LA PROGRAMACION TAURINA VUELVE A TRAER A LAS GRANDES FIGURAS DEL MOMENTO
Viene Espartaco...El Juli...Ponce...El Califa...Rivera Ordoñez...

 

La programación taurina de la Fira d’Agost de este año vuelve a reportar a Xàtiva la presencia de las grandes figuras del momento. Si el año pasado era el veterano Curro Romero el nombre más ilustre a incluir en la larga lista de toreros importantes que han pasado por la arena de la plaza setabense, este año será un diestro muchísimo más joven que él quien concite la atención del público cuando salga al albero con la montera en la mano, en señal de saludo por el debut. Será el día 18 de agosto y se trata de Julián López «El Juli». Este torero es suficiente acicate para atraer a Xàtiva a un público de diversas procedencias, ávido por presenciar de cerca las evoluciones artísticas de un hombre llamado a ocupar un puesto importante en la historia de la tauromaquia española de final de siglo.

Pero su nombre va unido en el cartel al de la gran figura valenciana de la última década, Enrique Ponce, el interés artístico de la tarde (un mano a mano del que saltan chispas). La empresa de la plaza de toros de Xàtiva había planteado esta cita de otra manera. Junto a los dos matadores más rutilantes del escalafón actual iba a estar el torero nacido en Xàtiva José Pacheco «El Califa». Un contratiempo de última hora retocó el cartel. La otra corrida de toros del abono setabense experimentaba la caída de la terna anunciada del torero Manuel Díaz «El Cordobés». Tarde para poder sustituir al madrileño, la empresa optó por jugar con lo que tenía y sustituyó a Díaz con El Califa. Se perdía una corrida a tres, pero se ganaba un duelo entre dos toreros que tendrán cada uno un lote de tres reses y más oportunidades de poder agradar al público que, en masa, está previsto acuda a la plaza. Más como anécdota artística que otra cosa, esta corrida tendrá un curioso prólogo con la actuación, para matar un novillo, del rejoneador Martín González Porras.

Para el día 16 la cita no es de menor envergadura. Vuelve a Xàtiva Francisco Rivera Ordóñez, quien en la Fira de 1997 toreó con escasa suerte. Le acompaña otro mito de la fiesta, el sevillano Juan Antonio Ruiz «Espartaco». La presencia del torero de Espartinas es emotiva. Por un lado, el diestro actuó en Xàtiva a finales de los ochenta y principios de los noventa. Fue una de las primeras figuras contratadas por el actual empresario del coso de Xàtiva para su nuevo proyecto de traer a la ciudad los nombres del escalafón nacional. Pero aparte de ese regreso a la ciudad donde cosechó significativos triunfos, la presencia de Espartaco en los ruedos este año pone fin a un ostracismo de cuatro temporadas completas. Una gravísima lesión dejó apartado de la profesión a Juan Antonio y sobre su vida se cernieron negros nubarrones que anunciaban que nunca más se vestiría de luces. Desafiando los dictados médicos y sometiéndose a una disciplina de entrega y constancia inusitadas, Espartaco venció todos los obstáculos y su nombre está este año en las primeras ferias y codo a codo con lo más granado del panorama artístico presente. Una segunda juventud que, sin duda, habrá que ver de cerca con la ilusión propia del aficionado que desea rememorar lo que años antes ya había visto.

Para la corrida de rejones de este año, anunciada para el último día de la Fira d’Agost, la empresa ha logrado un cartel mucho más rematado que el de la anterior feria. No se puede obviar, en todo caso, que en el anunciado en primer lugar se lograba en Xàtiva la presencia del caballero Pablo Hermoso de Mendoza, triunfador absoluto en la última feria de abril sevillana. Más tarde, en cambio, la empresa se vio imposibilitada a mantener este cartel y la ausencia tan significada de Hermoso se debió suplir con nombres de primera fila. Y eso, afortunadamente, ha ocurrido. Fermín Bohórquez, Paco Ojeda y el jovencísimo Andy Cartagena recomponen un cartel a tres que, encima de evitar la denostada suerte de colleras (dos rejoneadores juntos lidian un solo toro, porque el cartel es a cuatro y sólo hay seis reses) reportará la presencia de tres jinetes que son el pasado, el presente y el futuro, con permiso de Bohórquez.

La feria de Xàtiva no podía dejar de lado la presencia de los novilleros. Y la cita de este año es sumamente especial. No se trata de un festejo al uso porque la complejidad económica que rodea las novilladas (pérdidas, aportaciones de los toreros, escasez de público...) hace muy difícil organizarlas en plazas modestas como la setabense. Pero la ilusión de los cuatro jóvenes que se anuncian para la tarde del día 15 y la sensibilidad de la organización harán posible el que será el triple debut con picadores de un trío de aguerridos novilleros empeñados en lograr un hueco en esta complicada profesión. Y como cuarto espada, aportando la experiencia de un joven que se resiste a dar por frustrado su asalto a la tauromaquia profesional, otra de las jóvenes promesas de la comarca. Una cita, en definitiva, compuesta por Enrique Dalia, Guillermo Descals, Fernando Salinas y Juan Vicente Calatayud. Moixent, Genovés y Xàtiva, los lugares de procedencia, respectivamente, de los tres citados más Calatayud, también torero socarrat, han de volcarse necesariamente con unos jóvenes que tienen es ésta una de las escasísimas oportunidades que les brinda el complejo mundo de los toros. Será, sin duda, una cita especial para ver de cerca si el sueño de alguno de ellos tiene la continuidad asegurada.

Excepción hecha de El Juli y Cartagena y de los novilleros que debutan en festejo picado, todos los comparecientes en Xàtiva saben de sobra lo que es pisar la arena de la plaza de España, bien durante la Fira d’Agost bien en los festejos de primavera. Juan Antonio Ruiz «Espartaco» ha toreado en Xàtiva en tres ocasiones. Debutó en 1989 (Espartaco, Manili y Joselito) y acudió de nuevo en 1990 (Espartaco, José Antonio Campuzano y Rafi Camino). Toreó por última vez en 1991 (Espartaco, El Soro y Espartaco Chico). Enrique Ponce ha toreado ocho veces, además de tener la satisfacción de haber hecho en Xàtiva su debut con picadores cuando era novillero. Alternó por primera vez en 1991 (El Soro, Litri y Ponce). En 1992 se anuncio con El Soro y José Antonio Campuzano. El de Chiva acudió de nuevo en 1993 (Litri, Ponce y El Cordobés). Con motivo del 75 aniversario de la plaza, en 1994 el cartel lo componían Ponce, Joselito y Jesulín de Ubrique. En 1995 toreó con Joselito y Manuel Díaz «El Cordobés».  En el 96 y 97 compartió cartel con El Califa, primero con Litri y el otro año con el mexicano Armillita Chico. El año pasado, el binomio Ponce-Califa se vio complementado con el sevillano Curro Romero.

El Califa también está cerca de la decena de actuaciones en Xàtiva, la plaza de la ciudad donde nació y la que vio como se vestía de torero para tomar la alternativa de manos del legendario matador Manuel Benítez «El Cordobés». Aquel doctorado fue en mayo de 1996 y desde entonces, en Fira, primavera e incluso en algún festejo extraordinario del calendario El Califa ha sentido de cerca el apoyo de la afición de su comarca.

Rivera Ordóñez debutó en Xàtiva en 1996. Lo hizo junto a Vicente Barrera y «Litri». Toreó de nuevo en 1197, junto a Jesulín de Ubrique. Paco Ojeda, por su parte, debuta con rejoneadores pero ya estuvo de matador de a pie en una ocasión anterior. Fue en 1984 junto a El Soro y Emilio Muñoz.

El rejoneador Fermín Bohórquez ha estado en un par de ocasiones a lo largo de la década de los ochenta, por lo que se puede hablar de otro regreso.

Agustí Garzó

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