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En este país somos muy aficionados a
idolatrar, santificar, satanizar y rechazar por partes iguales a las
personas que en un momento determinado nos son agradables o
desagradables. Del mismo modo se tiende a pensar o dar por hecho que
uno puede ser embajador de su tierra por el simple motivo de haber
nacido en ella. Triste equivocación.
El
caso del cantautor Raimon es un ejemplo claro de cuanto pretendo
exponer. De todos es conocido que el cantante nació en Xàtiva, que
ha cantado el nombre de Xàtiva creo que en una sola canción
aunque, eso sí, siempre ha declarado que él nació aquí,
circunstancia que no puede negar como no podría hacerlo si fuese
por ejemplo de Vilafranca del Penedés.
La
internacionalidad de Raimon como precursor de la nova cançó
está mas que demostrada y su tierra de nacimiento le ha acompañado
allá por donde ha viajado, pero, ¿realmente le importa tanto a
Raimon el sitio donde nació?.
El
es muy libre de vivir donde quiera, de reivindicar sus raíces si le
place y de venir por aquí cuando crea conveniente, sin que nadie
pueda cambiar ni una sola coma a su decisión, pero ello también
implica, a mi modesto entender, que ciertas actitudes hacia él
tengan la misma frialdad y el mismo pago. Sin absurdas concesiones
que de nada sirven sino para dejar en evidencia a las personas y a
los colectivos.
Raimon
tiene en Xàtiva la ciudad que le vio nacer, pero no la que le crió
profesionalmente y de ahí vienen posiblemente ciertas reticencias a
aceptar premios, homenajes e incluso calles dedicadas. Esa sería
una explicación benévola y dulce, y otra más malvada sería
aquella que asegura que el cantautor pasa olimpicamente de cuanto
desde aquí se le hace o se le dice.
No
estuvo de recibo dar como explicación la no asistencia a la entrega
del premio de «Cassoler Major», aquella de «motius
professionals m´impedeixen estar ahí». Si hubo otros
motivos más justificables estarán justificados, pero el que se dió
es el clásico de la excusa barata y fácil de quien no tiene ningún
interés en venir. El cantante sabía de hacia tiempo la fecha de la
entrega del premio y los motivos profesionales también se conocen
de hace tiempo. Como también conocía la entrega del premio «Importante»
de Levante al que si que asistió. Puede que entre un premio y otro
existiesen notables diferencias.
Está
claro que Raimon es todo un personaje que se merece no solo un
homenaje y una calle sino un reconocimiento incluso mayor por su
aportación a la cançó, la lengua y la cultura de este país, pero
entiendo que no a cualquier precio.
La
frialdad de algunas de sus acciones deberían calibrarse y hacer
pensar si realmente el cantante quiere ser protagonista, actor
secundario o no le apetece salir en la película.
Ya
que si es de este modo nos podríamos ahorrar futuros hechos que no
benefician en nada a iniciativas tan positivas como el Concurso
Nacional d´Arrós al Forn.
Repito, se hubieron motivos incon-fesables que se digan si explicar; pero
si fueron profesionales, la lectura de su no asistencia a Xàtiva
debería ser otra.
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