Carta a un amigo desde Egipto

 

Hola, querido amigo, ¿cómo estás?. Me preguntas respecto a lo que está pasando en el mundo y su eco aquí, en Egipto. Pues en primer lugar te puedo comentar que éste no es el primer atentado terrorista ni el último, como para que se movilice la maquinaria militar en todo el mundo de esta manera, ¿y contra quién? Ben Laden es un producto americano, y era el intermediario de armas de los americanos en una zona de conflicto permanente. Por esto a la mayoría de los árabes no nos preocupa que los americanos ataquen a Ben Laden o a los talibán, otro producto americano que durante la ocupación rusa estaba bien visto y bien asistido pero resulta que ahora no sirve como tarjeta de acceso a la zona. Sí nos preocupa que ataquen al pueblo afgano indefenso, pero nos preocupa igual como si se ataca a cualquier pueblo indefenso, por ellos o por otros. El mal uso de la fuerza por parte de los americanos hizo que no haya confianza en las instituciones internacionales desde la perspectiva árabe. La falta de justicia y la utilización de dos medidas distintas por parte de los fuertes hace que los débiles o los debilitados desconfíen de todo y de todos.

Querido amigo, te voy a contar cómo se convierte una persona sensata en terrorista: un chico y su hermana de El Cairo estaban de viaje con un grupo de vuelta de unas vacaciones en el delta del Nilo. Un oficial de policía hizo bajar a los dos hermanos por sospechosos y les hizo perder el grupo en el cual viajaban. Dos horas más tarde y en plena carretera y sin acusarles de nada, el chico empezó a darse cuenta de que se trata de una chulería por parte de la policía, así que le dijo al oficial por qué les tenía retenidos. El policía le contestó que, como era policía y tenía autoridad y fuerza, le asistía el derecho a molestar a quien le daba la gana. El chico le respondió que le parecía bien que sospechase de él o de su hermana o de ambos y mandarles a la comisaría o a cualquier sitio donde pudieran verificar su identidad y después dejarles marchar, pero que les retuviera en la carretera así, sin más, era injusto, a lo que añadió: «y como es injusto pero tú tienes la fuerza y la autoridad de acusarme de cualquier delito, te voy a proponer un acuerdo: que a mí me detengas, no hay problema; si me maltratas, no hay problema, porque tú tienes fuerza y autoridad, pero deja que se vaya mi hermana porque se va a hacer de noche y es una chica y le puede pasar algo desagradable». El policía, como tenía fuerza y autoridad, le dijo: «Por cojones tú te vas a quedar aquí, tú y tu hermana, hasta que yo te deje ir cuando me dé la gana». Y abusó de su hermana y les dejó en la carretera hasta el día siguiente cuando encontraron otro grupo para volver a casa. El chico llevó a su hermana a casa y él se fue al campamento de policías y echó una botella de Seven Up encendida. Murieron muchos policías, algunos estaban haciendo el servicio militar y otros eran hijos únicos o padres. Juzgaron al chico por terrorista y le condenaron a la pena de muerte a pesar de contarles lo que pasó en la carretera. Al policía no le pasó nada y siguió haciendo su trabajo en la misma carretera. Un año más tarde otro terrorista incendió el Ministerio del Interior, y es cuando el ministro del Interior se dio cuenta de que el segundo terrorista también había pasado por aquella carretera, entonces comprendió que el verdadero terrorista no es el que incendió el campamento ni el que incendió el ministerio sino el policía chulo que hace mal uso de la autoridad y la fuerza.

Querido amigo, todos sabemos quién es el terrorista, lloramos por las víctimas inocentes, pero sólo el respeto al maat y al orden cósmico puede acabar con el terrorismo.

Aquí desconfiamos de los Estados Unidos. Siempre hacen mal las cosas: en la guerra del Golfo castigaron y siguen castigando al pueblo iraquí mientras Sadam Husein estaba y sigue estando en el poder. En la mayoría de los países árabes no gobierna el pueblo, ni toma decisiones en los asuntos del Estado, pero sí paga las consecuencias de los dirigentes que no han elegido y que están apoyados por los fuertes. Cuando Egipto dio asilo político al sah de Persia fue por decisión de Sadat y en contra del pueblo egipcio. Los pueblos no tienen por qué pagar por algo que no han hecho.

Hay expectación ante el chulo cowboy, miedo a que empiece a disparar hacia todo lo que se mueve y destroce la taberna porque alguien le ha escupido en la cara por su grosería y su chulería. A todo el mundo le ha conmovido el ataque a Nueva York y Washington y la muerte de gente inocente que sólo pensaban en su trabajo y en cómo hacerlo de la mejor forma posible. El terrorismo, que tanto tiempo cultivó el chulo les ha asesinado. Quien tiene el poder de parar los ataques en todas partes y no lo hace es el Gobierno americano.

Osman Korkar
(Egiptólogo, profesor visitante en las universidades de Balears y de Barcelona)

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