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Los jóvenes de Xàtiva figuran en
cabeza en cuanto a solidaridad se refiere, según datos aportados
por el Fons Valencià per la Solidaritat, después de un estudio
comparativo con las diferentes campañas llevadas a cabo en los últimos
años, cuyo objetivo era la solidaridad con otros paises más
desfavorecidos. Esta conclusión se extrae no sólo de los
resultados globales, sino que por grupos y colectivos juveniles,
también los jóvenes setabenses se llevan la palma a la hora de
compartir con los demás, colaborar en campañas de acogidas y de
organizar eventos
solidarios.
En
poco más de un año los jovenes de Xàtiva han sido protagonistas
en tres importantes acontecimientos: un proyecto de solidaridad en
Nicaragua, El Salvador, Guatemala y República Dominicana, que les
tuvo durante un mes en esos paises trabajando en su desarrollo; la
campaña «Xàtiva Solidaria» con la participación de más de 30
ONG que trabajan por los paises más desfavorecidos, y una tercera
campaña para recoger fondos para los afectados por el huracán
Mitch, que con pequeños donativos particulares, logró recaudar
casi un millón de pesetas en la Albereda.
Toda esta serie
de proyectos ha supuesto que los jóvenes de Xàtiva sean
considerados como los más solidarios de la Comunidad Valenciana, no
sólo por sus logros globales,
sino por el hecho de que la mayoría de colectivos juveniles
(Dones Joves, Scouts, Juniors, etc.) participan continuamente en
programas de intercambios y acogidas, como por ejemplo la ya
obligada cita anual con los niños saharahuis, que pese a que este año
no ha sido tan numerosa por los problemas burocráticos,
(posiblemente provocados por el nerviosismo existente ante la
posibilidad inmediata del deseado referéndum), sirve para que estos
niños, habitante de un desierto sin dueño, puedan disfrutar
durante unas semanas de un nuevo hogar que les haga olvidar el
calvario en donde viven.
Además, la
primera «Caravana per la Pau», llevada a cabo en 1997, significó
un contacto directo de los jovenes solidarios de Xàtiva con los
saharahuis, a los que llevaron ropas, alimentos, libros, medicinas,
etc. Sólo falta ahora que Mohamed VI, nuevo Rey de Marruecos cumpla
su promesa de convocar el referéndum.
Además, los
colectivos de Xàtiva, según el Fons Valencià per la Solidaridad,
son extremadamente receptivos a la hora de organizar cualquier
proyecto que sirva de ayuda a los más desfavorecidos. La campaña
«Xàtiva Solidaria» logró reunir en la capital de la Costera más
de 50 ONG que se encargaron de concienciar a los indecisos de la
necesidad de colaborar con los paises más subdesarrollados y
necesitados. En esta campaña se firmó un convenio de colaboración
entre las universidades de Castellón, Alicante y Valencia con el
pueblo saharahui de carácter indefinido, por el cual las
universidades se comprometían a impartir clases de forma gratuita a
aquellos jovenes que aporte el Fons para su formación.
A través
igualmente del Fons Valencià per la Solidaridat, el pasado verano
50 jovenes seleccionados, de los cuales casi la mitad pertenecían a
la comarca de la Costera, participaron en un programa de solidaridad
en Nicaragua, el Salvador, Guatemala y República Dominicana en toda
una serie de campos de trabajo como voluntarios de cooperación. En
este proyecto trabajaron en los poblados enseñando todo aquello que
estuviese en su mano para hacer más efectiva la cooperación y que
en un futuro los propios nativos deberían llevar a cabo. Todo ello
bajo una actitud de comprensión y cooperación Norte-Sur.
El azote del
huracán Mitch sirvió para que una vez más los jovenes de Xàtiva
saliesen a la calle en busca de solidaridad. Casi un millón de
pesetas se logró recaudar en el enorme mapa que se pintó en la
Albereda y mediante las recaudaciones que llevaron a cabo los
colectivos juveniles de la ciudad, aparte de centenares de kilos de
ropa, medicamentos, juguetes, etc.
El Fons Valencià
per la solidaritad no duda en calificar estas acciones como de «una
muestra sobresaliente de la conciencia solidaria que existe en la
población juvenil de Xàtiva», y todo ello sin olvidar otras
manifestaciones solidarias como son las continuas campañas de la
Iglesia Evangèlica Bautista (la última con un cargamento a
Kosovo), o las recaudaciones que lleva a cabo la Asamblea Local de
la Lucha contra el Cáncer o la Cruz Roja.
Es el precio de
la solidaridad.
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