CONSUELO RUMÍ, SECRETARIA DE POLÍTICAS SOCIALES Y MIGRATORIAS DEL PSOE
«El Gobierno no ha sabido establecer la política de inmigración que necesitamos»

 

Consuelo Rumí, ex vocal de la ejecutiva socialista en la época de Almunia, y actual diputada, es toda una experta en políticas sociales y migratorias y asegura que deberían establecerse toda una serie de flujos que se asienten sobre unas bases y acuerdos con los paises de donde procede la inmigración y encauzar proyectos de cooperación con el tercer mundo. Partidaria de una política de acuerdos más que de confrontación, Consuelo Rumí, manifiesta en esta entrevista a LA CIUTAT su disconformidad con la política del gobierno, pero eso sí, con la mano tendida al diálogo.

La llegada de inmigrantes a España parece haberse convertido en un hecho cotidiano ¿A qué atribuye el espectacular aumento?

- Las personas emigran por la misma razón que lo hacíamos los españoles en décadas pasadas. En muchos países se vive una situación de desempleo y falta de perspectivas de futuro que obligan a muchos ciudadanos a buscar una vida digna fuera de su país. Si además la mayoría de ellos accede a España irregularmente, se debe exclusivamente a que, por desgracia, este gobierno no ha puesto todas las medidas necesarias para fomentar el ámbito de legalidad. Si no se crean las condiciones para que la gente venga con su correspondiente contrato, llegará como turista por cualquier aeropuerto o se juega la vida para arribar nuestras costas en patera. Además mientras no se regule esta situación, el rumor de que es posible obtener ocupación clandestina en España seguirá corriendo y la gente llegando en tropel aunque la exploten.

- ¿En qué criterios cree usted que debería basarse una política de inmigración coherente con las características de un país como el nuestro?

- Creo que la política de inmigración debería apoyarse en tres grandes pilares. El primero el control y canalización de los flujos migratorios, el segundo la cooperación con el desarrollo y el tercero la integración de los inmigrantes residentes en nuestro país. El control de flujos debería de asentarse sobre la firma de acuerdos con los países de donde proceden los inmigrantes; la cooperación sobre la puesta a punto de proyectos encaminados al desarrollo del Tercer Mundo para que nadie se vea obligado a salir de su lugar de origen por falta de unas condiciones de vida mínimamente dignas. Por último, la integración de las personas que lleguen, debe ser realizada proporcionándoles una formación profesional, instruyéndoles en sus derechos enseñándoles nuestro idioma, etcétera.

- Parece que estos principios se asemejan bastante a lo afirmado por algunos representantes de la Administración ¿Qué es lo que se está haciendo en esta materia?

- Sinceramente, y lamento decirlo, creo que el Gobierno ha perdido un tiempo precioso para sentar las bases de la política de inmigración que necesita nuestro país. Contra lo que nosotros venimos defendiendo, se ha tardado mucho en suscribir tratados con los países de donde procede la inmigración. Es cierto que se han firmado con Polonia, Ecuador, Marruecos y Colombia, pero ninguno de ellos se está cumpliendo. Nadie parece haber pensado en que, sin una dotación presupuestaria suficiente, todos ellos son papel mojado. Sobre la cooperación al desarrollo, hay que decir que está más centrada de cara a la galería que en la realización de planes con auténtica trascendencia. Además, se está dando prioridad a la colaboración con países que ni respetan las libertades de sus ciudadanos ni utilizan el dinero de la cooperación para crear riqueza. Por último en los que respecta a la política de integración, tampoco se ha hecho casi nada efectivo.

- Estamos hablando de problemas de inmigración y aún no le he pedido que se decante. ¿Es el PSOE partidario de una política de puertas abiertas?

No. El Partido Socialista no está a favor de una política de puertas abiertas porque significaría que en el país entraría todo el mundo y en ese caso los primeros perjudicados serían los inmigrantes. Nosotros queremos control y orden en la canalización de los flujos migratorios. También se ha dicho, y no es verdad,  que estamos en contra de que se devuelvan los inmigrantes que entran sin cumplir los requisitos. Eso no es cierto. Queremos que se cumpla la ley, aunque no nos guste. Quienes no lo hagan deben de ser repatriados. Eso sí, respetando sus derechos todo el tiempo que pasen en España. Con esto quiero decir que deben ser tratados como seres humanos: nada de traslados en bodegas de los barcos ni de drogarlos para que se estén quietos durante el viaje. Además, hay que proporcionarles asistencia jurídica en las 48 horas que prevé la ley hasta su expulsión (un plazo que, por otra parte, nos parece insuficiente).

- España ha suscrito una serie de acuerdos de inmigración con varios países ¿qué juicio le merece su contenido?

- Nuestras críticas van hacia la forma en la que están desarrollando los tratados, no de su firma en sí. Los acuerdos de canalización de flujos migratorios son imprescindibles porque constituyen la única vía de asegurarse de que los trabajadores extranjeros lleguen regular y legalmente. En estos convenios se establecen comisiones mixtas de selección en las que los empresarios que contratan mano de obra inmigrada tienen ocasión de expresar el número y la cualificación profesional de los trabajadores que precisan. Así acudirán a nuestro país con un contrato en el que se especifique el tiempo que van a permanecer en él, qué salario cobrarán, a qué convenio debe ajustarse éste y con billete de ida y vuelta para asegurarse el regreso. Es urgente suscribir más, y no solamente con Ecuador, sino también con otras naciones suramericanas.

- ¿Y el tratado con Marruecos?

- Llama mucho la atención que el acuerdo con Marruecos se haya estado dilatando en el tiempo. El reino alauita es el país que aporta un mayor número de emigrantes a España. Por eso y por su proximidad geográfica debería ser el primero en suscribir este tipo de tratado con nosotros. Acabo de llegar de allí, y, tal como percibo su situación, creo que seguiremos recibiendo emigrados de esta nacionalidad durante mucho tiempo. Aznar afirmó recientemente que somos dos países condenados a entenderse. Yo diría que más bien somos dos países con necesidad de entendernos por el bien de ambos. Además hago extensible a Europa esta necesidad, ya que muchos de los que entran por las costas andaluzas acaban en el resto de la UE. El día 25 de julio se firmó un convenio laboral con el país norteafricano. No es un convenio de canalización de flujos migratorios, pero el Partido Socialista lo a apoya porque es una parte importante de lo que se debe hacer. Sin embargo, y a diferencia de los que se suscribieron antes, debe ser inmediatamente puesto en marcha si queremos a convencer a los marroquíes de que la patera no es el sistema correcto para acceder a España.

- ¿Hacia dónde cree usted que caminamos en materia de inmigración?

- No queremos confrontar en el Reglamento de la Ley de Extranjería, y si llegar a un acuerdo sobre el desarrollo de la misma. No deseamos enfrentar a unos ciudadanos con otros, y por ello es necesaria la firma de un convenio entre el Ejecutivo, el Partido Socialista, las demás fuerzas políticas representadas en el Parlamento, los sindicatos, los empresarios y los propios inmigrantes. Solamente así podremos dar un ejemplo a Europa y al mundo de lo que debe ser una convivencia enriquecedora donde todos ganemos y nadie pierda.

 

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