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Bernardo
Carpio (Fernando Arias, Xàtiva 1940), ha cumplido la promesa que un
día hizo y expone por primera vez en su ciudad natal. Carpio,
profesor, escritor y pintor, cuelga una muestra representativa de su
obra en la Sala Ribera del Hotel Murta, y la pintura de este polifacético
artista ha sorprendido por la riqueza y variedad de sus colores, que
sumergen al espectador en un mundo sugestivo y sugerente, lleno de
laberintos que parecen no tener salida, pero que tras un tiempo
contemplando los matices, consiguen atraer la atención hacia una
tranquilidad y un sosegamiento que hacen de Carpio un pintor con
capacidad de poder crear imaginativos momentos con sorprendentes
resultados.
Desde
que en 1989 Bernardo Carpio decidió exponer en la Sala Goya-2 de
Valencia, sus obras se han podido ver en diferentes paises, y en
cada una de las muestras el resultado ha sido el poder comprobar
como este setabense, crea influenciado por una literatura que marcó
y sigue marcando su vida. Por ello no es de extrañar que Carpio
declarase en su momento que su obra pictórica va unida a la
literatura ejerciendo el desdoblamiento existencial y sin proponerse
ser especialista en nada.
Posiblemente
esta filosofía es la que provoca que Carpio pinte una neofiguración
que pasa por el abstracto más personal, o utilice el cortador para
presentar nuevos caminos asimétricos, o si le place presente
figuras de perfecta sencillez o incluso rupestres, que sin ninguna
duda ofrecen mensajes subliminares al espectador; bien sean
plasmadas en el lienzo, sobre cajas de cartón o sobre utensilios de
decoración.
Bernardo
Carpio no pone reglas a su imaginación si las reglas no se adaptan
a su creación, y por ello los colores que utiliza cambian según
toque y en el momento que toque. El azul relajante que produce la
tranquilidad, puede dejar paso al marrón segmentado de la
intranquilidad, e incluso cabe la posibilidad de intentar
reconciliar a los pigmentos enemigos que se rechazan y hacerlos
coincidir en la misma obra.
La
variedad de la obra de Bernardo Carpio es fundamental para poder
entender los diferentes matices de un arte personal, lleno de
literatura, de citas y de pequeños detalles en formas de gotas, de
largas pinceladas, de cortas insinuaciones en las formas y de
conjugaciones armoniosas que se descubren si se tiene la paciencia
de contemplarlos con los ojos de quien quiere descubrir la
sensibilidad que toda obra encierra.
Una buena posibilidad
de poder ver y detenerse ante la obra de Bernardo Carpio, aquel
Ricardo Arias, que un buen día se propuso hacer del arte una forma
de manifestación muy suya. |