|
La historia de la medicina es la historia de la lucha
del hombre contra la enfermedad a través de los siglos. Su inicio
se remonta al mismo origen del hombre. En el paleolítico y el neolítico,
así como en algunos pueblos primitivos actuales, existía una
concepción mágico-religiosa de la medicina en la que se
consideraba al enfermo bien como una víctima de un maleficio, bien
como un pecador merecedor de un justo castigo. En esta época
prehistórica se practicó con frecuencia la trepanación de cráneos
por motivos mágicos y religiosos. El curandero, hechicero o chamán
era el «especialista» de la época que utilizaba ritos, ceremonias
religiosas y remedios.
Pero posiblemente la historia de la medicina comienza
con los árabes, maestros en esta ciencia en los siglos IX al XIII.
Xàtiva no fue una excepción, y la medicina árabe tuvo una gran
importancia durante todo este periodo, tal y como puso de manifiesto
recientemente la doctora en historia de la medicina por la
Universidad de Valencia Emilia Serrano Samit en una conferencia
organizada por la APA del Colegio Nuestra Señora de la Seo.
En Persia, los árabes
aprendieron medicina griega en la escuela de los nestorianos
cristianos, miembros de una secta del Imperio bizantino en el
exilio. Estas escuelas habían guardado muchos textos perdidos en la
destrucción de la biblioteca de Alejandría. Las traducciones del
griego contribuyeron al desarrollo del resurgimiento científico y
de un sistema de medicina propio pero basado en el pensamiento
griego y romano que se extendió por todo el mundo árabe. Fueron
conocidos como arabistas.
Entre los médicos
arabistas más celebres hay que citar: Al-Razi, famoso clínico y
escritor, el primero en identificar la viruela, en año 910, y el
sarampión y que sugirió que la sangre era la causa de las
enfermedades infecciosas; Isaac Judeaus, el autor del primer libro
dedicado por completo a la nutrición, y Avicena, cuyo famoso Canon
permaneció como el compendio oficial de las doctrinas de Hipócrates,
Aristóteles y Galeno.
Los arabistas del
siglo XII fueron Avenzoar, primero en describir el parásito
causante de la sarna y de los primeros en cuestionarse la autoridad
de Galeno; Averroes, el más grande comentarista de Aristóteles; el
discípulo de Averroes, Maimónides, cuyos trabajos sobre nutrición,
higiene y toxicología fueron muy leídos, y Al-Quarashi, también
conocido por Ibn al-Nafis, que escribió comentarios sobre la obra
de Hipócrates, así como tratados sobre dietética, -a la que
concedían una gran importancia- y enfermedades de los ojos y fue el
primero en señalar la circulación pulmonar de la sangre, desde el
ventrículo derecho hacia el ventrículo izquierdo a través de los
pulmones.
Los arabistas
consiguieron elevar mucho los valores profesionales insistiendo en
examinar a los médicos antes de la licenciatura. Introdujeron
numerosas sustancias terapéuticas químicas, fueron excelentes en
los campos de la oftalmología y la higiene pública, así como en
el diagnóstico y superaron con competencia a los médicos de la
Europa medieval.
En la España
Musulmana se cultivó la enseñanza de la medicina en las escuelas
de Granada, Cordoba, Malaga, Sevilla, Toledo, Almeria y Valencia.
Xàtiva no fue
ajena a toda esta serie de descubrimientos y nuevos conceptos médicos
y de hecho muchos de los nuevos experimentos se llevaron a cabo en Xàtiva.
No hay que olvidad que la ciudad pertenecía a la taifa de Valencia,
y si bien esta era la capital político-administrativa, la capital
cultural y científica era Xàtiva, donde llegaban los últimos
descubrimientos de la Escuela de Valencia.
La nutrición, la
higiene y el diagnostico son comunes entre la población setabense
que sigue los consejos de los galenos más avanzados. A la ciudad,
situada en el recinto de la «Costa del Castell» llegan las
noticias de que se ha descubierto el parásito de la llamada «Malaria
de Medina», así como que la constante investigación de las
patologías ha permitido descubrir otras enfermedades como
las fiebres eruptivas, las neuralgias faciales, la tisis,
etc.
De esta forma la
medicina forma parte de otros logros que se llevan a cabo durante la
época árabe: los canales, los baños, las acequias, el papel, etc.
Los constantes
descubrimientos en el mundo de la medicina, pasan necesariamente por
Xàtiva debido a su situación geográfica, al confluir en ella
diferentes vías de comunicación que conducían hacia el norte y el
sur; hacía la costa y las tierras altas de la meseta, pero además,
cuando Cordoba pierte la capitalidad política y cultural, hasta Xàtiva
llegan intelectuales y literatos que cultivaron las ciencias y la
cultura en sus diferentes vertientes. En Xàtiva comparten también
los nuevos avances y descubrimientos en medicina con otros doctores
setabenses, como es el caso de Aben el Chinen Abdelhac, literato,
orador, poeta y muy entendido en medicina o Abu Amir ben Yahya,
natural de Xàtiva y que estudió medicina en Sevilla bajo la
dirección de un descendiente de Abenzoar, descubridor del parásito
de la sarna.
De esta forma la
medicina pasó a formar parte de la vida y la cultura árabe, y sus
descubrimientos forman parte de la historia de toda una época, y
una civilización donde se conjugaron la ciencia y la cultura con el
descubrimientos de los origenes de muchas enfermedades o escribiendo
obras como «El Collar de la Coloma».
Gran parte de
nuestro tiempo les pertenece.
|