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Ricardo García, el presidente de
Caixa Ontinyent lo ha repetido en reiteradas ocasiones: la entidad
que él preside debía avanzar sin prisas pero sin pausas, como «una
taca d´oli» en constante expansión. Con el objetivo de liderar el
mercado comarcal, Caixa Ontinyent ha llevado en los últimos años
un importante plan estratégico que ha conseguido, en el año 1999,
una captación de recursos cercanos a los 66.000 millones de
pesetas. Sólo faltaba un cambio de imagen corporativa, y está nació
el 31 de diciembre como preludio del año 2.000. Atrás ha quedado
la imagen la Purísima (primer anagrama) que de jó pasó con motivo
del centenario de la Caixa al símbolo del ahorro que a perdurado
hasta ahora. El futuro, todavía está por llegar, pero según se
anuncia desde Caixa Ontinyent, se pretende ser una gran Caja y no
una Caja grande, en clara alusión a la imposibilidad de fusiones,
ya que la intención es ser la Caixa de les comarques centrals.
La
luna y el sol, los moros y cristianos, la C y la O, y junto a estos
símbolos el pueblo o la ciudad donde la entidad está ubicada
forman parte del nuevo anagrama, con el claro compromiso de ser una
caja cercana, que forma parte de la vida de los ciudadanos y
ciudadanas de las comarcas centrales, pese a que está denominación
todavía no quiere hacerse oficial por parte de los responsables de
Caixa Ontiyent, aunque sin lugar a dudas formará parte de los
planes estratégicos de futuro de la entidad financiera .
La
nueva imagen corporativa de Caixa Ontinyent presenta una media luna
y un sol amarillos sobre fondo azul intenso donde destaca la palabra
«Caixa» mucho más visible que «Ontinyent» que
queda en la parte inferior, mientras que en el lateral derecho
aparece el nombre del municipio donde está ubicada la oficina.
Finalmente la leyenda «La caixa de les comarques» cierra el
nuevo logotipo, que sustituye al símbolo del ahorro que fue
instaurado en 1984, con motivo del centenario de Caixa Ontinyent.
Anteriormente la entidad tenía como logotipo la imagen de la Virgen
de la Purísima. El presidente de Caixa Ontiyent, Ricardo García
destacó del nuevo logotipo que «queríamos un logotipo que un
niño pueda verlo durante tres minutos, e inmediatamente pueda
dibujarlo. Creo que se ha conseguido».
Ricardo
García Bayo como
presidente, el director general Francisco Sanchis y el jefe
de secretaría y obra Social Vicent Ortiz presentaron esta
nueva imagen corporativa que según sus propias palabras «transmite
calor, proximidad y fuerza, que es lo que pretende ser Caixa
Ontinyent. Una entidad comarcalista dispuesta a servir a sus
clientes». La nueva imagen culmina un proceso de modernización
que ha permitido a Caixa Ontinyent situarse entre las entidades más
solventes del país y la prepara para el reto de «los nuevos
canales de distribución como Internet y el Euro y al mismo tiempo
se pretende que la entidad sea percibida como una caja local en cada
municipio donde existe y que trasciende la ciudad de Ontinyent. Será
la de Xàtiva en Xàtiva y la de Muro en Muro».
La
ascensión de Caixa Ontinyent desde 1985 ha sido imparable. En ese año
se puso en marcha el primer plan estratégico que terminó en 1998 y
que prácticamente duplicó el balance, los beneficios y las
inversiones en obra social. En ese último año Caixa Ontinyent tuvo
una captación de recursos de 60.000 millones; una inversiones de
54.000 y se invirtieron en obra social 164 millones. A falta de
cerrar el año 1999, desde Caixa Ontinyent se asegura que los
recursos serán de unos 66.000 millones, con unos beneficios de 600
y casi 200 millones invertidos en obra social, ya que la política
de Caixa Ontinyent es clara: reinvertir sus beneficios en la
sociedad.
Sirva
como ejemplo que durante 1998 Caixa Ontinyent mantuvo diferentes
centros como clubs de jubilados en Ontinyent y Fontanars; escuelas
infantiles en Aielo de Malferit, Montaverner y Albaida; centros de
salud en Ontinyent, Agullent y Aielo; el centro de sordos de Xàtiva;
la extensión de la Uned en Ontinyent, etc. Al mismo tiempo Caixa
Ontinyent inauguró un centro social en Vallada; un centro de
rehabilitación e integración social para enfermos mentales en
Ontinyent y una escuela infantil en Agullent, todo ello sin olvidar
los diferentes convenios de colaboración con las instituciones públicas.
En publicaciones, Caixa Ontinyent editó en 1998 un total de 7
libros, entre los que destacan los dos volúmenes de «Menjar i
Gaudir a la Vall d´Albaida», «Rellotges i Calendaris Solars» o
«L´Ermita del Puig de Xàtiva». Conjuntamente vieron la luz
cuatro discos compactos y en la Sala de Exposiciones pudieron verse
un total de 20 muestras. Y así un largo etcétera que dan muestra
de las numerosas actividades organizadas por la entidad.
Las
previsiones del segundo Plan Estratégico que culminará con la
entrada del euro, anuncian un constante crecimiento y una posición
fuerte de Caixa Ontinyent como entidad crediticia que en ningún
momento ha pensado en fusiones. Según Ricardo García «nuestra
entidad tiene sentido como una caja de las comarcas con una clara
vocación de servicio que sigue creciendo. Pero no queremos ser una
caixa grande sino una gran caja que enfocada a las comarcas donde
estamos ubicados, coexistiendo con las empresas, y con los
ciudadanos y ciudadanas que las constituyen. Queremos ser una caixa
fuerte, saneada y comarcal preparada para afrontar nuevos retos y
sabiendo donde queremos ir. El crecimiento de Caixa Ontinyent debe
ser prudente, pero imparable».
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