|
La II Edición de la Feria de
Automoción y Vehículos de Ocasión cumplió las expectativas
creadas. Si el pasado año nacía el embrión de lo que pretendía
ser un proyecto de futuro, demostraba ahora que la iniciativa había
sido seria, perfectamente planificada y mercantilmente positiva. La
Asociación de Empresarios de Xàtiva
(ADEXA) ha sabido lanzar un certamen precisamente en un
sector que se encuentra en pleno auge y abierto al futuro más
inmediato. La bonanza económica ha permitido que el sector del
automóvil se convierta en uno de los más importantes de Xàtiva y
sea un referente, no sólo comarcal, sino supracomarcal, con todo lo
que ello supone.Las cifras son mareantes. El sector del automóvil
mueve al año en Xàtiva la friolera de más de 20.000 millones de
pesetas, y da empleo a más de doscientas personas. Sólo el pasado
año de Xàtiva salieron más de mil nuevos vehículos matriculados,
superando con creces a otras ciudades como Ontinyent o Alcoi, lo que
hace de Xàtiva un referente en el sector del automóvil dentro de
las comarcas centrales.
Todo
ello ha supuesto que los concesionarios de Xàtiva hayan iniciado
una moderna renovación de sus instalaciones, conscientes de que Xàtiva,
como punto estratégico geograficamente hablando, recoge toda una
serie de compradores de otras comarcas.
La sección de
automoción de ADEXA tenía muy claro que había que sacar a la
calle todo lo que se encierra dentro de los concesionarios, y nada
mejor que hacerlo en el centro de la ciudad, con una buena
planificación, una buena publicidad, y una mejor imagen. De esta la
II Edición de la Feria de Automoción ha sido un escaparate
perfecto por donde han pasado miles de personas a las que atrae (y
no tanto) el mundo del automóvil.
El hecho de poder
contemplar de primera mano cualquier marca y modelo, supone que el
visitante tenga mayor libertad para comparar, elegir, preguntar e
incluso comprar.
Además, la Feria
de Automoción ha supuesto al mismo tiempo un punto de encuentro
entre los diferentes concesionarios, que plantean problemas comunes
para encontrar soluciones comunes a problemas como el reciclaje de
residuos o la formación de profesionales en diferentes
especialidades que afectan al sector.
Y por si ello
fuera poco, la Feria representa al mismo tiempo un nuevo aliente que
presenta a Xàtiva de cara al exterior, como una ciudad viva y en
constante actividad, con un empresariado activo y moderno, y un
sector, el del automóvil, que pese a su buen momento, no se duerme
en los laureles, sino que trabaja para conseguir que el desarrollo
del sector esté en continua evolución.
La misma evolución
que ha sufrido el automóvil al paso de los años. Esta es su
resumida historia
El intento de
lograr una fuerza motriz que sustituyera a los caballos se remonta
al siglo XVII. El vapor parecía el sistema más prometedor, pero sólo
se logró un cierto éxito a finales del siglo XVIII. El vehículo
autopropulsado más antiguo que se conserva, un tractor de artillería
de tres ruedas construido por el ingeniero francés Nicolas-Joseph
Cugnot en 1770, era muy interesante pero de utilidad limitada.
En 1789 el
inventor estadounidense Oliver Evans obtuvo su primera patente por
un carruaje de vapor, y en 1803 construyó el primer vehículo
autopropulsado que circuló por las carreteras estadounidenses. En
Europa, el ingeniero de minas británico Richard Trevithick construyó
el primer carruaje de vapor en 1801, y en 1803 construyó el llamado
London Carriage. Aunque este vehículo no se perfeccionó, siguieron
produciéndose mejoras en la máquina de vapor y en los vehículos.
Estos avances tuvieron lugar sobre todo en Gran Bretaña, donde el
periodo de 1820 y 1840 fue la edad de oro de los vehículos de vapor
para el transporte por carretera. Eran máquinas de diseño
avanzado, construidas por ingenieros especializados como Gurney,
Hancock o Macerone. Sin embargo, esa naciente industria de fabricación
tuvo una vida muy breve. Los trabajadores que dependían del
transporte con caballos para su subsistencia fomentaron unos peajes
o cuotas más elevados para los vehículos de vapor. Esta
circunstancia tenía una cierta justificación, ya que dichos vehículos
eran pesados y desgastaban más las carreteras que los coches de
caballos. La llegada del ferrocarril significó un importante golpe
para los fabricantes de vehículos de vapor. La restrictiva
legislación de la Locomotive Act de 1865 supuso la restricción
final a los vehículos de vapor de transporte por carretera en Gran
Bretaña, y durante 30 años impidió prácticamente cualquier
intento de desarrollar vehículos autopropulsados para el transporte
por carretera. Esto hizo que el desarrollo del motor de combustión
interna tuviera lugar en otros países como Francia, Alemania y
Estados Unidos.
EL
MOTOR DE COMBUSTION INTERNA
Hasta mediados de
la década de 1880 el motor de combustión interna no alcanzó un
nivel que permitiera su utilización de forma eficaz en vehículos
de carretera.
En 1866, dos
ingenieros alemanes, Eugen Langen y August Otto, desarrollaron un
motor de gas, y en 1876 Otto construyó un motor de cuatro cilindros
que constituyó la base de casi todos los motores posteriores de
combustión interna.
La importante unión
de motor y vehículo se produjo en 1885 y 1887, cuando Karl Benz y
luego Gottlieb Daimler introdujeron los primeros automóviles de
gasolina eficaces. El vehículo de Benz era el mejor, con una gran
diferencia, ya que estaba diseñado como un todo y empleaba las
nuevas tecnologías de la industria de la bicicleta. El carruaje de
Daimler no era más que un coche de caballos adaptado. Benz empezó
a producir de forma limitada su vehículo de tres ruedas en 1888,
con lo que nació la moderna industria del automóvil. Sin embargo,
el motor de Daimler era revolucionario y significó un cambio
radical en la industria del automóvil. En esa misma época, en las
décadas de 1870 y 1880, los inventores e ingenieros franceses como
la familia Bollée, Léon Serpollet o el conde De Dion y sus
ingenieros Bouton y Trépardoux construyeron excelentes vehículos
de vapor.
Un acontecimiento
crucial en la historia de la industria automovilística fue la
Exposición Universal de París de 1889, donde los ingenieros
franceses René Panhard y Émile Levassor conocieron el motor de
Daimler. En 1890 obtuvieron los derechos para fabricar dicho motor,
pero no vieron un gran futuro en el automóvil y concedieron a la
empresa Peugeot el derecho a emplear motores Daimler en vehículos
autopropulsados. Puede considerarse que Peugeot fue el primer
fabricante de automóviles en serie de todo el mundo, ya que
construyó 5 coches en 1891 y 29 en 1892. En 1893, Benz se convirtió
en un fabricante de vehículos en toda regla.
La demanda de
automóviles creció sin cesar a lo largo de los últimos años del
siglo XIX. El mayor fabricante europeo, Benz, afirmaba en 1900 haber
producido un total de 2.500 vehículos, y el estadounidense Olds
fabricó 400 desde mediados de 1899 hasta 1900.
EL
AUGE DE LA INDUSTRIA
Gran Bretaña
centró sus investigaciones en los motores de combustión interna
—en lugar del vapor o la electricidad— antes que Estados Unidos,
debido en gran parte al ejemplo francés y a la eliminación de las
restricciones de patentes antes de los estadounidenses. En 1911, en
las carreteras estadounidenses había más de 600.000 automóviles,
muchos más que en los países europeos, pero muchos estaban
propulsados por vapor o electricidad. Aunque tardó en arrancar, la
industria británica acortó distancias con la francesa después de
1909. Entre 1909 y 1913 la producción francesa creció un 30%,
mientras que en Gran Bretaña aumentó un 200%. En 1913, la producción
de coches y vehículos comerciales era de 34.000 anuales, frente a
los 45.000 de Francia y los 23.000 de Alemania. Sin embargo, la
producción total europea era menos de una cuarta parte de la
estadounidense.
La combinación
de una renta per cápita mayor, unas técnicas eficaces de producción
en masa y una población dispersa hizo que el mercado y la industria
automovilística de Estados Unidos superara con rapidez a la del
resto del mundo, lo que en 1914 representaba fundamentalmente
Europa. En 1914, en Estados Unidos había un vehículo por cada 77
personas; en Gran Bretaña había uno por cada 165, en Francia uno
por cada 318 y en Alemania uno por cada 950. Esto también
significaba que Gran Bretaña era el mayor mercado europeo; sus
importaciones procedían sobre todo de Francia.
EL
PERIODO DE ENTREGUERRAS
En el periodo de
entreguerras se produjo una fuerte reducción en el número de
fabricantes de automóviles en la mayoría de los principales países
productores. En 1939, el sector estaba dominado en Estados Unidos
por General Motors, que en la década anterior había superado a
Ford gracias a una mejor comercialización. El único fabricante
importante además de estas compañías era Chrysler. En Alemania,
los líderes del mercado eran Opel —que General Motors había
comprado en 1928—, Mercedes-Benz y Auto Union. En Francia el
sector estaba dominado por Renault, Peugeot y Citröen. Sólo en
Gran Bretaña había más fabricantes en 1939 que en 1929. Allí,
Morris y Austin rivalizaban por el primer puesto, seguidos por Ford,
Vauxhall, Standard y Rootes. Las principales marcas especializadas
eran Jaguar, Rover y Rolls-Royce.
EVOLUCION
DURANTE LA POSTGUERRA
En 1950, Europa
representaba el 13,6% de la producción mundial, que ascendía a 8,2
millones de vehículos. El número de fabricantes tradicionales
continuó en declive. En Estados Unidos, Studebaker, Packard y
American Motors abandonaron el sector o fueron absorbidos. En el
Reino Unido los principales fabricantes de propiedad británica se
fusionaron en la década de 1960 para formar British Leyland, que
cambió su nombre a Rover en 1986 y fue adquirida por BMW en 1994.
En Francia, en la década de 1970, Peugeot compró Citröen y las
instalaciones europeas de Chrysler en Gran Bretaña, Francia y España.
Salvo algunas fábricas minúsculas toda la industria automovilística
italiana es propiedad de Fiat.
Aunque la
fabricación de vehículos está dominada principalmente por
empresas con enormes mercados oligopolistas y muy competitivos, es
posible entrar en algún segmento de estos mercados. En el periodo
transcurrido desde 1960 tuvo lugar el surgimiento de la industria
automovilística japonesa, que en 1960 fabricó sólo 165.094 coches
y en 1990 produjo 9.947.972. También comenzó a surgir con fuerza
la industria surcoreana.
El crecimiento
económico de Europa y la mayor eficiencia en la producción de vehículos
hicieron que, a principios de la década de 1970, el consumo y
producción total de automóviles en Europa superaran a los de
Norteamérica por primera vez desde los primeros días de la
industria. Los aranceles experimentaron grandes reducciones en todo
el mundo desde principios de la década de 1960; la inadaptación de
los coches estadounidenses para la mayoría de los mercados de
exportación hizo que los primeros en beneficiarse fueran los
fabricantes europeos y posteriormente los japoneses.
En 1995 había en el
mundo más de 625 millones de coches y vehículos comerciales en
uso. De ellos, 193 millones correspondían a Estados Unidos, 17
millones a Canadá, 63 millones a Japón y 183 millones a Europa
Occidental. En Estados Unidos hay 1,7 personas por automóvil,
frente a 2,3 en Europa Occidental. Las cifras de Europa del Este van
desde 3,8 personas por automóvil en la República Checa hasta 16,0
en la antigua Unión Soviética. A título comparativo, en Japón
hay 3,0 personas por automóvil, en Canadá 2,0 y en Australia 2,2.
|