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Casi tres décadas después de que
un setabense accediera a la élite futbolística nacional fichando
por el Real Madrid, otro jugador de Xàtiva prueba las mieles del
triunfo formando parte de la plantilla juvenil del club que preside
Lorenzo Sanz. En aquella ocasión se trataba de Francisco Ballester,
tristemente desaparecido unos años después. Ahora, alguien que se
apellida igual sabe, a sus 17 años, lo que es militar en este club
y alzar vestido con la camiseta nacional la copa de campeón europeo
sub-16. Bernabé Ballester, formado en la cantera de Xàtiva y con
un fugaz paso por el Valencia CF, atraviesa, en cambio, un momento
agridulce. Afronta su tercera temporada en la disciplina madridista
y su progresión deportiva es muy buena. Sin embargo, una grave lesión
sufrida semanas atrás le ha impedido estar con la selección con la
que se proclamó rey de Europa y luchar por el título mundial.
Bernabé
Ballester se recupera lenta pero constantemente de una lesión en el
maleolo tibial que le ha dejado fuera, nada menos, que de una cita
mundialista con la selección española sub-16. El desgraciado
choque con un jugador del Atlético de Madrid en un amistoso en
Salamanca le privó de acudir a este compromiso internacional y de
comenzar su tercera temporada consecutiva en la disciplina del Real
Madrid. Con una visible cojera, el joven de Xàtiva parece tener muy
asumido que los dos clavos que atraviesan su hueso fracturado y su
frustración deportiva son gajes del oficio. «Me recupero cada día
que pasa y la rehabilitación es más rápida de lo que pensé»,
afirma resignado el futbolista.
Lejos de ver la
incapacidad de estar en el mundial como una terrible factura
deportiva, Bernabé tiene, además del convencimiento personal, la
confianza externa de quienes le han asegurado que la selección
sub-18 es un objetivo considerable pero ampliamente factible. Con
esa meta a medio plazo y con la tranquilidad de que con el año
nuevo puede estar ya metido de lleno en la liga con su equipo,
Ballester compagina su vida de estudiante y deportista de élite en
Madrid con unas continuas escapadas a Xàtiva para sentirse arropado
por su familia y por sus amigos.
Sin embargo,
antes de sus tres temporadas en Madrid, Ballester ya probó las
mieles del éxito cuando dio el salto, siendo cadete, al equipo de
sus sueños. Su calidad deportiva le llevó a incorporarse a la
disciplina del Valencia CF. El escaso tacto con que habitualmente
trata este club a quienes pueden formar parte de su futuro propició
que la llamada a su puerta que hizo el Real Madrid fuese tenida en
cuenta enseguida. Ballester cuenta cómo «en Valencia
escatimaban cualquier detalle, algo que parecía impropio de un club
tan importante. Sin embargo», cuenta el jugador, «la
llamada del Madrid se acompañaba de atenciones, con la posibilidad
de que gastos como la residencia, la manutención o los estudios
corrieran a cargo del club. No cabía ni planteárselo»,
sentencia Ballester. Que los técnicos valencianistas vieran cómo
el club madrileño se llevaba a una promesa les hizo reaccionar,
pero tarde. Ballester se marchó a la disciplina de uno de los
mejores clubes del mundo con un singular convencimiento: el Valencia
CF sigue siendo el equipo en el que ve reflejadas sus aspiraciones. «Soy
del Valencia y lo seré siempre. Lo que hicieron conmigo no tiene
nada que ver con que yo, en un futuro, estuviese gustoso de fichar
por el Valencia. Lo haría enseguida y sin rencor porque sigue
siendo mi equipo, aunque el Real Madrid me lo ha dado todo».
Para llegar tan
arriba, sin embargo, tuvieron que pasar más cosas. Ballester dio
sus primeros pasos acudiendo a una cita deportiva para futbolistas
de edad benjamín que tenía lugar los sábados en el polideportivo
Les Pereres de Xàtiva. Su paso a un equipo de la entonces liga
local no se hizo esperar. Con el Lámparas Arnau que entrenaba quien
él considera su primer y entrañable entrenador, Pepe Chorques,
Bernabé correteó por el césped del campo municipal infantil
ataviado con la característica camiseta anaranjada de su formación
y emitiendo ya algunos destellos del gran talento deportivo que
llevaba dentro. «No sólo no renuncio a aquella época, sino que
la considero tanto o más importante que la actual», sentencia
el jugador para referirse a sus verdaderos comienzos. «Aprendí
el primer fútbol allí, con los benjamines supervisados por Sabater
y con los alicientes de aquella liga que con tanto entusiasmo esperábamos
cada día de la semana. Chorques, la gente del equipo, aquella
rivalidad... Para mí eso forma parte de mi historial deportivo con
tanta importancia como lo de ahora porque la motivación era enorme»,
recuerda Bernabé.
Tres años
alternando su presencia en este equipo de la liga infantil de Xàtiva
y las selecciones por edades en las que se reunía a los mejores
jugadores desembocaron en los primeros equipos federados de la
historia del Olímpic. Y Ballester estuvo en ellos. Formó parte del
Olímpic Infantil que entrenó Javier Susaeta en la temporada
1993-94. Su progresión deportiva ya empezaba a ser intuida por
quienes le observaban por aquella época, pero años después
Ballester ha demostrado que llevaba mucho más fútbol en sus botas.
La división que sufre el fútbol base de Xàtiva la siguiente
temporada le lleva a decidirse por la nueva escuela creada en la
ciudad, Plus. Allí protagoniza dos temporadas que son las de la
explosión como brillante centrocampista con un notable olfato de
gol. Milita en los infantiles y luego en los cadetes de esta escuela
y tiene en Miguel Soriano, actual representante del jugador, al
mentor que ve cómo en sus filas alberga a un proyecto de figura. Va
al Valencia CF pero su ya referido problema con el club blanco le
catapulta, en cambio, al Real Madrid.
Bernabé cuenta
su experiencia para dar el salto al Madrid. «Disputamos unos
encuentros amistosos por varias localidades y en ellos estaban
presentes ojeadores del Real Madrid para esta zona. Yo recuerdo que
jugué muy a gusto en Manuel y en Benigànim, pero en L’Olleria
estuve mucho mejor y estoy convencido de que aquel encuentro fue
determinante».
El representante
del Madrid se personó ante la familia de Ballester y el técnico
Vicente del Bosque avaló el talento deportivo de Bernabé
ratificando su incorporación al club. Ballester, sin embargo,
desvela que a pesar del elevado nivel, «cabe aclarar que no
estamos en un grupo de superclases. Hay de todo, dentro lógicamente
de un nivel deportivo elevado, pero yo he visto de todo y a veces he
tenido la sensación de que no se trata de los mejores sino de gente
muy preparada y, eso sí, con un futuro muy prometedor»,
cuenta.
Con la presencia
en el Real Madrid, certificada con la condición de capitán del
equipo cadete y luego de los juveniles, el rendimiento de Bernabé
Ballester avanzaba a pasos agigantados. Y la selección no se hizo
esperar para uno de los mejores jugadores neojuveniles de España.
De su paso por la sub-15 quedan tres citas deportivas ante Nigeria,
Italia y Francia. El salto a la sub-16 le reportó enfrentarse a las
selecciones de Portugal, Dinamarca, Malta y Escocia y lograr
disputar en tierras checas el campeonato de Europa de la categoría.
En un torneo caracterizado por el intratable juego del combinado
español, Croacia, Polonia, Rusia y Alemania cayeron ante España y
dieron el cetro continental a estos firmes candidatos al relevo
generacional de la Liga de las Estrellas. Otro jugador de la zona,
el enguerino Perona, fue coartífice con Ballester de esta
significada gesta deportiva. El de Xàtiva tuvo el honor unos meses
después de ser recibido por el Rey de España, Juan Carlos I, en
una recepción dispensada por el monarca a los deportistas españoles
que consiguieron algún título de carácter internacional a lo
largo de este año.
Recuperarse y
consolidar su estatus de canterano madridista. Estas dos metas,
parcialmente cumplidas, pueblan la mente de Bernabé. Sus estudios
no andan lejos. Ballester estudia tercero de BUP con una aplicación
nada ejemplar pero tampoco sin ser un completo desastre. «Me
defiendo y trato de hacerlo lo mejor posible», cuenta el
jugador de Xàtiva.
Ballester no ha
tenido una fuerte vinculación con el Olímpic, sin embargo «me
siento tan vinculado a Xàtiva que lo estoy con todo lo que
represente a la ciudad. No puedo tener demasiado cariño hacia este
club porque no he llegado a militar en categorías superiores, pero
como el Olímpic es de Xàtiva y es nuestro, siempre tendré una
consideración especial hacia este club», señala el joven de Xàtiva.
Y su cariño hacia Xàtiva está fuera de toda duda.
Un hueco un poco
más amplio en su agenda deportiva y Bernabé acude raudo a su
hogar. Sus hermanos Israel, Santiago y Gerard y sus padres arropan a
Bernabé y se desviven por su trayectoria deportiva. «El apoyo
de mi familia es total. Mi carrera no la entiendo sin ellos y eso es
importantísimo», cuenta el jugador. Haciendo compatible, pues,
esa alta competición, los estudios y el pilar familiar, Bernabé
afronta unos meses cruciales y una temporada casi definitiva. Tiene
claro que no hay que obsesionarse con que todo pase por formar parte
del primer equipo del Madrid, aunque sus aspiraciones no son otras
que «jugar en primera división; lograr vivir de esto como
profesional. Sea en el equipo que sea», dice. En la búsqueda
de ese sueño se anuncian dificultades y sacrificios. Ballester está
dispuesto a afrontar ambas cosas porque así lo ha hecho ya en los
últimos años. De momento, y casi treinta años después, otro
Ballester luce en su pecho la insignia de un grande del fútbol
mundial. Todo está aún por hacer y el futuro de este joven
futbolista alberga esperanzas justificadas por lo realizado hasta
ahora.
Un gran jugador
de fútbol está llamado a llevar el nombre de Xàtiva como sinónimo
de éxito deportivo. Es Bernabé Ballester.
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