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Durante una jornada, Xàtiva se convirtió -
como si los siglos se hubiesen detenido-, en la capital estatal del
papel, al acoger dos intervenciones y una mesa redonda dentro del
congreso de la historia del papel en España, de carácter
internacional. Los historiadores que participaron en este congreso
no dudaron en señalar a Xàtiva como la cuna del papel, cuando
procedente de las rutas comerciales de Oriente, se introdujo en
occidente a través de esta ciudad. Posteriormente en tiempos de la
Corona de Aragón, Xàtiva fue líder indiscutible en su fabricación
en toda Europa, y ya en el actual siglo la fábrica de Gregorio
Molina fue todo un referente de la calidad del papel. Precisamente
el único Museo del Papel existente en la Comunidad Valenciana se
encuentra en Banyeres, en el edificio conocido como chalet de
Gregorio Molina por haber sido propiedad de este papelero, natural
de esa población pero cuya actividad principal se llevó a cabo en
la factoría de Xàtiva, hoy cerrada y llena de recuerdos. Pero, ¿como
era el papel de Xàtiva?
Xàtiva
fue, en el siglo XIII, protagonista de una trascendental revolución
tecnológica, según el prestigioso profesor e historiador
norteamericano Robert I. Bruns, y que recoge Joan Alonso en un pequeño
libro editado por la empresa Quatre Fulles, del cual se extrae en
este reportaje sus partes más importantes. El papel setabense
anunció el inició de una nueva era en occidente. Gracias al papel
y a las palabras sobre el papel, Europa comenzó a caminar hacia la
modernidad.
Según Alonso, en
estos momentos, cuando las nuevas tecnologías amenazan un soporte
cultural con una tradición milenaria, como es el papel, y un nuevo
milenio está a punto de llegar, es tiempo de reivindicar lo que ha
sido una de las principales aportaciones a la civilización
occidental: el papel. Y además es uno de los pilares en los que se
fundamenta la petición a la Unesco para que se declare a Xàtiva
como Patrimonio de la Humanidad.
EL
ORIGEN DEL PAPEL
Originario de
China, el papel llega a Europa de la mano de los árabes. Detrás,
queda, -según Alonso- un largo camino que según la tradición se
inicia en el año 105 d.C. Las técnicas de fabricación del nuevo
soporte de la escritura serán un secreto celosamente guardado hasta
que en el siglo VII pase a Corea y Japón. En una segunda etapa, y
siguiendo el avance del Islam, estas se difundirán hasta occidente.
Antes, los árabes han de aprender de unos prisioneros chinos el
arte de hacer papel. Esto ocurre en el año 751, cuando se instala
en Samarcanda el primer molino de papel del mundo islámico. Empieza
de esta forma un itinerario que, hasta llegar a la península ibérica,
recorrerá el golfo Pérsico y el norte de Africa.
En el viejo
continente, Xàtiva es el primer centro papelero conocido en el año
1150. Desde aquí el papel se propagará hacia el resto de Europa.
EL
PAPEL DE XÀTIVA: CALIDAD Y PRESTIGIO
Según escribe
Joan Alonso, la noticia más antigua relativa al papel setabense la
ofrece el geógrafo árabe al-Edrisi en el año 1154 cuando habla se
su bondad y de su exportación tanto a oriente como a occidente.
Pero es a partir de la conquista cristiana cuando esta
industria consigue gran protagonismo.
Incorporada Xàtiva
a la corona de Aragón, Jaume I favoreció y controló la producción
papelera entre otras razones, a fin de abastecer de papel el archivo
real. Comienza así una época de esplendor con gran producción
parte de la cual será exportada a tierras lejanas. La protección
real se materializará, por una parte, en diversos privilegios a la
aljama de Xàtiva, y, por otra, en la prohibición de hacer papel
fuera de su arrabal. El resultado será lógicamente la primacía de
los papeleros sarracenos hasta mucho después de la conquista. Si
siglos antes los geógrafos árabes habían alabado la fama del
papel setabense, los cronistas regnícolas de la época también
dejarán valiosos testimonios. En 1325, por ejemplo, Ramón Muntaner
exagerará la iniquidad de los genoveses en afirmar que «todo el
papel que se hace en Xàtiva no bastaría para escribir todas las
maldades de génova».
A lo largo del
siglo XIII y durante buena parte de la siguiente centuria, la
producción papelera permanecerá en manos de artesanos
independientes que trabajarán en una especie de industria casera.
En sus casas o talleres continuarán utilizándose las técnicas árabes
tradicionales y el papel presentará por eso unas determinadas
características: grosor considerable, longitud y deficiente
trituración de las fibras, verjurado irregular, ausencia de marcas
de agua, encolaje vegetal a partir de almidón y satinaje fuerte. De
esta manera esta hecho precisamente el primer documento escrito
sobre papel setabense, el famoso Llibre del Repartiment (1237-1252).
Y también la anónima y solitaria hoja del Archivo de la Colegiata
de Xàtiva.
LA
TRADICION Y LA RENOVACION
Cuando se
intensificaron las relaciones comerciales con Italia durante el
reinado de Pere IV, el papel transalpino comenzará a ganar terreno.
Contrariamente el papel de Xàtiva perderá poco a poco su posición
hegemónica, y la conquista de Cerdeña impulsará la importación
de papel italiano, mejor acabado y con un precio más competitivo
gracias a la mecanización del proceso de fabricación.
Pero Xàtiva no
será ajena por completo a las innovaciones tecnológicas. El papel
de tradición árabe convivirá con otro manufacturado en
instalaciones más modernas que también emplearán la fuerza del
agua. Este papel se caracterizará por un desfibrado de los lienzos
más cuidado que parece evidenciar el uso de mazos, y por un
verjurado muy marcado y regular. La presencia de filigranas es el
rasgo más importante. La representación del escudo de la ciudad de
Xàtiva y de las armas reales manifiestan el origen del papel y, muy
posiblemente, el control gubernativo de la producción. Hasta ahora
se conocen tres marcas de agua que reproducen el escudo del consejo
municipal en clara alusión formal a la ciudad amurallada y a sus
dos castillos. La más antigua, aunque esto no excluye la
posibilidad de una cronología anterior para este tipo de papel, está
presente en un protocolo notarial de 1371 del Archivo Municipal de
Alzira. La segunda se encuentra
en las cuentas de la alcaldía de Xàtiva de los años
1401-1407, conservados en el Archivo del Reino de Valencia. En este
libro también aparece un papel de idénticas características con
una filigrana que representa las barras de Aragón. Finalmente se ha
identificado- según Alonso- una tercera en una carta del año 1412
perteneciente al Archivo Parroquial de Mosqueruela (Teruel).
Con la expulsión
de los moriscos en el año 1609 la producción tradicional de papel
se verá gravemente afectada - tal y como cuenta Joan Alonso-.
Siglos más tarde, el sector papelero resurgirá renovado con las
nuevas tecnologías de la revolución industrial, y lo que es bien
cierto es que la expansión del papel desde Xàtiva marcó el
anuncio de la edad moderna, y su historia hace de la capital de la
Costera todo un referente por su gran aportación a la civilización
occidental.
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