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La
cabalgata del
Ninot en Xàtiva asume en la actualidad, sin duda, un papel
importan-tísimo dentro del denso calendario fallero local. Una
manifestación de carácter lúdico como ésta llega con vocación
inaplazable en los últimos días de febrero o en los primeros de
marzo. En esencia, este desfile de corte carnavalesco se compone de
los grupos escénicos o comparsas que forman los componentes de las
17 comisiones falleras de la ciudad. Como motivo que comparte
protagonismo con la carga satírica del montaje, una gran carroza de
confección propia o alquilada (se entregan premios a la mejor en
cada uno de los referidos apartados) sirve de punto de apoyo y
escaparate a la fallera mayor de cada colectivo. Es ella la que
cierra, con el acompañamiento musical, un desmadrado desfile en el
que se da rienda suelta a una crítica, a veces severa, hacia
aspectos que, en el caso de Xàtiva, cada vez se aproximan más a la
realidad local y no a los grandes males de carácter más general.
Así, la actualidad reflejada en la prensa y las pequeñas polémicas
de los últimos meses son un excelente caldo de cultivo para que en
las comparsas de la cabalgata quede reflejado un correctivo siempre
en tono de humor a actitudes de las que se descontextualiza su
vertiente más amable.
Las
bases para premiar el competido desfile de la cabalgata del Ninot de
Xàtiva son muy claras respecto a la intención de premiar la unidad
temática o la correcta utilización del valencià, a veces
masacrado por un uso indiscriminado de fórmulas carentes de rigor
ortográfico o plagado de castellanismos. En ese sentido, la última
modificación estatutaria del punto referido a la cabalgata incide
en premiar la mejor comparsa atendiendo a la unidad del tema, la
originalidad de la idea, la intención satírica, la acción o el
movimiento de los actuantes y el ritmo del acto. Hay otros aspectos
adicionales a tener en cuenta como la fácil comprensión para el público,
la presencia de la crítica referida a aspectos locales o la calidad
de los disfraces.
Como se puede
observar, la cabalgata del Ninot no es una juerga a la que cabe
apuntarse como quien lo hace a un guateque para pasarlo bien. No es
un acto para meditar profundamente pero sí que lleva implícito un
proceso de elaboración en el que la gente más despierta de la
comisión pone las ideas y los más activos el esfuerzo en preparar
un decorado y unos vestuarios que se antojan complejos y muy
razonados en algunos casos. Darle una unidad al tema objeto de la crítica
es lo más complicado. La falla República Argentina de Xàtiva se
ha distinguido, siendo así merecedora de galardones absolutos de
forma ininterrumpida, por ser una comisión muy acertada en sus
planteamientos globales. La radio, la prensa escrita, las
elecciones, el fútbol... Temas monográficos sobre los que se han
ido enriqueciendo las comparsas con aportaciones en la línea
maestra del desfile han logrado que esta falla gane en infinidad de
ocasiones el primer premio. En los últimos ejercicios,
Molina-Claret y Juan Ramón Jiménez han sido de las pocas fallas de
Xàtiva que han logrado arrebatar el premio a Argentina.
Ante las premisas
puestas en juego en una cabalgata y atendiendo a que las carrozas de
las falleras son premiadas en un concurso que queda al margen del
ritmo global de la cabalgata, una cosa queda clara: la
disponibilidad numérica de la falla; la gente que tenga, será un
factor determinante. Por ello, un premio de reciente creación como
el dedicado al mejor grupo escénico fomenta el que comisiones
modestas numéricamente (con apenas una cincuentena de posibles
participantes en algunos casos) apuesten por centrarse en una escena
a la que pueden dedicar grandes esfuerzos de decorado, originalidad
en la crítica o composición espectacular y llevarse así un premio
que pueda contrarrestar el que se llevan las fallas que, por tener
un gran número de falleros, pueden poner en escena grandes superproducciones
que resultan muy vistosas.
Los aspectos
penalizables de la cabalgata del Ninot previstos en las bases de la
última redacción de estatutos son toda una declaración de
intenciones del colectivo fallero setabense más comprometido. Hay
una leyenda negra que asegura que un gran número de participantes
adultos de la cabalgata del Ninot desfilaba con su falla con una
ingesta de alcohol previa desmesurada para así acelerar los efectos
de la deshinibición. Imágenes poco edificantes para el público
infantil provocaron que, desde hace unos años, tanto la Junta Local
Fallera como los presidente de las fallas de la ciudad, se
comprometieran en un mayor control para que la cabalgata sea,
efectivamente, un acto propicio para la transgresión y la crítica
desenfrenada pero no una patente de corso para el gamberrismo.
No ha habido tanto consenso a la hora de
decidir el siempre problemático horario de las cabalgatas. Desde
hace más de diez años, ésta se viene celebrando los sábados por
la noche. Antes, el desfile era propia de la tarde del domingo. Una
vez dividida la cabalgata en infantil y de adultos (cuando se hacía
conjunta, en las últimas ediciones llegó a tener una duración
excesiva) se fue pasando al horario nocturno de la noche de los sábados.
Esta opción fue muy problemática en un sentido.
La gente abandonaba su puesto a lo largo de la Albereda de
Jaume I y la avenida de Selgas a medida que el reloj sobrepasaba
horas tan intempestivas como las tres de la madrugada y aún
faltaban fallas por desfilar. Si la cabalgata tenía lugar en un día
especialmente frío (cosa poco extraña en febrero), la diáspora
era demoledora. Las críticas de muchos sectores no impidieron que,
cuando se sometía a votación, las fallas siguieran decidiendo que
se trataba del día más idóneo. El domingo, víspera de laboral y
de la jornada lectiva del lunes para los estudiantes fomentaría, se
aseguraba, un descenso en la participación. El año pasado se
propuso, al igual que éste, una hora más temprana de la noche; las
nueve. Bajar de ese horarios y hacer comenzar, como algunos
sugieren, la cabalgata por la tarde es asimismo problemático. Xàtiva,
ciudad comercial por excelencia, tiene colapsadas las calles
principales de su casco urbano desde primeras horas de la tarde del
sábado hasta más allá de las ocho. Coches, numerosos compradores
y una actividad intensa en las calles del centro hacen difícilmente
viable esta última opción. (Fotos:
P.I. LEVANTE-EMV)
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