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Más de doscientos expertos, pertenecientes a
diferentes paises, tienen ante si la difícil papeleta de encontrar
las futuras vías que faciliten el desarrollo de las Comarcas
Centrales, un nuevo modelo de sociedad, que pese al tiempo
transcurrido desde su creación -menos de tres años- todavía se
encuentra en una fase embrionaria, y con toda una serie de
necesidades que deben puestas en común para que el desarrollo
territorial sea una realidad en un corto espacio de tiempo.
Las
comarcas centrales no pueden
ser simplemente un nombre geográfico, sino que se hace necesario un
planteamiento serio y de futuro.
Cuestiones como
el comercio, la economía, las comunicaciones, el turismo, las
infraestructuras, etc. serán debatidas en unas jornadas
internacionales que se iniciarán en Xàtiva el próximo 27 de junio
y tendrán su continuidad en Ontinyent, Alcoi e Ibi, con el fin de
poner sobre la mesa posibles estrategias que permitan el desarrollo
territorial de las regiones intermedias, donde cada vez se participa
más por parte de los organismos europeos que ven en estos modelos
de territorios, el futuro de una Europa más unidad y más compacta.
En estas jornadas
internacionales se presentaré un libro-estudio realizado por la
Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico sobre las
Comarcas Centrales, editado con la colaboración de la Universidad
Politécnica de Valencia, organismo muy interesado e involucrado en
el futuro de este territorio.
Prueba de la
importancia de estas jornadas es la presencia de diferentes
personalidades y expertos que han confirmado su asistencia, como es
el caso de la ministra de Ciencia y Tecnología Anna Birulés; el
ministro sueco de industria Bengt K.A. Johansson; la directora de
Política Rural del Reino Unido Margaret Clark; el director general
del Ministerio de Hacienda italiano Fabrizio Barca; el
vicepresidente y director del Centro de Desarrollo Rural de la
Reserva Rural del Banco de Kansas en Estados Unidos Mark
Drabenstott, así como el presidente de la Generalitat Eduardo
Zaplana; el rector de la Politécnica Justo Nieto; el conseller de
Economía Vicente Rambla, el presidente de la Cierval Rafael
Ferrando; el presidente de las Comarcas Centrales Alfonso Rus, etc.
La competencia
económica y la política territorial serán sin dudas las grandes
bazas a tratar en estas jornadas internacionales, que deben marcar
el futuro más inmediato de un territorio con un esquema muy
definido: con muchas cosas en común, pero con grandes diferencias
también, por lo que el equilibrio se hace imprescindible.
LAS
COMARCAS CENTRALES
Existe bastante
acuerdo en la existencia de seis comarcas naturales que constituyen
un área muy peculiar; tres de ellas enclavadas en la provincia de
Alicante -L´Alcoià, la Marina Alta y el Comtat- y las otras tres
restante en Valencia -la Costera, la Safor y la Vall d´Albaida-.
Aunque en algunos
momentos se apostó desde diferentes foros sociales y políticos en
la posibilidad de la creación de una cuarta provincia, la
imposibilidad legal de la misma, provocó la propuesta de una
articulación territorial que englobase estas seis comarcas, dentro
del contexto de la Ley de Ordenación Territorial de la Comunidad
Valenciana.
Estas seis
comarcas constituyen un área muy peculiar, y pese a pertenecer a
demarcaciones provinciales distintas, comparten sus principales
características, y rompen con la tónica generalizada de las
regiones del ámbito mediterráneo, donde el litoral es rico y
poblado y el interior sufre fuertes declives.
En el caso de
estas seis comarcas, el litoral sigue siendo rico y el interior
puede presumir de un proceso de industrialización muy importante y
de un turismo cada vez más en auge. Sin pretenderlo, algunas de las
iniciativas tomadas desde los Ayuntamientos y Mancomunidades han
sido adoptadas en base a una visión supracomarcal de futuro.
Las diferentes
capitales de estas comarcas, ya tienen de por sí, un peso
especifico muy importante dentro del esquema social, político y
económico de la Comunidad: Xàtiva, Ontinyent, Denia, Gandia,
Cocentaina y Alcoi. Estas seis comarcas centrales cuentan con
ciudades de tipo medio, casi todas históricas, que no están
articuladas entre ellas, y forman un territorio de 3.384 kilómetros
cuadrados, con una población de más de medio millón de personas,
que quieren articularse, vertebrarse y estructurarse, con el fin de
materializar un proyecto tremendamente relacionado con la integración
de España en la Unión Europea, y el importante papel que desempeñan
los núcleos de población de gran tamaño.
La evolución
económica de las comarcas centrales y su capacidad de actuación
deben seguir el ritmo que imponen las nuevas tendencias que se están
produciendo y se producirán en un futuro, en la geografía económica
europea. El crecimiento económico y la prosperidad se está
extendiendo fuera del núcleo tradicional del norte de Europa y
abarca un nuevo arco de desarrollo desde el norte y centro de
Italia, al norte y este de España, pasando por el sur de Francia,
que es conocido con el Arco Mediterráneo Europeo. Factores como la
congestión y las desfavorables tendencias demográficas del norte
de Europa, provocan que las empresas busquen otras localizaciones, y
el lugar donde acaban instalándose -si bien el abanico de
posibilidades es amplio y sigue teniéndose en cuenta los gastos de
producción-, se busca también la disponibilidad de una mano de
obra cualificada, buenas comunicaciones y un entorno agradable donde
llevar a cabo las actividades sociales.
Es por ello por
lo que se hacen necesarios esquemas de unión de estas comarcas
centrales que puedan desarrollar unas infraestructuras mínimas que
garanticen una competitividad territorial. La potencialidad de las
mismas concentran población y volumen de actividad económica
suficiente que puede compararse perfectamente a las de las áreas
metropolitanas de la Comunidad Valenciana, por lo que pueden ejercer
una acción de contrapeso y vertebración territorial, organizándose
todas las ciudades pequeñas y medianas.
Además las seis
comarcas cuentas con una serie de puntos fuertes como una elevada
capacidad empresarial; una dinámica innovadora más intensa que en
otras áreas de la Comunidad; una concentración y volumen de
actividad de desarrollo muy importante; una independencia respecto a
los principales ejes regionales y especialmente a la capital
regional, y una concentración en el área de centros urbanos pequeños
y medianos que constituyen un recurso territorial muy importante.
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