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El 12 de febrero de 1939, hace ahora justamente 60
años, y cuando faltaban muy pocas semanas para que terminase la
guerra y las fuerzas nacionales se dislumbraban como claras
vencedoras, por cuanto los bandos republicanos se encontraban muy
tocados después de la batalla del Ebro, se produjo en Xàtiva uno
de los hechos más
dolorosos y tristes de la batalla. El bombardeo de la Estación de
Ferrocarril por parte de la Aviazione Legionaria Italiana, justo en
el momento en que llegaba un convoy de soldados de la 49 Brigada
Mixta. 109 personas murieron en este bombardeo, de los cuales tres
eran niños y catorce mujeres. En el recuerdo de muchos setabenses
todavía está presente aquel trágico domingo. Esta ofensiva final
y brutal ya no tenía ningún sentido, puesto que las fuerzas
nacionales tenían ganada la guerra, pero se pretendió demostrar
una fuerza que intimidase a la población.
Según
cuenta el historiador Eladi Mainar en su opúsculo «El bombardeig
de Xàtiva de 1939» editado en 1997 por el diario Levante-EMV el
bombardeo de la ciudad de Xàtiva puede enmarcarse dentro de una
serie de bombardeos de la zona costera, todavía en manos
republicanas. Los objetivos principales eran los pueblos costeros
además de la capital de la provincia. De esta forma el 14 de enero
de 1939 se bombardeó cuatro veces Valencia, mientras que el día 20
los aparatos italianos que ayudaban a las fuerzas nacionales,
dejaban caer sus bombas en la propia Valencia, Gandia, Sagunt y Dénia.
Pero es a partir
del mes de febrero cuando esta ofensiva final es mucho más intensa.
El día 1 se bombardea Valencia dos veces y en días posteriores
sufren la ofensiva Sagunt y Gandia. La mayoría de instalaciones de
las poblaciones costeras: puertos, carreteras, puentes, etc, fueron
destruidos casi en su totalidad. Todas estas acciones, -según
asegura Mainar- demostraban la nula eficacia de la aviación
republicana y de las defensa antiaéreas emplazadas en el territorio
objeto de los ataques. El ejercito y la población republicana
mostraban un ánimo derrotista, esperando que terminase la guerra,
pero ello no era obstáculo para que el mando franquista ordenase
sucesivos bombardeos contra las tropas rebeldes ya derrotadas.
El 11 de febrero
el puente de Manuel sobre el río Albaida había sido bombardeado,
así como la estación, a la que se lanzaron 40 bombas de 100 kilos
y 20 de 20 kilos, incendiarias, pero nadie esperaba un ataque sobre
Xàtiva.
Eran las 9,45 de
la mañana cuando el tren en que viajaba la 49 Brigada Mixta entraba
en la estación de Xàtiva, donde un gran número de personas se
encontraban esperando a los soldados. Según cuenta Eladi Mainar,
aparecieron cinco aviones italianos pertenecientes al Grupo de la
Aviazione Legionaria delle Baleari, una altura aproximada de
4.200 metros procedentes de la base aérea de Son Sant Joan, cerca
de Palma de Mallorca. Los aviones llegaron a Xàtiva sin ningún
problema y sin que nadie les hiciese frente. En ese mismo momento
dejaron caer 20 bombas de 250 kilos cada una de ellas. Su estallido
fue espectacular cayendo sobre el tren lleno de soldados, pero además
el impacto alcanzó a muchos civiles que se encontraban en la estación,
tal y como recuerdan los testigos.
Un total de 109
muertos fue el resultado de la masacre, muchos de los cuales
perdieron la vida días después en los hospitales a consecuencia de
las heridas.
ATACAR
EL NUDO DE COMUNICACIONES Y NO EL TREN
Es difícil de
creer -cuenta Mainar- que el ataque se produjese porque llegaba un
tren lleno de soldados, teniendo en cuenta que la guerra estaba
vista para sentencia y no hacía falta ninguna carnicería sin
motivo alguno. Se cree que el objetivo era atacar el nudo de
comunicaciones que era la estación de Xàtiva, como el día antes
habían bombardeado la de Manuel. Posiblemente -dice el historiador-
la casualidad hizo que justo en ese momento entrara por la estación
el tren lleno de soldados.
El Consejo
Municipal de Xàtiva se reunió un día después y en el acta de la
sesión se manifestó que, «...el Alcalde se refiere a la agresión
que fue víctima esta población en la mañana del domingo por la
aviación facciosa, que causó gran número de víctimas e
importantes desperfectos en la Estación de ferrocarril y edificios
circundantes. Por unanimidad de los presentes se acuerda hacer
costar en acta el sentimiento de la Corporación, así como también
su más viva protesta por tan inhumano proceder de los invasores.
Igualmente se acuerda telegrafiar al Jefe de la 49 Brigada Mixta,
que transportada en el convoy, que fue alcanzado por las bombas,
como sigue: «Corporación municipal significa protesta por salvaje
bombardeo aviación facciosa y expresa su sentimiento víctimas que
causó esa unidad, tantas veces gloriosa», según se recoge en
el libro «República y Guerra Civil a Xàtiva» de Germán Ramírez,
Isabel Martínez, Sebastià Garrido y Josep Lluis Cebrián.
En el mismo
sentido la Corporación Municipal acuerda llamar a la población
para intentar normalizar la vida de la ciudad después del
bombardeo, ya que muchas personas habían huido al campo. En el
Bando se dice que «...en el término de 12 horas deberá quedar
normalizada la vida activa de la población en todos sus aspectos;
advirtiéndose que pasado dicho plazo la autoridad procederá a la
requisa de locales, habitaciones y muebles que las circunstancias
aconsejen».
El alcalde por su
parte manda a una carta al Gobernador Civil de la Provincia con el
siguiente contenido, según se publica en el libro de los autores
antes citados: «Tengo el sentimiento de informar a V.E. que en
la mañana del domingo 12 del actual, sobre las 11 horas, fue objeto
la estación f.c. de esta Ciudad y edificios circundantes de un
furioso y salvaje ataque de aviación por bombardeo, ocasionando
además el derribo del edificio de la estación y otros varios. Cien
muertos y doscientos heridos aproximadamente, la mayoría de ellos
de curiosos y familiares de soldados de la 49 brigada que pasaba en
un convoy, que igualmente fue alcanzado por las bombas, que fueron a
la estación para verles pasar.
Las
operaciones de auxilio a las víctimas comenzaron en el acto por los
servicios sanitarios de la población, a los que se sumaron
enseguida muchos elementos civiles y militares, todos los cuales
rivalizaron en tan humanitaria y piadosa labor.
La Ciudad,
aparte del consternamiento natural por un suceso de tal importancia,
tan brutal como inacostumbrado, ha conservado en todo momento gran
serenidad, acudiendo al sepelio de las víctimas el mismo domingo
por la tarde y en cuya presidencia figuró el que suscribe, sin que
como consecuencia de lo acontecido se hayan producido incidentes.
Réstame hacer
presente a V.E. que tal acontecimiento no ha quebrantado la moral de
ninguno ni del pueblo en general que conserva su fe inquebrantable
en el destino moral de nuestra Patria.
Salud y República. Játiva, 15 de febrero de 1939».
Después del
bombardeo de Xàtiva todavía se vivieron momentos dramáticos -tal
y como asegura Mainar- en el territorio republicano. Eran las causas
que trajo la guerra a los perdedores. Pero eso ya es otra historia.
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