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Están repartidos por toda la
geografía española y su presencia es sinónimo de naturaleza,
historia y cultura que perfectamente se conjugan entre las ciudades
que los acogen y las paredes que dan cobijo al viajero. Resistiendo
el paso de los siglos se alzan majestuosos compartiendo, de forma
justa, el protagonismo que les corresponde. Los Paradores son viejos
castillos, conventos, palacios, alcázares, molinos, o templos, que
han conseguido atraer un turismo interior de calidad y ofrecer una
visión rica y fecunda de los pueblos y ciudades donde están
ubicados. En algún momento Xàtiva quiso reivindicar para sí uno
de estos paradores. La visión del futuro turismo así lo reclamaba.
En
los últimos años Xàtiva ha visto como el numero de visitantes
crecía de forma espectacular día a día. Las especiales
características de la capital de La Costera han provocado una
masiva afluencia del llamado turismo de interior que busca historia
y cultura y Xàtiva ha sabido explotar parte de sus recursos
naturales con una cuidada restauración de sus monumentos, y toda
una serie de acciones encaminadas a dar a conocer el patrimonio de
la ciudad.
El hecho de que
la Asociación de Empresarios de Xàtiva se involucrase seriamente
en el proyecto, ha hecho posible que en pocos años Xàtiva comience
a recoger los frutos de una política activa para atraer un turismo
de calidad, que sabe muy bien lo que busca y porque lo busca.
En pocos años
Xàtiva ha tenido que adaptarse al crecimiento paulativo de
visitantes y plantearse seriamente el turismo como parte esencial de
su economía. A los dos hoteles existentes en Xàtiva (Murta y
Vernissa), se le unió la Hostería de Mont Sant hace pocos años,
mientras que la hostelería también ha tenido que cambiar su
«chip» para dotarse de una nueva cocina, más tradicional e
incluso más histórica, buscando en sus raíces, para ofrecer al
viajero lo más característico de sus platos. Tanto los hoteles
como la hostelería están logrando sus objetivos.
La potencialidad
de Xàtiva en cuanto a monumentalidad, historia, personajes,
cultura, situación geográfica, etc. llevaron en su momento a
plantear la necesidad de ubicar un Parador de Turismo. Dentro de las
posibilidades que se barajaron en cuanto a su ubicación, estaba la
de ocupar alguna de las casas señoriales o palacios de la calle de
Montcada. Los diferentes estudios referentes a la estructura
turística de Xàtiva, señalaba la necesidad del Parador, como un
complemento ideal al turismo de calidad, y al mismo tiempo también
como apoyo paralelo a las infraestructuras existentes.
De hecho la
Consellería de Turismo puso en marcha un proyecto hace justamente
ahora diez años donde pensaba crear una red propia de Paradores,
todos ellos enclavados en edificios histórico-artísticos, y una de
las ciudades elegidas era Xàtiva. Concretamente la Consellería
había pensado en un edificio noble de la calle de Montcada de
Xàtiva; en el Convento de los Padres Franciscanos de Orihuela; en
el Palacio de los Marqueses de Albaida, y el Convento de Traiguera
de Morella. Para la explotación de estos Paradores la Consellería
contaba con la creación de sociedad anónima mixta El presupuesto
global para la creación de estos paradores ascendía a 5.100
millones de pesetas, de los cuales 3.500 se solicitarían a la
Unión Europea a través del Programa de Desarrollo Regional,
previsto para el cuatrienio 1990-1994. Finalmente el proyecto se
llevó a cabo, pese a que la iniciativa era muy serio y con un
estudio muy riguroso de las necesidades y las exigencia
turísticas.
LA
IMPORTANCIA DE SUS EMPLAZAMIENTOS
Y es que los
Paradores de Turismo no sólo no han sido ya de por sí un
atractivo, sino que además han sabido enclavarse en los lugares
justos y exactos de los entornos naturales, monumentales o costeros,
aunque en este último la oferta es mucho mayor con instalaciones
hoteleras de todo tipo, por lo que los Paradores son sinónimo para
el turismo de interior, de riqueza arquitectónica, cultural e
histórica. Estos Paradores están enclavados en unos entornos
monumentales donde se da cita el amplio patrimonio histórico
español: sus huellas del pasado y sus diferentes culturas.
Los Paradores han
sabido convertirse en el complemento ideal e inseparable de aquellos
viajeros que buscan alguna cosa más que la simple visita. Pero es
que, además, por si solos ya suponen un atractivo, al haber sabido
mantener sus históricas estructuras, con unas cuidadas
restauraciones que les convierten en monumentos por méritos
propios, que han traspasado nuestras fronteras presentándose como
lugares de obligada visita.
La presentación
de Xàtiva como candidata a ser declarada Patrimonio de la Humanidad
abre de nuevo el debate de como debe prepararse la ciudad para el
futuro más inmediato. En estos momentos la capacidad hotelera y la
oferta gastronómica está más que cubierta, pero, ¿sobraría un
Parador de Turismo o su presencia supondría un nuevo estimulo para
incrementar la capacidad de convocatoria turística que tiene la
ciudad ?.
UN
AMPLIO ABÁNICO DE ARQUITECTURA Y EDIFICIOS SIGULARES REPARTIDOS POR
TODA LA GEOGRAFIA ESPAÑOLA
Un pequeño
recorrido por la geografía española, y más concretamente por el
interior nos ofrece un amplio abanico de arquitectura, cultura,
historia y edificios singulares convertidos en Paradores: un
castillo del siglo XVII, auténtica fortaleza medieval en Alarcón;
un castillo-convento de los siglos XII-XIII que fue sede de la Orden
de los Calatrava en Alcañiz; el palacio de Torreorgaz en Cáceres;
el castillo renacentista que fue sede de las Cortes en 1176 en
Benavente; el convento de San Francisco en Almagro; el alcazar del
siglo XV en Carmona; el antiguo convento de San Pablo en Cuenca; el
monasterio de los Caballeros de Santiago en León; el convento
construido por decisión de los Reyes Católicos dentro de los
jardines de la Alhambra en Granada; el palacio-castillo del siglo XV
declarado monumento nacional de Olite; la antigua residencia de los
condes de Maceda en Pontevedra; el Hospital del siglo XII en Santo
Domingo de la Calzada; la Casa Consitorial de Ronda; el Hospital
Real de 1.499 construido para albergar a los caminantes en Santiago
de Compostela; la casona de los Barreda-Bracho en Santillana del
Mar; el Monasterio de Santa Clara en Trujillo, y así un largo
etcétera.
Las viejas casas
y palacios señoriales de Xàtiva también podrían ser un perfecto
escenario para albergar un Parador. La historia, la cultura, el
patrimonio, la gastronomía, las huellas del pasado y un futuro
esperanzador podrían hacerlo posible.
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