empresa puntera en el sector de los derivados de
arroz. Hacía 1915, una sociedad de la capital valenciana decidió
trasladarse a Xàtiva, instalándose al final de la Avenida de
Selgas, donde actualmente se encuentra un aparcamiento, y no hace
tantos años era un cine de verano. Esta compañía cambió de manos
al poco tiempo, siendo su propietario Máximo Freitag desde 1923. A
partir de aquí, fueron apareciendo otras empresas se fueron
instalando en la ciudad, como la fábrica de Folch, enfrente de la
de Freitag, o la de Guaita, junto a la fábrica de chocolates Reig.
El empresario no supo adaptar su empresa a la industrialización
y le supuso entrar en quiebra a finales de los años 60. La
transformación de la industria de almidón de maíz, del que
Freitag también era productor,
trajo sistemas más modernos, que aumentaron la producción
masivamente. La necesidad de reducir la mano de obra fue un gran
reto que no pudo superar.
En la actualidad, el propietario de El Cisne es Emilio
Bolinches. Este empresario tiene una larga trayectoria familiar en
el tema del arroz. Hace tres generaciones, su abuelo instaló un
molino de arroz en la Partida de La Vila, que pasó de hijo a nieto
en 1972. Entonces fue cuando se decidió a comprar la marca a
Freitag.
Aunque el sistema de producción se ha industrializado mucho,
en la fábrica de Bolinches encontramos un cierto sabor de industria
antigua. Con pocos trabajadores, la empresa produce almidón de
arroz, que compite con manufactureras importantes de Barcelona,
Zaragoza y Navarra. El sistema de producción del almidón de arroz
es relativamente sencillo. En primer lugar, la materia prima, se
somete a un proceso alcalino para extraer el almidón. Aunque, al
principio, el arroz se podía encontrar en Xàtiva, con la llegada
de la industrialización, los fabricantes prefirieron adquirirlo a
las arroceras de Sueca, Sollana, etc.
A continuación,
las máquinas de centrifugado, separan el agua
y el derivado del arroz, para obtener un producto blando, que se habrá de secar posteriormente. Después, se trocea el
almidón y se pone en bandejas. En los secaderos de calor, una vez
acabado el proceso, se obtiene un almidón, llamado de canutillo,
que está listo para ser envasado.
Aunque, el almidón
de arroz tiene diversos usos, el más frecuente todavía sigue
siendo el apresto de camisas, cancanes, puntillas, encajes, etc. Con
todo, su uso ha ido disminuyendo por la aparición de nuevas telas,
que hacen innecesario que se prepare la ropa a la antigua usanza.
Sin embargo, el almidón tiene nuevos modos de empleo, que se han
ido descubriendo con la llegada de los grandes laboratorios farmacéuticos.
El almidón de arroz a diferencia del de maíz, es insípido e
inodoro. Por este motivo, en farmacia, se utiliza como excipiente en
comprimidos y cápsulas, porque tampoco tiene contraindicaciones.
Por otra parte,
el almidón de maíz supera al del arroz en el sector de la
alimentación de producción masiva, puesto que es más barato.
Podemos encontrar derivados del maíz en bollería y pastelería
industrial, aperitivos, etc. El empleo de derivados del almidón de
maíz también se extiende a las industrias carbónicas. En la
gaseosa, por ejemplo, se utiliza extracto de glucosa, que proviene
de este producto.
En definitiva, un
sector manufacturero que se vio afectado por el progreso industrial
y que ha descubierto nuevas utilidades, para poder seguir mirando
hacia el futuro.
|