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Dicen que es el
oficio más viejo del mundo y que desde los primeros tiempos se
conoce su actividad. En algunas sociedades se pensó que la relación
con las mujeres prostitutas facilitaba el contacto con los dioses y
que incluso servía para preservar los matrimonios.
En un apartado de este reportaje se da
cuenta de su evolución histórica, y en esta primera parte se da
cuenta de la existencia de los prostíbulos en Xàtiva, cuyos
primeros datos documentados se remontan al siglo XV, y que estaban
prohibidos a los moriscos que debían convertirse en cristianismos
si querían hacer uso de las mujeres que los habitaban.
A principios de siglo la prostitución estaba controlada por
las autoridades municipales y sanitarias con el fin de evitar la
propagación de la sífilis venérea y las burdeles se repartían
por toda la ciudad. Durante todos estos siglos existió la
prostitución y las últimas casas «oficiales» que se recuerdan
estaban ubicadas en las calles
Tomás, Farjas y Clérigos, la última de ellas, en la calle
Farjas en activo hasta finales de los años setenta.
Es
siglo XV es el inicio del que se tienen noticias de la existencia de
prostíbulos en Xàtiva. Rafael Narbona, en su libro «Pueblo, Poder
y Sexo», asegura que ese siglo existía un prostíbulo público en
la ciudad que estaba prohibido a los moriscos, los cuales debían
convertirse al cristianismo si querían gozar de los favores de las
mujeres que lo habitaban.
El paso de los años
no hizo sino incrementar la existencia de burdeles por diferentes
lugares de la ciudad, de los cuales comienza a existir información,
según señala el historiador Robert Martínez, en el siglo
XVIII. En ese tiempo los burdeles son conocidos como «cuarteles de
mujeres», ya que se instalan dentro de estos edificios con el fin
de que los soldados «tengan a mano» las mujeres que necesiten sin
tener que buscarlas. Teniendo en cuenta que durante el siglo XVIII y
XIV habían en Xàtiva tres o cuatro cuarteles, esto coincide con
los burdeles públicos que podían encontrarse en la ciudad.
EL
AYUNTAMIENTO RECIBIA UN
PORCENTAJE DE LAS GANANCIAS
Quizás el más
conocido fuese el de la calle Tomás, ya que allí había un cuartel
de infantería y en su interior un prostíbulo, que siguió en
activo cuando el cuartel fue desmantelado. La existencia de burdeles
era controlados por el Ayuntamiento, el cual recibía un porcentaje
de las ganancias obtenidas.
A principios del
siglo XX la sífilis es muy corriente entre la población masculina.
Concretamente la padecen el 5% de la población masculina. Según Robert
Martínez esta alta incidencia no resulta extraña, si se tiene
en cuenta que los propios médicos encargados de realizar los
correspondientes controles sanitarios a los que la ley obligaba a
las prostitutas, manifiestan, según costa en el Libro de Actas de
la Junta Local de Sanidad, que «el reconocimiento de la
prostitución, o sea de inspección ocular solamente con el speculum,
sin un laboratorio idóneo para realizar sangre y flujos es muy difícil
evitar el contagio, item más cuando una mujer puede estar infectada
por un individuo y al momento ella infectar a otro y ser transmisora
del germen».
La Junta
Municipal de Sanidad, decidió entonces crear un marco legal, y de
esta forma entró en vigor en 1926 el «Reglamento de Profilaxis
pública de las enfermedades venéreo-sifilíticas de Játiva».
De esta forma todas las prostitutas son obligadas a realizar
controles periódicos que son llevados a cabo en cada ocasión por
un médico diferente de cuantos existen en la ciudad, los cuales
reciben una compensación económica por su trabajo, que se
establece según los controles realizados, y que oscila entre las
1.300 y las 1.900 pesetas por semestre.
La existencia de
la prostitución y la legalidad de esta es defendida por todas las
autoridades, incluso se asegura que las primeras películas pornográficas
que se rodaron en España a principio de los años veinte, fueron
por orden del Conde de Romanones, por deseo expreso de Alfonso XIII.
EL
ABAD PLA ORDENA EL TRASLADO DE UN BURDEL
En los años
treinta los burdeles existentes en Xàtiva se reparten la calle Tomás,
Farjas, Clérigos, Santo Tomás, Corretgería (en la casa donde
actualmente tiene sus dependencias la empresa Apalache) y la esquina
de la Casa de la Enseñanza, en la Plaza de Santa Tecla.
Precisamente la existencia de un colegio de niñas en el mismo
edificio, obligó a que el Abad Plá dictase una orden para que el
prostíbulo fuese trasladado de lugar.
La prostitución
es legal hasta el año 1956, donde pasa a ser «alegal», es decir,
no permitida pero consentida. De esta forma el Bar Corell en la
esquina de la calle Peris con Farjas es el punto de referencia de la
prostitución en Xàtiva. Allí se concentran dos casas y una
tercera en Clérigos. Estas casas las regentan mujeres conocidas «la
Raspa», «la Bertini», «la Mercedes», «la Cordobesa», etc.
En estas casas de
Xàtiva es normal que acudan cada día decenas de hombres, incluso
se considera una tradición acudir para cualquier despedida de
soltero, y mientras el futuro novio está en la cama con la
prostituta, los amigos contemplan la escena sentados cómodamente en
sillas.
Durante la
celebración de la Fira d´Agost es práctica habitual ver largas
colas de hombres llegados de toda la Comunidad Valenciana esperando
su turno en las aceras de estas casas.
La última casa
que existió fue en la calle Farjas. Estaba regida por «la Mercedes»,
y allí ejerció su profesión hasta finales de los años setenta.
En los últimos años vivía en Valencia y venía unos días a la
semana.
Se sentaba con
una silla en la calle o dejaba la silla sola como señal de que
estaba disponible. Cuando algún cliente acudía requiriendo sus
servicios, entraba la silla dentro de casa y entonces el siguiente
cliente que llegaba sabía que «la Mercedes» estaba ocupada. Era
una señal muy simple pero conocida por todos.
Con «la Mercedes»
desaparecieron las casas «de siempre». En la actualidad, en las
inmediaciones del Hospital Lluis Alcanyís, suelen verse algunas
prostitutas que acuden para ofrecer sus servicios a los agricultores
que trabajan los campos, y al mismo tiempo frecuentan determinados
bares para captar posible clientes, eso sin olvidar los cercanos
clubs de carretera con una prostitución intensa..
Pero eso ya son otras
historias que forman parte de la prostitución más moderna.
La
profesión más antigua del mundo
Considerada
como la profesión más antigua del mundo, la prostitución ha
existido desde tiempo inmemorial y sus formas dependen de los
valores económicos, sociales y sexuales de cada sociedad. La
motivación puede ser laica o religiosa. En algunas sociedades era
considerada como garantía de la preservación de la familia. En
casi todas las sociedades las prostitutas han procedido,
generalmente, de estratos sociales bajos y oportunidades limitadas,
ya que su servicio sexual era desaprobado y considerado degradante
para ellas. Sin embargo, algunas prostitutas lograron alcanzar la
riqueza y el poder a través del matrimonio, como la emperatriz
bizantina Teodora, esposa de Justiniano I.
PROSTITUCION
EN LAS SOCIEDADES NO INDUSTRIALES
La prostitución
estaba muy difundida en las primeras sociedades no industriales, en
donde el intercambio de mujeres entre sus maridos era muy común. En
el antiguo Oriente Próximo y en la India, los templos albergaban a
un gran número de prostitutas. A menudo estas mujeres eran personas
cultivadas, hábiles bailarinas, cantantes, compositoras y poetas,
que, por ironías de la vida, tenían acceso a las artes que se
negaban a otras mujeres. En estas sociedades se consideraba que la
relación sexual con ellas facilitaba la comunicación con los
dioses.
En la antigua
Grecia la prostitución floreció en todos los niveles de la
sociedad. Las prostitutas del nivel inferior trabajaban en burdeles
legales y tenían que llevar una vestimenta especial como símbolo
de su profesión y las del nivel medio solían ser hábiles
bailarinas y cantantes. Las prostitutas del nivel superior (hetairas)
se reunían en salones con los políticos y llegaban a menudo a
alcanzar poder e influencia.
En la Roma
antigua la prostitución era habitual a pesar de las rígidas
restricciones legales. Las esclavas, capturadas por las legiones
romanas, eran obligadas a residir en burdeles urbanos o eran
explotadas por los dueños de las casas donde trabajaban. Las
autoridades intentaron limitar la prostitución de las esclavas,
para lo cual se adoptaron en ocasiones duras medidas. Las residentes
de los burdeles (meretrices) eran vigiladas por el Estado, obligadas
a llevar toga, pelucas rubias y otros distintivos, a abdicar de
todos sus derechos civiles y a pagar un fuerte impuesto.
En la edad media
la Iglesia católica, que concedía gran valor a la castidad, intentó
convertir o rehabilitar a las prostitutas, pero evitó enfrentarse
con la institución. De esta forma la Iglesia seguía las enseñanzas
de san Agustín, que sostenía que la erradicación de la prostitución
haría surgir otras formas más radicales de inmoralidad y perversión,
ya que los hombres seguirían buscando el contacto sexual fuera del
matrimonio. A finales de la edad media los burdeles legales florecían
en toda Europa, y proporcionaban importantes ingresos a los miembros
corruptos del gobierno y de la Iglesia. En Asia, donde las mujeres
estaban poco consideradas y no existía un freno religioso, la
prostitución estaba aceptada de forma general.
Durante el siglo
XVI la prostitución disminuyó en Europa, en gran parte debido a
los fuertes ataques de radicales protestantes y católicos que
condenaban la inmoralidad de los burdeles y además opinaban que la
prostitución estaba estrechamente unida a la aparición de la sífilis,
enfermedad hasta entonces desconocida. Esto condujo al cierre legal
de los prostíbulos de numerosas ciudades. Una ley típica es la
promulgada en París en 1635, por la que las prostitutas debían ser
azotadas, rapadas al cero y exiliadas de por vida, sin juicio
oficial.
PROSTITUCION
EN LAS SOCIEDADES INDUSTRIALES
La severidad de
la legislación no consiguió erradicar la prostitución ni las
enfermedades venéreas, y cada vez se hizo más patente que aquélla
iba en aumento, en especial en las ciudades que contaban con una
gran población que había surgido durante la industrialización de
Occidente en los siglos XVIII y XIX. La mayoría de los gobiernos
europeos, empezando por el de Prusia en 1700, decidieron que para
erradicar las enfermedades venéreas en lugar de prohibir la
prostitución, era mejor controlarla implantando un sistema de
registro obligatorio, de legalización de prostíbulos y de inspección
médica de las prostitutas.
A finales del
siglo XX la prostitución toma diferentes formas. Algunas
prostitutas (callgirls) operan desde sus domicilios (o desde
locales adquiridos específicamente para este fin) con una clientela
habitual. Otras trabajan en los denominados centros de masaje, una
nueva versión del antiguo burdel. así como en los numerosos «clubs»
de carretera. Ello ha servido para que mujeres hayan sido exportadas
a España de forma irregular bajo una falsa promesa de trabajo. Sin
embargo, la mayoría se ofrecen o son solicitadas por los clientes
en las calles de las ciudades, aunque los «barrios chinos» han
venido desapareciendo en ciudades donde eran toda una institución
centenaria como el caso de Madrid, Barcelona o Valencia.
Algunos sistemas
legales prohiben la prostitución, mientras que otros sólo
consideran ilegales determinadas actividades asociadas a ella.
En los casos en
que la prostitución está parcial o totalmente castigada, son las
prostitutas las que están más sujetas a medidas reguladoras y de
castigo, no sus clientes.
UN
FENÓMENO SOCIAL UNIVERSAL
La prostitución
existe en casi todo el mundo. En 1985 se observó un renacimiento de
la práctica incluso en China (a pesar de que fue negado
oficialmente), país que, gracias al énfasis puesto en la igualdad
entre los sexos y en la represión gubernamental, parecía haber
eliminado la prostitución. En ciudades como Bangkok y Calcuta el
turismo ha generado un amplio mercado para la prostitución, así
como el llamado «turismo sexual a Cuba», uno delos últimos
inventos donde la prostitución es la protagonista.
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