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La
Carta de Xàtiva ya existe. Con la presencia de más de doscientos
concejales y alcaldes de la provincia de Valencia, se presentó este
compromiso con el medio ambiente que consiga equiparar la evolución
industrial con los recursos existentes, y al mismo tiempo conjugue
economía, urbanismo y crecimiento. Ahora deberán ser los
diferentes Ayuntamientos quienes ratifiquen la puesta en marcha de
esta iniciativa que reconoce que una gran parte del bienestar social
se ha producido deteriorando en parte el medio ambiente, a lo que
hay que poner freno.
Un
desarrollo sostenible. Ese es el objetivo de esta Carta de Xàtiva
que claramente indica que hacer lo contrario puede producir daños
medio ambientales irreparables y a situaciones irreversibles. El
medio ambiente tiene una serie de recursos que no son eternos, y por
ello es necesario el equilibrio que no ponga en peligro a las
generaciones futuras. Los Ayuntamientos que se adhieran a esta Carta
de Xàtiva, pasarán a formar parte de la «Xarxa de municipis
valencians cap a la Sostenibilitat», donde se llevarán a cabo
toda una serie de acciones municipales en la conservación del medio
ambiente.
De
momento, la Carta de Xàtiva, auspiciada por la Diputación de
Valencia, tendrá este año una inyección económica de treinta
millones de pesetas, que se invertirán en toda una serie de
estudios medio ambientales para conocer el estado de los diferentes
municipios que se adhieran a este proyecto.
La
Carta de Xàtiva define su razón de ser en diferentes aspectos y
puntos a desarrollar en el futuro. De esta forma se afirma que: «en
el umbral del siglo XXI muchos son los cambios que están operando
en la sociedad. La velocidad sin precedentes del desarrollo tecnológico
y los rápidos cambios producidos por la innovación de las tecnologías
de la información, están modificando sustancialmente el modo de
vida de los ciudadanos, la forma de funcionar de las ciudades e
igualmente la identificación de los ciudadanos con su ciudad. En
las dos últimas décadas los municipios han
experimentado intensos cambios que han incidido positivamente en la
calidad de vida de los ciudadanos. Se han superado déficits históricos
con la creación y consolidación de infraestructuras básicas y la
dotación generalizada de servicios de todo tipo. Sin embargo parte
de ese bienestar se ha conseguido con un importante deterioro
ambiental. En consecuencia el actual modelo de desarrollo debe ser
replanteado. Las necesidades del presente deben ser satisfechas sin
comprometer las de las generaciones futuras, base del concepto de
desarrollo sostenible.
Todo
ello implica el mantenimiento de la diversidad biológica, y la
calidad del aire, agua y suelo a niveles suficientes para preservar
la vida y el bienestar humano, así como la flora y la fauna. La
Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y
Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992, propone un plan de
acción de Desarrollo Sostenible para el siglo XXI, denominado
Agenda 21. Se trata de un plan de acción de ámbito municipal con
objeto de alcanzar un Desarrollo Sostenible en todos los niveles:
económico, social, cultural y de protección al Medio Ambiente».
Este
Desarrollo Sostenible pretende que la velocidad de consumo de
recursos materiales, hídricos y energéticos renovables no supere
aquella a la que los sistemas naturales pueden reponerlos, y que la
velocidad con la que se consumen recursos no renovables, no superen
el ritmo de sustitución de los recursos renovables duraderos. Al
tiempo se hace referencia a que el ritmo de emisión de
contaminantes, no supere la capacidad del agua, aire y suelo de
absorberlos y procesarlos, lo que implica el mantenimiento de la
diversidad biológica, la salud pública y la calidad del aire, el
agua y el suelo a niveles suficientes para preservar la vida y el
bienestar humano, así como la flora y la fauna para siempre.
La
necesidad de un desarrollo sostenible surge por el hecho de que se
está excediendo la capacidad del mundo natural, malgastándose
recursos no renovables, y agotando los recursos naturales, al tiempo
que se contamina la tierra, el agua y al aire, provocando una
situación de insostenibilidad, que en un futuro puede ocasionar múltiples
problemas, algunos de los cuales ya se observan como es la acumulación
de CO2, y otros gases de efecto invernadero, en la atmósfera.
Por
ello la Carta de Xàtiva hace hincapié en la necesidad de llevar a
cabo un desarrollo sostenible partiendo desde el nivel más bajo
posible, como son las autoridades locales, ya que se trata del mejor
nivel para tomar decisiones ambientales y hacerlas en colectividad,
al poder transmitir los problemas a la comunidad.
A
tal efecto la Carta de Xàtiva indica algunas de la políticas que
los Ayuntamientos deberían promover, teniendo en cuenta la Agenda
21, un mejor uso del suelo y ordenación del territorio; fomentar el
uso de transportes públicos ecológicos compartidos reduciendo los
usos innecesarios de vehículos motorizados; una reducción de las
emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero; una
prevención de la intoxicación de los ecosistemas: agua, suelo, atmósfera,
etc. siempre teniendo en cuenta que cada comunidad es única y
diferente, por lo que habría que aplicar distintas soluciones para
conseguir este desarrollo sostenible y un claro compromiso con el
medio ambiente. |