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Los técnicos que
han participado en las jornadas sobre territorio y sostenibilidad,
celebradas en la Vall d´Albaida y la Safor, lo tienen claro: han
pedido de las diferentes administraciones
que se coordinen más para promocionar más el turismo de interior,
cultural y monumental, y al mismo tiempo que potencien algunos
acontecimientos de gran relevancia y repercusión más allá de sus
comarcas naturales de influencia, como pueden ser las ferias de Xàtiva
y Cocentaina, la primera de ellas recientemente declarada de interés
turístico nacional, y la segunda con esta denominación desde hace
años, pero insuficientemente promocionadas ya que no bastan únicamente
las políticas municipales sin no son seguidas de otras acciones de
mayor envergadura.
En
este sentido, se puso como ejemplo ,eventos como el Año de los
Borja no han tenido el suficiente impacto por una descordinación
administrativa entre los diferentes implicados en el proyecto. Al
mismo tiempo se puso de manifiesto que existen rutas turísticas
como la Vía Augusta, susceptible de actuaciones de rehabilitación
patrimonial y turística que la hagan mucho más conocida y se llegó
a la conclusión de que debería apoyarse desde todos los estamentos
comarcales y provinciales a Xàtiva como Patrimonio de la Humanidad,
lo que redundaría en un efecto beneficioso para las Comarcas
Centrales, según puso se manifiesto en su ponencia Josep
Antoni Ivars, catedrático en Geografía por la Universitat
d’Alacant, y máster en Turismo, en la jornada celebrada en
Albaida.
Dentro de la
diversidad que ofrece el actual mercado turístico de las comarcas
centrales, el sol y playa sigue captando el 94 por ciento, quedando
por tanto las áreas turísticas de interior con el restante 6 por
ciento que ofrece un turismo cultural, urbano y rural, lo que pone
de manifiesto que el interior todavía depende excesivamente del
turismo del litoral, verdadero líder, y no pueden en ningún
momento convertirse en alternativa, sino que debe buscar su propio
espacio.
Las comarcas
centrales valencianas, según se puso de manifiesto en las jornadas,
podrían trabajar para su desarrollo turístico a partir de tres
ejes que son las concentraciones del turismo litoral en las comarcas
de la Safor-Marina Alta, el
urbano industrial de la Vall d’Albaida, el Comtat y l’Alcoià, y
otro eje rural con regresión demográfica, y estancamiento
productivo predominantemente agrarias del Comtat y Canal de Navarrés.
La costera quedaría en este caso como una comarca de turismo más
patrimonial y cultural.
Una vez
concretados los tres ejes, podría llevarse a cabo la
complementariedad del interior con el litoral de sol y playa, en
segundo lugar el turismo rural y naturaleza y en tercer lugar, el
turismo urbano, albergando la cultura en todas sus manifestaciones,
y el patrimonio sin descartar la posibilidad de convertir la tradición
industrial como un producto turístico interesante, o rutas con
diversas ofertas donde poder elegir. Según Ivars,
«la confluencia de políticas turísticas ha pasado de las
subvenciones de los años noventa para construir establecimientos públicos
de gestión privada como el camping de la Vall d´Alcalá o la
estación de Bocairent, a la adecuación y puesta de valor a los
recursos turísticos, lo que significa que el turismo rural ha
estado siempre dependiendo de las subvenciones, mientras que el
turismo cultural ha sido excesivamente ignorado y no potenciado tal
y como merecería».
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