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Durante casi tres décadas fue el referente del
excursionismo no sólo en Xàtiva, sino en gran parte de la
Comunidad Valenciana. El Grupo Excursionista Avant marcó toda una
época donde el culto al aire libre llegaba más allá de las
simples acampadas, y servía, además, para hacer «país», marcar
signos de revolución democrática y descubrir nuevos parajes que
sirviesen de reivindicación de la naturaleza, el medio ambiente, y
el respeto hacia los demás. El excursionismo en tiempos del
franquismo era sinónimo de nuevos conceptos de entender la
sociedad, como los que marcó el grupo Avant.
El grupo fue
fundado en noviembre de 1955 después de que un buen grupo de amigos
estuviesen ya cansados de patearse las tierras valencianas
descubriendo nuevos senderos y nuevas formas de entender la
naturaleza. El socio número uno fue Francisco Castelló,
uno de los padres del excursionismo no sólo en Xàtiva sino en todo
el territorio valenciano, incansable montañero, conocedor de todos
los parajes españoles, y que falleció en 1981 a la edad de 81 años.
Paco
Castelló fue el
impulsor del Grup Avant arropado por un buen número de aficionados
al aire libre entre los que se encontraban personajes tan conocidos
como el pintor Juan Francés, Rafael García Ramón
o Paco Gironés. También formaba parte, aunque de
forma más esporádica, el cronista oficial de Xàtiva Carlos
Sarthou. Castelló fue el alma mater en la
creación del Grup Avant. No en vano estaba federado desde mucho
antes de 1936 cuando se declaró la guerra civil, en la Colla del
Sol de Valencia. Con ellos había descubierto la grandeza y la
belleza del Benicadell o el Penyagolosa, y ya había caminado por
los Picos de Europa, Pirineos, el Montblanc o las tierras de
Mallorca.
Muy pronto el
Grup Avant comenzó a crecer y llegó a tener 170 socios, creando
una sección de mujeres y de infantiles. Estas secciones eran una
circunstancia lógica durante la dictadura. La mujer con el carnet
de socia número uno fue Concepción Arnau Martí, y
el primer infantil Ricardo Arnau Penalba. Como carecían
de local social, las reuniones las llevaban a cabo en el
desaparecido Bar Los Arcos
El grup Avant
puede decirse que recorrió prácticamente todos los parajes de
interés valencianos en constantes excursiones, al tiempo que las
acampadas semanales o la espeleología eran una constante en la
actividad del grupo, ya que no existía la prohibición de acampar
en casi ningún paraje.
Este
descubrimiento y recorrido por los diferentes parajes servía, además,
para crear una especie de cultura del aire libre, donde el respeto
democrático era la primera base de la convivencia, con el fin de
crear nuevos conceptos que llevasen a conseguir una sociedad mucho más
libre. Se abogaba, claramente, por un cambio en las infraestructuras
del estado dictatorial, y se abogaba con el apoyo de casi 200
personas que pertenecían al grupo de Xàtiva.
Pero el grupo
crecía cuando se organizaban acampadas y marchas abiertas a grupos
de otras localidades. Los periódicos de la época daban cuenta de
las actividades, y así se relatan que el Grup Avant organizó la
VIII Acampada de Invierno en la Casa de Gilet de Barxeta, «a la
que asistieron excursionistas de Valencia, Alcoi, Alzira y Gandia,
además de los de Xàtiva y los boy scots setabenses. En la fogata
realizada el sábado por la noche hubieron interesante
intervenciones, compaginándose la divulgación cultural, con el
buen humor. A la mañana siguiente se verificaron diversas
excursiones, visitándose las simas Roja y de la Judía, así
como las canteras del famoso mármol de Buxcarró».
El primer
presidente fue el pintor Juan Francés, auténtico
amante de la naturaleza y el aire libre y que en la actualidad sigue
practicando el senderismo, ocupando la vicepresidencia Rafael
García Ramón, más conocido como Ragara, que
pasó a ocupar la presidencia posteriormente.
Una de las
actividades más importantes que organizó el Grup Avant fue la
organización de la III Marcha Regional por Montaña el 8 de octubre
de 1961, después de que las dos anteriores fuesen organizadas por
el Centro Excursionista de Valencia y el de Cocentaina,
respectivamente. La Marcha Regional estaba considerada como el «Día
grande del excursionismo valenciano, que marca el verdadero sentir
del montañero». La marcha discurría por Xàtiva-Casa
Sanchis-Serra Grossa-Port de Bellús-Cova Nagra-Alboi-Bixquert-Xàtiva,
y tenía toda una serie de controles, muchos de ellos secretos, para
garantizar el buen funcionamiento y corrección de la misma.
En la misma
participaron 300 excursionistas de Xàtiva, Algemesi, Alicante,
Alzira, Alcoi, Bocairent, Cocentaina, Castelló, Elx, Elda, Gandia,
Petrel, Murcia, Ontinyent y Valencia, batiéndose todos los récords
anteriores de participación, y donde de dieron cita excursionistas
que superaban los 70 años.
Cinco años más
tarde de esta histórica marcha, el Grup Avant organizaba el III
Campamento provincial de montaña que tuvo lugar en el paraje de l´Ambastida
en el término de Genovés y que sirvió para recorrer los parajes
de Alboi, Cova Negra, Bellús, la peña Aventador, el Puig, la
Fonteta Norasco, etc.
El Grup Avant fue
distinguido en diferentes ocasiones por su labor en pro del montañismo
y el excursionismo, que siempre fue su razón de ser para conseguir
una sociedad más justa y solidaria.
En aquella época
del Grup Avant un montañero anónimo, llamado Enrique Baldó
escribía en una cuartilla, ahora amarillenta por el paso de los años,
la siguiente reflexión:
«Un día que,
sentado en una tranquila cima con hermoso cielo, veía yo una
tormenta que se agitaba con furor en la base de la montaña, no pude
resistir el llamamiento que parecía dirigirme con furor desde el
mundo de los humanos. Bajé para penetrar en la masa negra de
los vapores giratorios; me metí en medio de los rayos, bajo la
sucesión de los relámpagos, entre los torbellinos de la lluvia y
de granizo. Bajando por la vereda convertida en arroyo, saltaba de
piedra en piedra, exaltado por el furor de los elementos, por el
estampido del trueno, por el correr de las aguas, por el rugir de
los árboles sacudidos, corría con alegría frenética.
Cuando encontré
la calma y encontré lumbre, pan, vestido secos, todas las dulzuras
de la hospitalidad montañesa, casi echaba de menos la poderosa
voluptuosidad que acababa de disfrazar allá afuera.
Me parecía
como si arriba, entre la lluvia y el viento, había yo formado parte
de la borrasca, reuniendo durante algunas horas mi consciente
individualidad a los ciegos elementos. Así somos los montañeros».
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