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Toni Grau y Trini Serrano han
apostado fuertemente en la exposición que podrá verse en la Casa
de la Cultura hasta el próximo 2 de octubre y que abre la
temporada. Y han apostado fuertemente por presentar toda una serie
de obras donde se pretende mostrar al espectador un arte que conjuga
novedad con historia; principio de todas las cosas con materiales de
nuestro tiempo, y todo ello en su justo lugar, ocupando el espacio
que se necesita para que el espectador pueda contemplar de primara
mano el mensaje de estos dos artistas locales que han roto moldes
establecidos en esta exposición.
Toni
Grau y Trini Serrano (tanto monta, monta tanto) han unido
en esta ocasión su arte tan diferente y al mismo tiempo tan
cercano, para crear una atmósfera de sentimiento hereditario en
cada una de las obras. Grau, pintor sobre todo, ya ha
demostrado con creces su valía en la realización de todo tipo de
estilos para mostrar al público sus líneas curvadas, sus mensajes
subliminares y sentimientos religiosos o paganos, acompañados de
unos colores que invitan a la reflexión. Grau ha sido
siempre fiel a si mismo, y sus cambios experimentados han sido fruto
de la madurez y la reflexión.
Trini Serrano
en sus ya numerosos años creando sus figuras tan personales y
características, ha hecho de la cerámica una forma de entender el
arte como parte de la vida misma. Trini ha «pasado» de
extrañas modas para dedicarse en cuerpo y alma a la creación sobre
un barro que nace virgen de sus dedos y termina demostrando al
público como una figura es capaz de atraer al espectador hacia la
meditación y la calma.
Y Trini
Serrano y Toni Grau han unido ahora sus artes tan
diferentes pero tan comunes para presentar «L´art sagrat dins
l´eterna espiral del temps», una exposición que pretende
sensibilizar al espectador ante nuevos colores, nuevas formas y
nuevos conceptos de creación. En esta exposición Grau y Serrano
pretender mostrar toda una serie de obras que podrían calificarse
de «situaciones cotidianas», pero que sacadas de contexto llaman
la atención por lo novedoso de su concepto.
De esta forma han
trabajado con la madera, el hierro, la cerámica o el barro y
además han utilizado materiales reciclados para sobre ellos plasmar
ideas o conceptos artísticos que hacen de estos materiales los
receptores ideales para este tipo de ideas, todas ellas conjugadas
para ofrecer al espectador la idea de un arte que únicamente
pretende que el mensaje no caiga en saco roto. Una vieja puerta, por
ejemplo, será el marco idóneo para llevar a cabo un retablo que
bien podría ser de hace cinco siglos, si no tuviese plasmado un
santo del siglo XXI. Es la magia del arte y la creación.
Trini Serrano
y Toni Grau han jugado además con el tiempo y el espiral que
lo acompaña. Todo es eterno porque la historia se repite y el arte
se hereda al paso de los siglos. El barro, por ejemplo es el origen
de la vida, y en la exposición el barro ocupa un lugar preferente
en el mensaje ya no subliminar sino directo y concreto. El arte
religioso también tendrá un espacio concreto para mostrar la calma
y el silencio de la vida. El espacio vital de los seres sagrados.
Y todo ello
ocupando su lugar exacto, sin apreturas ni intereses comerciales,
sino en el justo lugar que corresponde a cada una de las creaciones
que Toni Grau y Trini Serrano han mimado hasta el
último detalle y cuya unión en esta exposición, se debe, sin
duda, para que los materiales que componen el arte eterno en la
espiral del tiempo, estén presentes en toda su magnitud, sin
ninguna falta y en su justa medida. Y eso es lo que consiguen estos
dos artistas con esta interesante exposición.
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