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Lo
que antes eran las escaleras postizas de entrada al cine, se ha
convertido en una puerta cuyos elementos góticos han sorprendido
enormemente tras su recuperación. Una inversión de 195 millones de
pesetas, llevada a cabo en dos años, ha permitido descubrir gran
parte de la nave central y consolidar estructuralmente el inmueble,
así como descubrir igualmente los dos ventanales de arco apuntalado
que resaltan la majestuosidad del edificio, y cuyos elementos han
estado escondidos casi durante todo este siglo.
Por ello no es de
extrañar que Sant Doménec sea un monumento cuya gran parte de su
belleza todavía esta por descubrir. Aunque el claustro no podrá
ser recuperado, después de su completa destrucción, Sant Doménec
todavía tiene mucho que mostrar de cuanto sigue encerrado en sus
paredes enlucidas de material.
Es por ello por
lo que una nueva inversión de 178 millones va a permitir seguir con
el proceso de rehabilitación de este conjunto arquitectónico, cuya
nave central pude convertirse en un futuro en una instalación
cultural de usos múltiples, fundamentalmente relacionados con las
artes escénicas: música, danza, festivales, etc.
Con esta nueva
inversión de 178 millones se pretende reparar las paredes de
oriente y poniente, dando de este modo continuidad a la fase recién
finalizada, basada principalmente en consolidar estructuralmente el
edificio, lo que permitiría poder apreciar ya casi en su totalidad
los elementos existentes en toda la nave central.
El arquitecto
Vicent Torregrosa, es quien lleva a cabo la rehabilitación de este
inmueble del siglo XV y quien determina cuales son los pasos más
urgentes a llevar a cabo para la recuperación de este edificio,
cuyo coste final ha sido valorado en varios miles de millones de
pesetas, aunque las diferentes fases están ayudando a que al menos
su estructura se mantenga intacta y estén viendo la luz aquellos
elementos arquitectónicos que lo caracterizan, y que siempre
estuvieron ocultos.
A nadie se le
escapa que la situación del monumento, (en pleno casco histórico)
y la grandiosidad de su estructura, pueda convertirlo en un futuro
en otro punto de referencia importante del patrimonio histórico-artístico
de la ciudad, y al mismo tiempo disponer de una sala polivalente
donde incluso podrían albergarse exposiciones de pintura o fotografía,
junto a las manifestaciones anteriormente citadas, ya que en este
caso el nuevo Teatro que se está construyendo sería destinado a un
uso más racional.
Esta nueva fase
tendrá, como la anterior, una duración de dos años, por lo que en
el 2003, Sant Doménec ya podría albergar algunas actividades
dentro de la nave central.
SOBRE EL CONVENTO DE SANT
DOMÉNEC
El
dato más antiguo sobre el Convento de Sant Doménec se remonta al
primero de marzo de 1248, en el Llibre del Repartiment de Jaume I,
en el cual el Rey dona a los frailes predicadores un campo, tres
huertos y varias casas en el arrabal. Este dato indica la existencia
en Xàtiva del Convento Dominico, pero se desconoce la fecha de
fundación y su primitivo emplazamiento.
La ubicación del
actual convento parece relacionado con la extinción en el Concilio
de Lyon de 1274, de la orden de la Penitencia de Cristo, comunidad
que también existía en Xàtiva, y al ser desalojado el edificio
que ocupaban los de la Orden de la Penitencia, los dominicos
solicitaron del Papa Honorio IV la concesión del mismo, que fue
comprado por el Rey Jaume I y lo donó a los predicadores que se
trasladaron allí desde su antiguo emplazamiento.
De entre los
frailes más importantes que moraron por el convento se encontraba
Luis Castelloli, fundador del Convento de las Dominicas de Xàtiva,
San Jacinto Castañeda o Jaime Villanueva, personaje de la ilustración
quien figuró en 1810 como redactor del Diario de Sesiones de las
Cortes de Cádiz.
Los dominicos
estuvieron durante siglos encargados del culto en la capilla del
Castillo de Xàtiva. La Iglesia de Sant Doménec fue sede de varias
cofradías, entre ellas la de la nobleza setabense. Allí se
encuentran sepultados Alonso Roger de Lauria, descendiente de Jaume
I, y miembros de la familia Bellvís, señores y barones de Bélgidat,
Beniat y Bellús.
La llamada
desamortización de Mendizábal fue funesta para la conservación de
los edificios. El inmueble fue adquirido por un particular tras la
desamortización y se fueron enajenando los muebles, retablos, lámparas,
etc, llegando a desaparecer la biblioteca que contenía más de
2.500 volúmenes. La iglesia se convirtió en Teatro, para lo que
fueron precisas algunas adaptaciones y el Convento en cuartel de la
Guardia Civil. Posteriormente se transformó en viviendas que fueron
habitadas hasta mediados de la década de los años sesenta.
Deshabitado por
completo el convento se inició el derribo en 1966, apareciendo
entre los tabiques y forjados postizos, los arcos de diafragma.
Tras la demolición
quedó en pie sólo una pequeña parte del Convento y cuando el paso
del tiempo lo había casi destruido del tiempo, el Ministerio de
Cultura que había autorizado su derribo, comunica al Ayuntamiento
de la ciudad la aceptación del convento para declararle Monumento
Local. Paradojas inexplicables. A partir de ese momento y ya con la
nueva corporación salida de las urnas, se trabajó intensamente
para conseguir que Sant Doménec fuese declarado
Monumento Nacional, lo que fue concedido el 26 de febrero de
1982.
Desde entonces
Sant Domènec ha venido recuperándose muy lentamente, aunque su
futuro es esperanzador.
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