MERCEDES GONZÁLEZ Y JAVIER JORDÁ APOSTARON FUERTE PARA DEVOLVER A LA TRADICIÓN CERAMISTA A XÀTIVA CON SUS PROPIOS DISEÑOS Y SU PROPIO ESTILO
"Vallés-16": 15 años creando arte

 

Hace 15 años apostaron fuerte abriendo su propio taller en una de las calles más añejas de la ciudad, de la que posteriormente tomarían su nombre y el número de la primera vivienda donde comenzaron en serio a crear e intentar dignificar la cerámica valenciana con su propio sello, calidad y estilo. Mercedes González y Javier Jordá creaban Vallés-16, el único taller de cerámica existente en Xàtiva que al paso de todos estos años se ha ganado un reconocido prestigio de calidad y buen hacer, Su trabajo, dicen, es de los que engancha, debido a la mezcla de creación, artesanía y sensibilidad que hay que tener a la hora de crear una determinada pieza, a la que hay que estudiar antes con total detenimiento.

Cuenta Javier Jordá que la cerámica siempre le pareció un arte que había que conocer en profundidad y siendo todavía muy pequeño se fijaba en todos aquellas piezas cerámicas que adornaban las fachadas y balcones de Xàtiva. Esa afición terminó obligándole a asistir a la Escuela de Cerámica de Valencia, y en los ratos libres se dedicaba a crear sus propias piezas que malvendía en mercadillos de la capital. Al mismo tiempo realizaba trabajos para otros profesionales, hasta que en 1984, junto a Mercedes González, deciden abrir Vallés-16, en la calle y número del mismo nombre.

Desde el  principio su planteamiento y su objetivo es muy claro: recuperar la cerámica valenciana de calidad con un estilo propio: el estilo de Vallés-16. Mercedes y Javier comienzan a partir de ese momento una ardua tarea con la creación de piezas tradicionales pero que mezclan con nuevos estilos que son «reinventados», como el llamado reflejo metálico, que hasta ese momento se había perdido.

Su creación cerámica les lleva al mismo tiempo a participar en exposiciones en diferentes ferias de diseño internacionales, a las que acuden con cuartos de baño completos, creaciones de gres, murales modelados, esculturas, e incluso piezas de claro estilo modernista.

Su taller de Vallés-16 comienza a llenarse de piezas, pero el mundo de la cerámica es un mundo difícil, y todavía más si en Xàtiva no existe tradición, al menos aparentemente, pero tanto Mercedes como Javier son conscientes de que hay que seguir por el camino de una creación de calidad a base muchas horas de trabajo, y es necesario conocer muy bien la historia del arte y la historia de la cerámica si realmente se piensa en conseguir un estilo propio que les llegue a identificar plenamente, «mucha gente desconoce como es este trabajo y lo difícil que resulta. Una cosa es cuando te dedicas a él como un «hobby» y otro muy distinto cuando lo haces en plan profesional. Hay que comenzar por amasar el barro, tornear en agua fría incluso en pleno invierno, conocer muy bien el esmalte que vas a utilizar y los tipos  de combustible y mezclas que debes hacer para que el resultado sea el esperado. Son toda una serie de pasos que deben hacerse de forma perfecta», aseguran Mercedes y Javier, quienes añaden que «sin embargo es un trabajo que engancha».

Esta constancia y este interés en hacer de Vallés-16 un referente en la creación cerámica obligan a Mercedes y Javier «a trabajar en la recuperación de un estilo valenciano al que intentamos «pulir» en todo lo posible. Por ejemplo una hoja de un árbol plasmada en cerámica debe verse con toda su textura, y por ello es necesario elaborarla con una técnica depurada, a la que se le dedican muchísima horas, pero si el resultado es el esperado, nos sentimos satisfechos».

La constancia de Vallés-16 en la recuperación de los elementos más tradicionales y más característicos ha ayudado también, a que el paso de los años haya hecho cambiar las preferencias de la gente; «hace diez años se buscaban más las cosas modernas como por ejemplo los cuartos de baño de porcelana negra y colores oscuros, pero esas tendencias han ido disminuyendo y en estos momentos se opta más por lo tradicional, lo que conocemos como «las piezas de la abuela» y que recuerdan tiempos mucho más antiguos».

Mercedes y Javier trabajan también mucho por encargo y la propia experiencia les ha enseñado cuales son los gustos  de la gente a la hora de crear las piezas que pondrán a la venta, aunque «también en ocasiones se nos encargan trabajos en donde se nos da plena libertad para crear lo que nosotros creamos que puede estar más acorde con un rincón determinado de la casa, o con la decoración que se quiere».

Los dos ceramistas también han llevado a cabo toda una serie de restauraciones de vírgenes, piezas de cerámica de balcones, desperfectos en retablos, iglesias, etc. «que te obligan a llevar a cabo un esfuerzo mucho mayor, ya algunas de las piezas debes crearlas de nuevo y deben ser iguales a las originales. Es necesario un minucioso estudio para que el resultado sea todo lo satisfactorio que se espera».

Precisamente uno de los trabajos de los que se sienten más orgullosos ha sido el llevado a cabo en la restauración del templete o minerete del Jardín del Beso, así como de los leones existentes en el muro del fondo del jardín. En esta restauración de las piezas cerámicas podrían destacar las tejas de estilo árabe en reflejo metálico, que muy pocos profesionales son capaces de llevar a cabo. Mercedes y Javier estuvieron más de cinco años estudiando la técnica del reflejo metálico para poder realizar este proyecto, «tuvimos que reinventar, además, las técnicas de los años veinte, un modernismo un poco extraño, con el fin de lograr una restauración fidedigna, pero creemos que el esfuerzo valió la pena por los resultados obtenidos».

COMPETIR CON LA

 FALSA ARTESANIA

Sus trabajos, artesanos de principio a fin, están expuestos en la casa de la calle Calderería, donde puede verse cualquier cosa que una pueda imaginarse en cerámica, y es precisamente esta elaboración manual y lenta la que ha tenido que ganarse un puesto más que merecido en el mercado, «teniendo que competir con una artesanía falsa, traída de paises asiáticos, con unos precios de risa que en ocasiones confunden a la gente por tener dos flores pintadas. E incluso sin irnos tan lejos, mucha de las piezas de poblaciones como Manises son de las llamadas «cerámica rápida», sin ningún tipo de creación artesanal. Todo ello acaba viéndose y notándose cuando se comprueba una cerámica y otra».

Mercedes y Javier opinan que su cerámica, artesanal desde que se inicia el modelado, hasta la decoración, pasando por el fuego y el tiempo justo del secreto del horno, debe servir para «dignificar nuestro trabajo. Somos gente joven que elaboramos unos productos que están ahí y que pueden verse, y el hecho de haber estado presentes durante muchos años saliendo en la Fira de Xàtiva ha hecho posible que la gente cada día nos conozca más y que el «boca a boca» de la cerámica que elaboramos funcione».

En cuanto a preferencias de trabajo, Javier es un opta por los murales modelados, mientras que Mercedes prefiere pintar azulejos semejantes a los del siglo XVIII.

UN AZULEJO DE LA EPOCA

 MEDIEVAL EN XÀTIVA

Los dos ceramistas han conseguido hacer de Vallés-16 todo un referente en la cerámica de Xàtiva, que pese a no tener tradición, como decíamos al principio, sí que se cree, según cita Manuel González Martí en su libro «Cerámica del Levante Español. Siglos medievales», que en Xàtiva existía en la época medieval cristiana un centro de producción de cerámica, al haber aparecido un azulejo durante la destrucción del antiguo convento de la Mercé y que nada tenía que ver con la producción de Manises. González Martí cita en su libro que «...A la demolición de la obra gótica, entre los pormenores salvados estaba el azulejo decorado con el escudo de la Orden de la Merced, que es la cruz de su orden militar, sobre los palos catalanes. El azulejo fue colocado en un muro del nuevo convento, convertido en 1821 en parroquia de Santa Tecla.

En 1924 el azulejo se arrancó, y ya en el mercado de antigüedades lo adquirió don Ismael Barrera.

Las características del barro, barniz e interpretación de los temas ornamentales de esta cerámica, apartándose un tanto de los consuetudinario manisero, dan la probabilidad de pertenecer a un arte cerámico producido e inestudiado de la propia Xàtiva».

Precisamente Mercedes y Javier reprodujeron este azulejo hace algunos años por su gran interés histórico, y siguen investigando y trabajando para que la cerámica llegue a ocupar el lugar que le corresponde, dando cursos, charlas, y sobre todo intentando dignificar su trabajo, reconocido por la propia Generalitat Valenciana que controla la calidad.

Hace 15 años que Mercedes y Javier comenzaron la aventura de crear Vallés-16, embarcándose en la difícil tarea de crear su propia cerámica, de crear su propio estilo y su propia calidad artística.

En estos momentos sus piezas son sinónimo de un trabajo serio y bien hecho y han logrado aquello que un buen día pensaron. No hace falta que pongan su firma.

Uno, cuando contempla la pieza que tiene en sus manos lo tiene muy claro: «Esto es de Vallés-16».

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