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No
es de extrañar que esta época del año uno pueda salir a la calle
en mangas de camisa y regresar a casa con una sensación de agobio
impropia del invierno. No es de extrañar que en esta época del año
al día siguiente las temperaturas hayan bajado más de diez grados
de golpe y sea necesario salir a la calle con guantes y bufandas o
ver nevar como ocurrió hace menos de una década. ¿Que le está
ocurriendo al tiempo? ¿Porqué hoy sale un sol de justicia y mañana
llueve de forma intermitente?. ¿Porqué el calor y el frío se
conjugan de esta forma tan alarmante?.
Los
más viejos del lugar recuerdan que en otras épocas no muy lejanas
el Día de Todos los Santos era obligado estrenar el abrigo, no por
tradición, sino por el simple hecho que era predecible que a partir
de esa fecha el invierno llegase con toda su intensidad. Era
esperado que los almendros floreciesen nada más empezar la
primavera y que el verano comenzase a decir adiós la noche del 20
de agosto, cuando había que salir a la clausura de la feria con
alguna camisa de marga larga.
Pero
desde hace algunos años los abrigos sólo se ven cuando llegan las
rebajas de verano, los almendros florecen en enero y el verano
termina en noviembre, mientras que las épocas de las lluvias ya no
son ni predecibles: llegan cuando menos se las espera (excepto en su
mes natural: abril), y cuando lo hacen son fuertes y constantes, sin
orden ni concierto, produciendo riadas perjudiciales y sequías
constantes.
Esta
variación del tiempo y del clima se está produciendo , según los
expertos, por toda una serie de desequilibrios producidos por la
propia sociedad. Una preocupante contaminación, y los incendios
forestales tienen gran parte de culpa de este inquietante proceso
que altera los ordenes naturales de las estaciones del año.
La
disminución de la capa de ozono ha provocado igualmente un
paulativo calentamiento de la tierra, lo que hace que los inviernos
apenas existan en algunas zonas y los climas templados y suaves se
estén imponiendo. Las diferentes convenciones para tratar de poner
un poco de orden en el clima no han dado los resultados esperados:
la contaminación no se rebaja apenas y las lluvias torrenciales en
aquellos parajes que han sufrido incendios forestales están
provocando una inquietante erosión. El crecimiento de los ríos únicamente
se produce con motivo de las fuertes avenidas de agua, pero el resto
del año están secos.
Que es el
ozono
El ozono es un
gas incoloro, invisible y de olor agradable. Se trata de una molécula
formada por tres átomos de oxígeno, a diferencia de la molécula
de oxígeno que respiramos y que está formada per dos átomos .
El tercer átomo
del ozono tiene una gran tendencia a separarse de la molécula de
ozono y a combinarse con otros elementos químicos, oxidándolos.
Esta característica hace del ozono un gas muy reactivo, que puede
tener efectos corrosivos sobre los materiales y, a determinadas
concentraciones, efectos irritantes sobre las mucosas de los seres
vivos.
El ozono
estratosférico: la capa de ozono
A unos 20 km de
altura, en la estratosfera, se encuentra la ozonosfera o capa de
ozono, que es beneficiosa porque nos protege de las radiaciones
ultravioletas (rayos UV) provenientes del sol. En realidad, se trata
de una capa dinámica: las moléculas de ozono se estan formando y
destruyendo constantemente, absorben los UV en ambos procesos y
evitan que éstos puedan llegar a la Tierra.
El ozono
troposférico o superficial
El ozono situado
en la troposfera, la capa de la atmosfera más cercana a la
superficie -entre el suelo y unos 10 km- es el ozono troposférico.
Parte del ozono
troposférico es de origen natural (valor de fondo). Es el caso del
formado a partir de los óxidos de nitrógeno presentes de manera
natural en la atmosfera y de los compuestos orgánicos volátiles
biogénicos -los emitidos, fundamentalmente, por plantas aromáticas-;
pero, también, el provinente de intrusiones de ozono estratosférico
o el que se forma en las descargas eléctricas de una
tormenta.
El ozono
troposférico: un contaminante
El ozono, a causa
de la acción del hombre, puede encontrarse en concentraciones
superiores a las naturales. En este caso, puede ser considerado un
contaminante atmosférico.
No obstante, el
ozono es un contaminante secundario, es decir, no emitido
directamente a la atmosfera, sino formado a partir de reacciones
fotoquímicas (activadas por la luz solar) entre contaminantes
primarios. Concretamente, se forma ozono cuando coexisten los óxidos
de nitrógeno, los compuestos orgánicos volátiles y una radiación
solar intensa a lo largo de un período de tiempo suficientemente
largo (un mínimo de varias horas). Así pues, la época típica de
los máximos de ozono coincide con la primavera y principios de
verano. Los principales precursores del ozono se emiten de manera
natural o com consecuencia de las actividades humanas.
Lo que es bien cierto es que el tiempo no
respeta estaciones e igual sirve una bufanda para enero que la
camisa de manga corta que utilizamos en verano.
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