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Los devastadores terremotos que han destruido
en las últimas semanas ciudades de Turquía, Grecia y Taiwan, y
cuyas consecuencias dejaron miles de muertos, se nos antoja como una
cosa muy lejana que no nos pertenece. A excepción de Grecia, Turquía
y Taiwan parecen países cuya lejanía provoca que estos fenómenos
de destrucción y muerte únicamente tenga que ocurrirles a ellos,
tal y como sucede con los tornados o los monzones. Pero nada más
lejos de la realidad. Xàtiva y la comarca de la Costera son tierras
de una clara actividad sísmica que en diferentes épocas han
sufrido grandes terremotos, el más conocido de ellos el acontecido
en 1748, del que se cumplieron 250 años en 1998, y que destruyó el
castillo de Montesa y multitud de casas setabenses así como la
fortaleza. Anteriormente
y posteriormente hubieron otros de los que también se tienen
noticias. Y no fueron simples temblores: algunos se midieron en la
escala de 9 o 10, teniendo que salir en procesión y rogativas para
que cesasen los temblores, según se recoge en documentación de la
época.
El
pequeño movimiento sísmico acontecido a principio del mes de
octubre, pese a no haber provocado ninguna incidencia, no es el
primero que se produce en los últimos años. Las tierras de Xàtiva
y su comarca han vibrado en pequeñas intensidades que han puesto de
actualidad el hecho de que nos encontramos en una zona de cierta
actividad sísmica. El 22 de octubre de hace ahora justamente diez años,
se detectaba en Xàtiva un débil seismo que alcanzó 2’8 puntos
en la escala de Richter, y en aquella ocasión sí que llegó a
provocar un cierto miedo en los miles de ciudadanos que se
encontraban en sus domicilios y que notaron el temblor de la tierra.
A lo largo de la
historia Xàtiva y su comarca han padecido terremotos de cierta
intensidad. Los más feroces de los que se tiene documentación son
los epicentros detectados en Ontinyent en 1258, con una escala de 8
o 9; en Xàtiva en 1386 con una escala de 9 o 10; en Xàtiva en 1519
y 1523 en un grado de 8; en Xàtiva y Montesa en 1748 de escala 9 o
10 y en 1755 en Xàtiva y Montesa en un grado de 7 o 8.
DOCUMENTACION
SOBRE TRES TERREMOTOS
Según el
cronista oficial de Xàtiva, Agustí Ventura, son tres los
terremotos de los que se tienen más noticias. El primero de ellos
el que tuvo como epicentro Ontinyent y por tanto sería detectado en
Xàtiva en 1258. Posiblemente se produjo un Viernes Santo, 22 de
marzo, en plena guerra de Jaume I contra los moros rebeldes, y en
aquella época fue interpretado como una señal del cielo. El martes
de pascua siguiente, día 26 de marzo, un documento del rey ya da la
noticia. Este terremoto sería muy importante ya que se sabe que el
propio Jaume I quiso visitar los daños personalmente. De este modo
el 4 de mayo estaba en Xàtiva y el día siguiente visitó
Ontinyent, para desplazarse después a Biar y volver a Xàtiva.
Los daños que se
produjeron en Ontinyent debían haber sido importantes, ya que fue
aprobado que los tributos dejasen de pagarse durante dos años. El
texto decía lo siguiente: «Nos Jaume I, consideran el gran dany
que vosaltres, fidels homens d´Ontinyent haveu tingut i patit per
causa del terratemol, que hi ha hagut fa poc al castell i vila d´Ontinyent,
per nos i els nostres vos enfranquim a tots i cadascú per dos anys
complets propers de tota questia, exercit i cavalcada, i de tota
altra contribució...A més un donem per a reparar els murs i la
torre, que han estat destruits, totes les rendes d´aquests dos anys
propers, etc».
Sobre el
terremoto del 21 de noviembre de 1519, con una intensidad de 8 en la
escala de Richter, y cuyo epicentro fue detectado en Xàtiva, el
cronista Agustí Ventura encontró la siguiente descripción, «Sábado
a 21 de noviembre del propio año, poco después del mediodía hubo
en Xàtiva un recio terremoto; de noche se sintieron cuatro veces,
pero el mayor de todos aquellos temblores fue el domingo, a las
siete de la mañana, y tal el espanto de todos, que se hizo unas
solemne procesión después de vísperas a la Santísima Trinidad y
cesaron los temblores».
EL
TERREMOTO DE 1748: DESTRUCCION EN MONTESA Y XÀTIVA
Sobre el
terremoto de 1748, quizás el más conocido de todos, existe
información en el Archivo Municipal de Xàtiva. El epicentro estuvo
localizado en Montesa, en una escala de 9 o 10 que destruyó el
castillo, y así se conserva desde entonces, sepultando a frailes y
caballeros, contabilizándose un total de 18 muertos. También el
castillo de Xàtiva sufrió daños importantes, y muchas de sus
piedras rodaron ladera abajo, algunas de las cuales todavía pueden
contemplarse en las faldas. Fue el 23 de marzo a las 7 de la mañana
y se repitió el 2 de abril. Este terremoto produjo daños muy
cuantiosos en casi la práctica totalidad de los pueblos de la
gobernación de Xàtiva, que comprendía de Bocairent a Rótova, y
desde la Valldigna a Sumacàrcer y la Font de la Figuera.
En el libro
capitular del Ayuntamiento de 1749 pude leerse que «habiendo
sucedido en la mañana del día 23 de marzo, pasado entre seis y
siete un furioso y formidable terremoto de cuyo estrépito quedaron
muchas casas y edificios públicos muy quebrantados y en grave y
eminente ruina, se dieron por el Sr. D. Pedro Valdés León, del
consejo de S.M. y su alcalde de crimen de la Real Audiencia de este
reino y el corregidor interino de esta ciudad, diferentes
providencias para su reconocimiento en todos los barrios de la
misma, mandando se acudiese a su reparo en lo que hubiere lugar al
remedio y en donde se notare inminente ruina, se echasen al suelo,
procediendo las correspondientes vísuras de los maestros albañiles...y
por haber continuado los terremotos hasta el día 2 de los
corrientes (abril), con bastante furia y aún después, aunque con
menos temblor y movimiento, se procedieron en las dichas diligencias
por todos los dichos señores, hasta dejar las casas con toda
seguridad para evitar desgracias».
El 1 de noviembre
de 1755 hubo un nuevo terremoto en Xàtiva, menos fuerte que el de
1748, pero de mayor duración, ya que en la información que se
guarda se calcula que duró unos 8 minutos en la escala 7 o 8 de
Richter.
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