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Emilia
Serrano es médico. Nacida en Novetlé es especialista en medicina
de familia y está doctorada en Historia de la Medicina. Ha ejercido
su profesión en ciudades como Cuenca, Guadalajara, Teruel y Xàtiva.
Es la presidenta de la Asociación de familiares y amigos de
enfermos de Alzheimer, una asociación que todavía no lleva un año
en funcionamiento pero que ha levado a cabo una extensa labor en
este poco tiempo. Su último logro ha sido conseguir un centro que
se está adecuando en un edificio junto a los juzgados de Xàtiva.
Allí se intentará mejorar la calidad de vida de los enfermos de
alzheimer, una enfermedad donde el diagnostico precoz es
fundamental.
Emilia
Serrano vivió muy de cerca la enfermedad del alzheimer en la
persona de su padre. Diagnosticado desde hacia varios años, llevó
una vida casi normal hasta un año antes de morir, «fue a raíz de
una caía que sufrió en la calle. A partir de ese momento ya no sabía
quien era ni donde vivía. La enfermedad había entrado en su peor
fase. Es ese momento nos dimos cuenta que no existe ninguna
infraestructura de ayuda para estos enfermos, si no son los
familiares quienes se hacen cargo de ellos, y aún así, es muy difícil,
ya que una enfermedad como el alzheimer necesita de unos cuidados
específicos y una preparación concreta».
Emilia
se puso en contacto con otros familiares de enfermos y vieron
entonces la necesidad de crear una asociación para anudar
esfuerzos. El radio de acción se amplió a la comarca de la Costera
y la Canal de Navarrés y de esta forma nació el grupo,
concretamente en una asamblea constituyente que se celebró en el
mes de diciembre del pasado año. Sorprendentemente, en estos once
meses de funcionamiento de la asociación, son diagnosticados casi
2.000 enfermos, siendo la cifra total de 3.500, según manifiesta
Emilia Serrano.
Una
de las primeras acciones de la Asociación es la reivindicativa, «y
así nos entrevistamos con los responsables políticos del
Ayuntamiento de Xàtiva solicitando un local. Nuestras peticiones
son aceptadas de inmediato y se nos asigna una sala en la Casa
Ferroviaria donde nace la Unidad de Día. Esta Unidad está atendida
por dos psicólogas que de forma totalmente voluntaria comienzan a
tratar a los enfermos de forma voluntaria, según el grado de su
enfermedad, y no sólo eso, sino que además realizan cursos a los
familiares y atienden igualmente sus problemas, mediante cursillos
de formación, consejos, etc. ya que hay que tener en cuenta que los
familiares padecen en ocasiones depresiones y otras causas por no
saber como actuar ante la enfermedad o verse desbordados por ella .
En este caso incluso se crean grupos de autoayuda donde cada uno
pone en común sus problemas y las posibles soluciones», comenta
Emilia Serrano.
Pero
el constante esfuerzo de la Asociación y la voluntad política de
todos los grupos municipales consiguen que desde el Consistorio se
les anuncie la creación de un local creado especificamente para el
tratamiento de los enfermos, y que se está rehabilitando junto a
los juzgados de Xàtiva. Según Emilia Serrano, «este local va a
representar mejorar en gran medida la calidad de vida de los
enfermos de alzheimer y de sus familiares. El centro estará
dividido en un sótano donde se ubicará el gimnasio para la
rehabilitación. La planta de acceso contará con un gran salón
para los ratos de ocio y cursos de formación para auxiliares que
quieran especializarse en alzheimer, ya que debe ser un personal muy
equilibrado, muy calmado y con uno comportamiento concreto para
atender a estos enfermos. En la primera planta se ubicará un
comedor, mientras que en la segunda y tercera estará la sala de
terapias, el médico, la asesoría jurídica, la trabajadora social,
etc».
Y
es que la enfermedad del alzheimer necesita de unos cuidados y unas
atenciones muy específicas dependiendo de la fase donde se
encuentre, «efectivamente en la primera de ellas es necesaria la
orientación del enfermo: recordarle el día en que está, la estación
del año, etc. Conjuntamente hay que llevar a cabo lo que se llama
una terapia de reminiscencia, manteniendo los recuerdos del enfermo
y sus habilidades sociales, como por ejemplo el contar monedas que
muchas veces los enfermos dejan de hacerlo; que no dejen de hacer cálculo;
recordarles las correspondientes secuencias para colocarse la ropa,
y que no olviden que la chaqueta va después de la camisa y no al
revés; que no pierdan la moralidad, etc. Igualmente hay que hacer
ejercicios con ellos para que pierdan la rigidez ; que hagan
dibujos; y que sepan para que sirven las cosas. Por poner un ejemplo
ilustrativo, puede llegar el caso que un enfermo sepa que un
cenicero sirve para apagar el cigarro pero no sabe que se llama
cenicero; o sabe que ese objeto se llama cenicero pero desconoce que
sirve para apagar el cigarro. En esta primera fase los enfermos
pueden estar en el centro perfectamente. En la segunda fase, cuando
pierden la movilidad, tienen incontinencia, etc. hay un grupo de
voluntarios que llevan a cabo su trabajo en el domicilio de los
propios enfermos, y ya en la tercera cuando la enfermedad obliga al
encamamiento total, y los enfermos son como vegetales, en este punto
habrá que buscar soluciones para mejorar la calidad de vida de
todos».
La
enfermedad de alzheimer, como se ha puesto de manifiesto, afecta a
un gran número de personas, y quizás por ello las investigaciones
para determinar su origen avanzan sin descanso. Según manifiesta
Emilia Serrano, «se sabe que en el cromosoma 21 se encuentra el
origen que provoca las enfermedades del alzheimer y el párkinson,
que muchas veces aparecen conjuntamente, pero los medicamentos que
existen para ambas enfermedades no se complementan en absoluto. Por
ello los avances en busca de unos medicamentos necesarios para la
primera fase son continuos, pero sobre todo el diagnostico precoz es
fundamental. Desde la Asociación estamos luchando para que exista
este diagnostico. Existen seis estudios en el mundo que afirman que
en la proteína P-97 que se encuentra en la sangre puede detectarse
el alzheimer de forma precoz, por lo que en un simple análisis de
sangre se podría saber quien tendrá alzheimer en un futuro y
consecuentemente intentar prevenirlo en los medios existentes. Es
necesaria la existencia de un protocolo ente neurología y salud
mental que determine en origen de la enfermedad y que el diagnóstico
venga siempre provocado por el mismo sistema y no por infinidad de
pruebas diferentes que al final todavía complican más el problema».
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