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El
curso escolar comienza con las mimas dudas y carencias que en años
anteriores
Profesores
de valenciano...que no saben valenciano
Los
alumnos que reciben la enseñanza en la línea en valenciano como
opción ofertada en una gran mayoría de centros de la Comunidad
Valenciana, se encuentran con la sorpresa, cuando les llega el
momento de dejar su colegio para pasar al instituto, de no saber con
que lengua se encontrarán para recibir las enseñanzas a partir de
tercero de ESO. El hecho de que las plazas de valenciano no se
cataloguen especificamente provoca, que un profesor llegado por
ejemplo de Andalucía o Madrid puede perfectamente ser el titular de
una asignatura que el alumno tiene catalogada en valenciano. Este
hecho se está repitiendo desde hace años debido a una falta de
coordinación que ha provocado que la enseñanza en valenciano se
esté desprestigiando.
De
hecho, esta situación comienza a darse ya durante los dos primeros
cursos de ESO que se imparten en los colegios. La línea en
valenciano establece una incorporación paulativa del castellano
como materia de aprendizaje y que debería servir para que el alumno
conociese perfectamente las dos lenguas al acabar su educación,
pero lo que es cierto y evidente es que en algunos colegios de Xàtiva,
la enseñanza en castellano supera en algunas ocasiones el
valenciano, curiosamente en la línea de esta última, si a horas
lectivas o créditos nos remitimos, ya que puede establecerse que
por ejemplo las asignaturas de inglés o música se den en
valenciano, cuando es obvio que apenas se utiliza esta lengua en
estas dos asignaturas, pero al final del recuento quedaran como dos
asignaturas en valenciano, por lo que las que puedan impartirse en
castellano: lengua, matemáticas, etc. superarán claramente al
valenciano si se hiciese un recuento exacto de las horas.
Esta
paulativa incorporación del castellano en la línea de valenciano,
tal y como se establece en los planes de estudio de la Consellería
de Educación, ha servido en más una ocasión como excusa perfecta
para que el profesorado castellano-parlante, haya tenido una serie
de armas arojadizas para impartir sus asignaturas en castellano, ya
que en la ley bajo el brazo, las horas lectivas valencianas se
cubren según el expediente.
Y
no se va mal encaminado cuando se asegura desde los propios colegios
aquello de «cuando pasen al instituto todavía será peor», y es
que, como se sabe, la falta de infraestructuras en los colegios
obliga a los alumnos a recibir las enseñanzas a partir de tercero
de ESO en los Institutos.
En
teoría debería haber una perfecta coordinación entre profesores
de los colegios y de los institutos, y es posible que se haya dado,
pero lo que es bien cierto, según apuntan fuentes docentes, es que
el cambio es totalmente radical de unos centros a otros. A
principios de instaurarse la ESO los alumnos se encontraban a su
llegada a los institutos que existía una carencia total de libros y
material en valenciano, por lo que incluso se llegó a denunciar
esta situación ante los responsables de política lingüística,
pero el pacto UV-PP de aquellos momentos -que obligó a retirar toda
una serie de libros que según los unionistas que tenían la llave
de la gobernabilidad, no estaban escritos en valenciano «sino en
catalán» (sic)- provoco una carencia total de material en
valenciano, por cuanto las publicaciones fueron revisadas una a una
ya no por los responsables lingüístico, sino políticos.
Finalizado
el pacto con UV y conseguido el PP la mayoría absoluta, volvió una
cierta normalidad, que sin embargo no ha acabado con el hecho de que
cada año se repita el problema de la llegada de profesores
castellano parlantes a los institutos donde se ofrece línea en
valenciano. A punto de comenzar el curso escolar 2000-2001 en los
institutos, más de 200 centros de la Comunidad Valenciana y más de
70 en la provincia de Valencia con programas bilingües, van a verse
afectados por este problema, problema que no sólo afecta a los
institutos sino incluso a la enseñanza de primaria en algunos
colegios que incorporan nuevas plazas de profesores.
Numerosos
profesores van a impartir asignaturas en valenciano, sin tener la
titulación correspondiente, y en muchos casos sin conocer la
lengua.
Concretamente
el pasado mes de julio se adjudicaron 4.993 puestos de trabajo a
maestros, de los cuales algunos se catalogaron lingüisticamente,
pero en otros casos no se exigió la titulación de valenciano ni se
especificó el programa correspondiente de las vacantes.
En
concreto no se catalogaron debidamente
las plazas de las especialidades de primaria de música, educación
física y de inglés, así como en la ESO las correspondientes a
matemáticas, ciencias sociales y ciencias naturales. Según esta
situación, cuando los profesores se incorporen a sus centros de
trabajo se podrá saber exactamente cuantos maestros que han de enseñar
valenciano o en valenciano no pueden hacerlo, por el simple hecho de
que nadie les advirtió que para ese puesto de trabajo que elegían
era necesario tener competencia lingüística.
Una
falta de coordinación en las tres direcciones generales implicadas,
política lingüística, centros y personal, y que se viene
repitiendo año tras año, hace de la enseñanza en valenciano un
tema de nunca acabar. |