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El miércoles, 17 de diciembre de 1980,
aparecía en los kioscos de Xàtiva un semanario que se convertía
en el primero que nacía junto a la recien estrenada democracia no sólo
en Xàtiva y su comarca sino en toda la provincia de Valencia. Desde
que desapareciese el semanario «Játiva» en la década de los años
cincuenta, la capital de la Costera no había vuelto a tener ningún
medio escrito, pero aquel miércoles 17 de diciembre nacía una
nueva esperanza en comunicación que inexplicablente murió a las
cinco semanas. Su efímera existencia, quedó al menos guardada en
las hemerotecas.
Los
kioscos de Xàtiva recibían aquella mañana del 17 de diciembre su
primera prensa comarcal desde hacía décadas. «XATIVA SEMANAL.
El periodico de la Costera», como fue bautizado apareció bajo
la dirección de Manuel Hostalet Valls y editado por Julio
Irles. Tenía como redactores a Manuel Cerdà y Rafael
Alacot y se incorporaron como colaboradores Josep Torregrosa
y Miguel de la Almoina (pseudónimo con el que firmaba). El
desaparecido Emilio Sala Cuenca comenzó sus colaboraciones
falleras en el último número, mientras que Tomás Vinaches
era el encargado de los comentarios deportivos del Olímpic.
La
redacción de Xàtiva Semanal quedó instalada en la calle Carlos
Sarthou número 4, entresuelo, el mismo local que posteriormente
ocuparía Antena-3 de Xàtiva, y la impresión se llevó a cabo en
Gráficas Ciudad de Alcoi. El precio de venta del semanario era de
30 pesetas, y sus secciones eran las habituales de una publicación
de estas características: Tribuna Abierta (opinión), Cartas, Xàtiva,
Canals, Comarca, Deportes y Agenda. En total 16 páginas que si bien
no daban para mucho si que lograban condensar la información que se
generaba en la ciudad y su comarca.
Aquel
primer número apareció con una Editorial de su director Manuel
Hostalet en primera página donde podían leerse parrafos como
este: «Xàtiva Semanal nace con un objetivo que concuerda con
las ideas del periodismo moderno en el campo de la información
local y coamrcal: prestar un servicio informativo riguroso y
objetivo a toda la comunidad que habita en Xàtiva». Seguía
diciendo en un tratado de intenciones que: «Todas las
opiniones, sin discriminación, serán acogidas en las páginas de Xàtiva
Semanal son el único límite del respeto a las personas. Todos los
colectivos que existen en Xàtiva y su comarca tendrán un lugar en
este periódico para difundir sus ideas y puntos de vista sobre los
temas de actualidad». Y añadía: «A los fines
atribuidos tradicionalmente a la prensa -informar, orientar y
distraer- nosotros añadimos el de promocionar todo aquello que nos
hace sentir orgullosos de pertenecer a este comunidad».
Aquel
primer número salió con un gran titular en portada donde se daba
cuenta del aumento del
precio de la basura de un 200 por cien, ya que se pasaría de pagar
1335 pesetas a casi cuatro mil. Este notable aumento era debido a
que la empresa de Joaquín Esteve de Algemesi, era la nueva
concesionaria del servicio que tendría un coste de 43 millones
anuales frente a los 14 que tenía entonces, y la nueva
infraestrutura de limpieza sería la de una ciudad limpia y moderna,
con nuevas papeleras y un mejor servicio, frente a las deficiencias
que hasta ese momento se habían padecido.
Se
daba cuenta igualmente de la derrota del Olímpic -entrenado por Iborra-,
por 1-0 en Gandia y de las primeras reuniones entre los diferentes
responsables de la comarca para la futura creación de un parque de
bomberos comarcal. Pepita Vileu, presidenta de la Asociación
de Amas de Casa, valoraba muy positivamente los dos primeros años
de vida de la Asociación, y Joaquín Esplugues, presidente
de la Junta Local Fallera anunciaba los primeros actos para las
fallas de 1981. Por aquel entonces el ahora presidente provincial
del PP y teniente de alcalde de Xàtiva, Pepe Diez, ocupaba
el cargo de diputado provincial por la UCD.
Este
primer número se agotó muy pronto en los kioscos, y así el
segundo número daba cuenta de esta circunstancia, al tiempo que
anunciaba que los setabenses nos gastábamos 60 millones en el
sorteo de navidad, mientras los comerciantes hacían balance del año
1980, al que calificaban como un año de crisis.
El
tercer número cerraba el año, y así Manuel Casesnoves,
alcalde de la ciudad valoraba muy positivamente los avances
conseguidos en Xàtiva y el futuro esperanzador que dislumbraba.
Precisamente en ese mismo número se daba cuenta de la dimisión del
concejal del PCE, José Antonio Segarra, por discrepar con la
decisión unilateral de la concesión del servicio de basuras en
contra del dictamen de la comisión mixta. En aquel mes José
Borreda celebraba sus bodas de plata como concesionario de la
marca Ebro, de Motor Ibérica.
Xàtiva
Semanal estrenaba el año 1981 con la crónica de una pobre
cabalgata de reyes y con la noticia de que había comenzado el
traslado del viejo Ayuntamiento de Sant Agustí al actual. Se
anunciaba que el viejo recinto sería la sede del conservatorio Luis
Milán, (profecía que se cumplió casi 20 años después), se
aprovecharía para instalar allí la Escola de Dances, la futura
Escola de Ballet, y el Salón de Sesiones sería cedido a los
colectivos para su uso.No se descartaba tampoco que el edificio
fuese el embrión de la futura Casa de la Cultura.
En
este cuarto número se publicaba una entrevista con Bruno Lomas
al cumplir veinte años en el mundo de la canción. El cantante
aseguraba que «mientras no me retiren, yo seguiré cantando».
El
quinto y último número de Xàtiva Semanal que salió a la calle el
14 de enero de 1981, narraba las siete horas ininterrumpidas de
nevada que cayeron sobre Xàtiva y provocó que esta cuajase en el
castillo. Ana Teresa García Martínez fue nombrada Fallera
Mayor de Xàtiva y se publicaba un pequeño reportaje sobre el Asilo
y sobre Itoji Mitsuhashi, un pintor japonés que por segunda
vez venía a Xàtiva, una tierra que le había enamorado. Al mismo
tiempo se daba cuenta de las reuniones llevadas a cabo por el equipo
ciclista CR con las marcas italianas Pinarello y Campagnolo
para utilizar sus bicicletas. Rosita Alonso, una vendedora de
loterías de Pobla del Duc, repartió 400 millones, y...aquí
terminaron las crónicas y las noticias.
El
21 de enero, Xàtiva Semanal ya no volvío a estar en los kioscos.
Sin ninguna explicación dejó de existir. Problemas entre editor y
director y un considerable aumento de remuneraciones a ambos
hicieron el resto, aunque nadie lo esperase. Sólo fueron cinco
semanas de vida para el primer proyecto de prensa comarcal que no
dio para más, pero que marcó el camino para futuras iniciativas.
Nació
con ruído y murió en silencio, mientras los almacenes de Perello
Junior, anunciaban sus rebajas de invierno.
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