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Era
un viajero que estuvo en la ciudad en dos ocasiones y en su diario
habló de Xàtiva como una gran ciudad monumental
Fue
calificado en su época como un pintor romántico, de paisaje y
arquitecturas y uno de los dibujantes más hábiles de su tiempo.
Además fue un viajero infatigable que recorrió Egipto, Siria,
Palestina y Argelia además de Francia, Inglaterra, Alemania, España
y Portugal, y estuvo dos veces en Xàtiva, donde quedó enamorado de
la monumentalidad de la ciudad y dejó dos apuntes de aquello que más
le gustaba.
Adrien
Dauzats nació en Burdeos en 1804 y murió en París en 1868.
Calificado como uno de los más interesantes entre los pintores románticos
menores de la escuela francesa, pasó en España más de quince
meses, desde principios de 1836, -en un continúo viajar por todo el
mundo-, en una época especialmente cargada de acontecimientos, en
pleno bullicio de las guerras carlistas que entorpecieron en varias
ocasiones sus viajes artísticos.
Había
acompañado a España al Barón Taylor, escritor y pintor,
administrador de la Comedia Francesa, que gozaba de la confianza del
rey Luis Felipe y que había sido encargado por él de comprar en
este país una colección de cuadros, con el fin de dar a conocer, y
otorgar mayor importancia a la escuela pictórica española. De
hecho la «Galeríe Espagnole», expuesta en el Louvre desde 1838
hasta 1848, debió de tener una honda influencia en la joven pintura
francesa.
Por
ese motivo Dauzats hizo varios viajes por Castilla-La Mancha,
Andalucía y Comunidad Valenciana, aprovechándolos para dibujar, «casi
al vuelo», monumentos, paisajes, y todo aquello que le atraía de
los lugares que visitaba. Sus dibujos y acuarelas, de gran
espontaneidad, y precisamente por ello superiores a los cuadros
acabados que presentó después en los Salones de París, fueron
subastados y dispersados después de su muerte.
Afortunadamente
se conserva en parte sus «Diarios de Viaje», con los muchos
dibujos que trazaba al margen del texto, de los cuales de uno de
ellos que se conserva en la Biblioteca de Arte de la Universidad de
París, proceden los dos apuntes de Xàtiva.
Dauzats
pasó cuatro veces por la Comunidad Valenciana, deteniéndose en Xàtiva
durante sus dos últimas excursiones en febrero y marzo de 1837. La
segunda de ellas fue casual, y agitada: cuando Dauzats iba de Madrid
a Valencia para embarcar definitivamente hacia Francia las
incursiones carlistas, que cortaron la carretera directa, le
obligaron a dar la vuelta por Xàtiva, abandonada por las
autoridades, y donde en espera de las tropas carlistas, reinaba una
gran confusión.
En
cambio la visita anterior fue más larga y fructífera. Al llegar de
Andalucía por vía marítima (la más rápida y segura en aquellos
momentos), hasta Alicante, siguió hacia Valencia por la ruta
interior, por Elda, Villena, Montesa (cuyo castillo le inspiró un
precioso dibujo), Xàtiva y Alzira.
El
«Diario» de Dauzats, en general muy sobrio, insiste sobre los
monumentos de Xàtiva y la grata impresión que le produjeron. Alude
a los retablos góticos de la Colegiata y de las distintas Ermitas.
Elogia los palacios antiguos, con sus columnas de mármol y las
puertas adornadas de hierros forjados, que le recuerdan los que había
admirado en Barcelona. Y sobre todo le encantan las palmeras, la
Alameda y la abundancia de las fuentes (algunas de ellas termales»
según manifiesta. Los dibujos que plasmó retratan precisamente
estos aspectos; las palmeras de aquella época, las fuentes y los
palacios señoriales, que constituyeron toda una atracción para
este romántico pintor a su paso por la ciudad.
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