|
Casi con toda seguridad nunca vera
alzarse majestuosos los
Dolomitas invitándole a intentar su ascensión, y posiblemente
tampoco tendrá la oportunidad de subir el Tourmalet, pero ello no
impide que José Luis Bermudez, «Selu», se suba a la bicicleta con
la misma ilusión que lo hacen los grandes ases del ciclismo
mundial. Bueno, con la misma no, con mucha más, ya que para este
veterano la bicicleta no es un medio de vida, sino la practica pura
y dura de un deporte que un buen día le enganchó y han hecho que
«Selu» siga luchando para subir al podium en cada carrera en las
que participa.
José
Luis Bermudez, «Selu», es un veterano de 42 años que hace cinco
decidió subirse a la bicicleta después de que su hermano, la joven
promesa del ciclismo setabense, Juanra Bermudez, decidiese
marcharse a Suiza a formar parte de un equipo alpino.
«Selu» vivía
el ciclismo de forma intensa gracias a la labor desarrollada por su
hermano, y decidió probar por el simple hecho de practicar deporte
encima de la bicicleta, dentro de las pruebas ciclodeportista para
aficionados que se organizan por toda la Comunidad Valenciana. Los
comienzos fueron duros, y según cuenta «Selu», «al principio
no terminaba ninguna carrera». Fue en Bellreguard cuando «Selu»
conseguí su primer trofeo al terminar tercero en la prueba que allí
se organizó. A partir de ese momento, se dio cuenta de que podía
ganar carreras y desde aquel día «Selu» ha subido al podium en
infinidad de ocasiones siendo segundo o tercero como en la Vuelta a
la Marina en la que ha sido segundo dos veces y tercero una más, en
la Subida a la Vall d´Ebo en Pego, en la Subida al Tosal Gros de
Oliva, etc. participando incluso en la Copa de España de Veteranos,
«y no descarto algún día ser primero en la general de alguna
prueba», asegura «Selu».
En un principio
«Selu» participaba por libre hasta que se enroló en el equipo de
veteranos de Bicicletas Sanchis, que patrocina el que fuera ciclista
profesional Salvador Sanchis, y con el que ha logrado los mayores éxitos.
«Selu» se engloba dentro de la categoría de Master 40 en las
pruebas ciclodeportistas para veteranos, y anualmente participa en
unas treinta carreras anuales, cuyas distancia varían, pero la
media de estas pruebas es de 70/85 kilómetros.
«Selu» ha
participado en pruebas repartidas a lo largo y ancho de toda la
Comunidad Valenciana y Murcia y asegura que cuando se consigue un
trofeo, «sientes la necesidad de prepararte un poco mejor para
la próxima carrera intentar quedar un peldaño más alto. Es la
fuerza que te da la bicicleta».
JUGARSE
LA VIDA ENTRENANDO
Precisamente ese
«gusanillo» que provoca la bicicleta y la participación en
pruebas donde el esfuerzo es máximo, hacen imprescindible un
entrenamiento constante que debe llevarse a cabo por carreteras «donde
te juegas la vida. Los conductores no respetan nada y habría que
concienciarles de que los ciclistas también tenemos derecho a
entrenar, Intentamos buscar siempre carreteras tranquilas, pero aún
así nunca estas seguro. Te juegas la vida por la afición que
tienes», asegura «Selu».
Alguien podría
pensar que el hecho de ser un corredor aficionado no supone apenas
sacrificios, pero no es así, «tienes que cuidarte y olvidarte
de muchas cosas si quieres estar en plena forma. Es muy duro subirse
a una bicicleta». Sirva como ejemplo que «Selu» entrena
semanalmente una media de entre 250 y 300 kilómetros, y respecto a
la diferencia con los corredores profesionales, «es que ellos
han llegado a lo más alto, aunque nosotros sacamos de media en las
pruebas unas velocidades de 40/42 kilómetros por carrera, que son
semejantes a las suyas, aunque lógicamente los profesionales con
muchos más kilómetros en sus piernas», y otra diferencia
sustancial sería «que ellos viven de esto y nosotros corremos
para obtener el simple premio de un trofeo».
El pasado año
estallaba en el Tour de Francia el polémico dopaje de los
corredores que ha tenido continuidad en el Giro de este año y que
coleará en el futuro más inmediato, para «Selu» el tema del
dopaje «es muy complejo y habría que saber exactamente que es
lo que está permitido y lo que no. Un corredor no es una máquina
que pueda subir un puerto de categoría especial a las dos de la
tarde en el mes de julio y al día siguiente estar igual de fresco,
pero el doping como tal y las sustancias prohibidas deben estar
prohibidas e incluso habría que hacer las pruebas a los corredores
que no somos profesionales. ¿ Si se las hacen a ellos porque no a
nosotros ?. Ahora bien, tal y como se están poniendo las cosas, con
esos controles tan estrictos y rigurosos donde los corredores
parecen delincuentes, lo único que van a conseguir es cargarse el
deporte del ciclismo».
Y así, día tras
día, «Selu» se enfunda su maillot para entrenar y preparase para
la próxima carrera, donde no tiene preferencias de si es llana o
tiene tres puertos. Lo importante es llegar a ella en plena forma,
intentar subir el puerto con el máximo piñón, y esprintar si es
necesario a pocos metros de la meta. Incluso las caídas no son
impedimento para terminar una prueba con la cara llena de arañazos
y el brazo medio renqueante.
«Selu» decidió
probar en el mundo del ciclismo cuando pudo y sabedor que la elite
hacía años que se le había quedado lejos, «éramos nueve
hermanos y Juanra fue el que tuvo su oportunidad por ser el más
pequeño. Pero al marcharse él a Suiza decidí conservar el
apellido Bermudez en las carreras para que no se perdiese, y de esta
forma, cada vez que subo al podium, nuestro nombre sigue estando
presente en el mundo del ciclismo». «Selu» no ascenderá el
Tourmalet, pero cada vez que se sube a una bicicleta y comienza a
pedalear tiene la misma sensación que aquellos que están corriendo
en las máximas competiciones, y la ilusión intacta de que esta vez
será su carrera, y el primer puesto le tiene un lugar reservado en
lo más alto del podium. Es la magia del ciclismo.
|