EN 1979 SE INICIÓ UN ROTUNDO CAMBIO EN SU ESTRUCTURA Y PROGRAMACIÓN
1979-1999: 20 años de Ferias democráticas

 

Con la Fira de 1999 se cumplen 20 años de democracia festiva, desde que en 1979 el nuevo Ayuntamiento salido de las urnas y formado por una mayoría del PSOE iniciase una nueva forma de organizar el histórico evento festivo, instaurado por Jaume I en 1250. Unos años antes, la «predemocracia» había permitido que se celebrase el Festival de la Canço, uno de los actos reivindicativos más importantes que ha tenido la Fira y que en los últimos años del franquismo tuvo incluso actuaciones como la de Angel Parra, vigilado durante su concierto por las fuerzas de orden público para que no hubiesen altercados. En este reportaje se recuerdan las actuaciones más importantes de estos 20 años y aquellos hechos más significativos de todas estas Ferias.

Cuando Manuel Casesnoves y su equipo de gobierno acceden al gobierno municipal, Ramiro Plá carga con la responsabilidad de organizar las primeras ferias democráticas. En primer lugar desaparece la Reina de la Fira y se convierte en Festera que es presentada por un colectivo para su elección, y con la desaparición de la Reina se entierran también los Juegos Florales y las cenas en el Jardín de Selgas Marín, entre otras cuestiones. La primera misión de Plá es la de organizar una Fira «democrática y popular» con multitud de actos, hasta el punto de no poder acudir a todos ellos por celebrarse simultáneamente muchos de ellos.

Se hace especial hincapié en la recuperación de tradiciones como el Tiro y Arrastre, la Dansà Popular, con la «Mostra de Dances i Balls del País Valencià» o les Albaes, y la reafirmación del Festival de la Canço, el Teatro, un nuevo concepto de Libro e incluso la dispersión de la Fira hacia otros barrios periféricos como el del Raval, que acogen verbenas nocturnas, así como la participación activa de los colectivos vecinales. Es un nuevo concepto de Fira que marcará toda una época de esplendor que en el futuro será recordada. Al mismo tiempo se mantiene un acto que precisamente en esta edición  cumple 25 años: la Fiesta de la Paella, que sirvió en los últimos años del franquismo como fiesta «progresista».

Esa apertura de la Fira a la sociedad provoca inevitablemente las lógicas polémicas en cualquier tipo de decisión. Así, el nuevo equipo de gobierno decide encargar el cartel anunciador cada año a un artista conocido, y así se producen las primeras discusión y controversias con los resultados. Uno de los primeros carteles con polémica es el Artur Heras en 1982, donde destacaba una impresionante letra A. Se buscaron multitud de interpretaciones, algunas de lo más variopintas, pero al final el cartel resultó del agrado de la mayoría.

La nueva Fira democrática se inicia en 1979 con multitud de cambios y conceptos organizativos para hacerla más participativa y lúdica. Con un presupuesto cercano a los seis millones, en los primeros años el Festival de la Canço tiene invitados de excepción como «Al Tall», Marina Rosell, Remigi Palmero, Manuel Gerena, Lluis Miquel i els 4 Z, Mª del Mar Bonet, La Trinca, - cuya actuación se convirtió en una manifestación Anti-Otan- etc. También se consolida el Teatro infantil y otros espectáculos como la zarzuela. Consolidada la nueva política sobre la Fira en los tres primeros años, se celebran elecciones municipales en 1983 que permiten de nuevo al PSOE tener la responsabilidad de organizar la Fira, pero con un equipo de gobierno totalmente renovado, encabezado por Miquel Calabuig y donde Patricia Chorques acepta el reto de seguir los pasos de Ramiro Plá que no estará ya en el Ayuntamiento.

La Fira de 1983 será recordada como la de la «sorpresa». Con un presupuesto de diez millones de pesetas Patricia Chorques anuncia a  que habrá una «sorpresa» en la clausura, y vaya si la hubo. Una carroza con músicos de jazz, un grupo de teatro de calle, una nueva carroza, unas bailarinas de samba, miembros de Ananda Dansa y La Nova que cerraba el acto. Esa fue la clausura. El público se volvió hacia la tribuna de autoridades y comenzó el lanzamiento de sillas; palmas de tango, una monumental pitada y una bronca que se prolongó hasta casi las cuatro de la mañana. El Ayuntamiento alegó que había sido engañado por la empresa organizadora.

Sin embargo también ese año será recordado como el del recital de Raimon en la Plaça de Sant Jordi, frente a su casa natalicia. Raimon estuvo acompañado por Ovidi Montllor en un inolvidable recital. Manolo Boix fue el autor del cartel que representaba el retablo de Sant Feliu.

Un año después, el 1984, el plato fuerte de las actuaciones fue el de Victor Manuel y Ana Belén en la Plaza de Toros que consiguió un lleno total. En el Teatro destacó la presencia de «El Tricicle» con la obra «Exit-Sortida». La clausura volvió a su tradicional desfile de charangas y carrozas y no hubo más polémicas, y desapareció el Festival de la Canço que pasó a denominarse «Nit de Cançò i Marxa» con las actuaciones de Pantaix, Pi de la Serra y Patxinger Z.

En 1985 es Antoni Martinez quien se encarga de organizar la Fira por encargo de la alcaldía, después de la dimisión de Patricia Chorques unos meses antes. Joan Ramos elabora el cartel, y el presupuesto asciende ya a 24 millones de pesetas. En este año destaca la actuación de La Trinca y la vuelta del Festival de la Canço con las actuaciones de Paco Muñoz, Lluis Miquel i 4 Z, Joan Bibiloni y la Companyia Electrica Dharma. En Teatro se pudo ver a El Joglars y Ananda Dansa, entre otros. De este año cabe destacar igualmente que se elaboraron un total de 14 carteles anunciadores de los diferentes actos.

En 1986 se celebra una Fira de las más flojas que se recuerdan. Sin cabeza visible que organice, el alcalde se hace cargo contratando a una serie de personas de su confianza que logran elaborar un programa que no gusta a nadie. Apenas hay espectáculo de interés y la presencia de Al Tall en el Festival de la Canço les sirve a estos para presentar su último disco que nadie conoce. Ni siquiera la presencia de Dagoll Dagom, Carles Castillo y El Tricicle en el teatro logran animar esta edición, donde la clausura se salda con varios quemados, al desfilar dragones lanzando fuego sobre un público que volvió a mostrar su repulsa por estos hechos.

En 1987 el presupuesto para la Fira se incrementa en 22 millones de pesetas y el Auditorio Municipal se convierte en el centro de las berbenas diarias. El pintor alicantino Antoni Miró elabora el cartel con una visión muy particular del patio del Almudi. Destaca la actuación de Duncan Dhu y del cantautor Lluis Miquel, que presenta su espectáculo «Silenci, gravem», y por vez primera se celebra el concurso de pirotecnia patrocinado por diferentes empresas setabenses.

Toni Martinez se encarga de nuevo de la organización de la Fira de 1988, donde destaca la actuación de Miguel Bosé y de Gabinete Caligari. En esta ocasión se instalan dos grandes pantallas de video en el Real de la Fira para permitir ver con mayor facilidad la inauguración de esta edición. Se programaron una serie de actos denominados de «prefira» donde destacó la actuación de Raimon. El presupuesto estimado fue de 32 millones.

Para la Fira de 1989, la Plaza de Toros de Xàtiva, que ha sido adjudicada a una nueva empresa,  presenta una ambiciosa programación donde destaca días antes de la Fira la actuación de Mecano, que consigue abarrotar el coso setabense. Después de Mecano se pudieron ver las actuaciones de Martes y Trece, Loquillo, Presuntos Implicados, La Unión, Manolo Escobar y El Fary. Dentro de la Fira propiamente dicha destaca el cartel de Manolo Valdés, imitando la figura de una «menina», mientras que no existe ningún espectáculo «estrella» digno de señalar. En cuanto a los taurinos, la nueva empresa se destapa con la contratación de El Soro, El Litri, Rafi Camino, Manzanares, J.A. Campuzano, Ortega Cano y Manzanares.

Miquel Calatayud elabora el cartel de la Fira de 1990, donde un año más destacan las actuaciones en la Plaza de Toros organizadas por la empresa concesionaria. El Soro, Espartaco y Campuzano son la oferta taurina, mientras que Miguel Bosé es la gran atracción musical. En esta Fira se puso se moda aquello de «todo a 300», y también será recordada porque el 17 de agosto moría en accidente de automóvil Emilio Baldoví, «Bruno Lomas».

1991 supone la vuelta de Ramiro Plá a la organización de la Fira, dos meses después de la composición del nuevo Ayuntamiento. Desde la dimisión de Patricia Chorques no había habido concejal de Fira. Adrià Pina elabora el cartel, con una visión de la Font de la Trinitat. A pesar de ser calificada como una Fira «de transición», se pudo ver a Pepe Rubianes, Carlos Mata, Mª del Mar Bonet, y Malavaje.

El cartel anunciador de la Fira de 1992 es obra de Joaquim Michavila. La polémica de este cartel, calificado como de «una explosión de color», se une al hecho del notable incremento de los cachés de los artistas, que provoca, que apenas hayan actuaciones de interés y el Ayuntamiento decida traer grupos de menos categoría pero que llenen los huecos. De esta forma el programa se llena con discoteca móvil, «nits de moguda», festival de danzas, etc. En cuanto a los espectáculos taurinos, destacó la presencia de dos jovenes novilleros -hoy figuras del toreo- El Cordobés, que sufrió una aparatosa cogida y El Califa,  así como el triunfo apoteósico de Enrique Ponce.

Ricard Huerta elabora el cartel de la Fira de 1993 y por última vez actúa en Xàtiva Ovidi Montllor, quien en un esfuerzo sobrehumano consigue cantar algunas canciones en la Plaça del Mercat pese a una impresionante afonía, fruto de su enfermedad. Por primera vez en su historia la Plaza de Toros de Xàtiva cuelga el cartel de «No hay billetes» en la corrida de Litri, Ponce y El Cordobés. En teatro destacó la obra «Carne de Cañón.

De nuevo 1994 tiene como protagonista un espectáculo taurino. Enrique Ponce consigue indultar al toro Terciadito en una tarde memorable donde compartió cartel con Jesulin de Ubrique y Joselito. En cuanto a espectáculo musicales destacó la actuación de Presuntos Implicados, y poco más. Fue la última Fira del socialismo.

La Fira de 1995 es la primera que organiza el PP después de su victoria en las elecciones municipales unos meses antes. Con los nuevos «inquilinos» en la Casa de la Ciutat se recupera la Reina de la Fira y la cena que se celebra en su honor. La falta de tiempo provoca que el nuevo concejal Miguel A. Gozalbes Moracho, que presidirá esta área hasta 1998, encargue la edición del cartel a Vicente Lorenzo ya que Andreu Alfaro, da marcha atrás en el encargo que había recibido del partido socialista unos meses atrás. Esta primera Fira del PP no aporta ninguna novedad destacable y los espectáculos intentan llenar los huecos existentes sin que haya ninguno que sobresalga sobre los demás. Se trata de una Fira donde la cantidad pretende paliar la calidad.

Con la política ya marcada de lo que debe ser la Fira que organice el PP, en 1996 llega una Fira donde destacan los espectáculos para mayores y para los más jovenes. Los primeros en el Real, con Misiego, Los Manolos, etc, y los segundos en la explanada del instituto con grupos de rock. El plato fuerte es la actuación de Sergio Dalma y la repetición de la obra de teatro «El Collar de la Coloma». Se recupera el concurso del cartel anunciador que gana Juan Daniel Sanz y se monta la «barraca popular» que es motivo de críticas por parte de la oposición.

Un año después, en 1997, se decide cambiar de ubicación la Fira del Bestiar, que es desplazada hasta los terrenos colindantes al pabellón de voleibol. La programación, de nuevo, es un calco de los años anteriores, ya que simultáneamente se ofrecen espectáculos para todas las edades, sin que ninguno de ellos logre sobresalir por encima de los demás. Sergio Iborra es el ganador del concurso del cartel anunciador y por vez primera la inauguración representa la entrada de Jaume I a la ciudad, que se repetirá el próximo año y que el Ayuntamiento pretende institucionalizar para un futuro.

Ibán Ramón ganar el concurso del cartel anunciador de la Fira de 1998, un cartel que sigue las directrices de años anteriores donde predominan los motivos festivos y refrescantes de la ciudad. Con un presupuesto que ronda los 50 millones de pesetas, la Fira de 1998 vuelve a ser un núcleo de actos dispersos que intentan contentar a todos los sectores de la sociedad. Se intenta organizar a los feriantes por productos concretos y que la Fira sea un referente de muchos aspectos, sin ninguno en especial. La Plaza de Toros acoge dos corridas impresionantes con la presencia de Curro Romero por vez primera en Xàtiva, Enrique Ponce, Vicente Barrera, El Califa y El Cordobés, Una lesión de última hora impidió despedirse del coso de Xàtiva a Ortega Cano.

Y dentro de pocos días se celebra la Fira de 1999, la que dejará paso al nuevo milenio y la que hace veinte desde que se instauró la democracia municipal. Desde entonces ha llovido mucho y la Fira ha sido motivo de polémicas, de grandes actuaciones, de programa atractivos, decepcionantes, pero sobre todo de fiesta, de mucha fiesta.

 

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