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Alfredo Mompó Roca
expone estos dias su última obra en el Corte Inglés, donde es un
habitual en los últimos años.Mompó Roca, un pintor que transmite
sensaciones al espectador, ha sabido ganarse en toda una vida
dedicada al arte. Fundador del Grupo Sait, Mompó Roca ha impartido
sus conocimientos como profesor de Dibujo en diferentes institutos,
el último de ellos en el Josep de Ribera. Ahora, tal y como dice el
crítico de arte Victoriano Cremer, «sin condicionamientos
academicistas, aunque pertrechado de un conocimiento técnico, Mompó
Roca, transcribe, desde su lírica atalaya, las escenas que
descubre, no las anécdotas que se le ofrecen.
La
infancia de Mompó Roca se desarrolla entre la Guerra Civil y la
Posguerra, son tiempos difíciles y de escasez. Su trayectoria artística
la desarrolla junto a su padre que es escultor, y su iniciación se
realiza como algo normal, dibuja y modela, bajo su tutela. Más
tarde, entra en la Escuela de Dibujo de Francisco Climent, donde
seguirá sus estudios de dibujo de yesos a la manera tradicional. La
influencia de este maestro y los cuadros que contempla en su casa,
de los pintores locales, Lajara y Perales, todos ellos muy
coloristas dentro del Impresionismo Valenciano, despiertan un interés
hacia el color, que decidirán su vocación.
Ingresa en la
Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia,
obteniendo numerosos premios, (Beca y Premio de la Fundación Roig,
entre otros). Termina la carrera obteniendo el título de Profesor
de Dibujo.
En 1955 se
traslada a Madrid, donde fijará su residencia y en 1957, regresa a
Xàtiva, donde se hará cargo de la plaza de Profesor de Dibujo, en
la Escuela de Formación Profesional, iniciando su carrera docente.
Obtiene por Oposición libre la Cátedra de Instituto de
Bachillerato en Albacete, a donde se traslada, entrando en contacto
con los pintores de la tierra. Inicia aquí sus exposiciones
individuales, a éstas seguirán las de Madrid, Barcelona, Valencia
y numerosas ciudades de España y Europa.
Han sido
numerosas las Galerías que han difundido su obra. Sala Estudio y
Verona en Albacete, Galería Segrelles, Galería Pizarro y Lloscos,
Galería de Arte del Corte Inglés en Valencia, Enarros y Trassos en
Castellón, Galería Mediterráneo en Xavia, La Gálerie en Moraira,
Arte inversión en León, Arte-Larre en Vitoria, Galería San Jorge
en Alcoy, Galería Verona e Infantas en Madrid, Galería Jaimes y
Galería Diagonal del Corte Inglés en Barcelona, Terra-Ferma en
Lleida, Galería Arrimany en Tarragona, Roc Minue, Art-Fama y Galería
del Corte Inglés de la Avda. de Rossellón en Palma de Mallorca.
En su bibliografía,
cabe destacar su participación, junto a relevantes personalidades
de la Pintura, la Literatura y la política, de América y España,
con su obra «Paz a la Tierra» para el libro de la Paz, dirigido
por el periodista Joaquín Soler Serrano, editado por Hispavén para
TVE
También figura
como pintor en el Diccionario Biográfico Contemporáneo, en Gaceta
del Arte, etc.
La pintura de
Mompó Roca, ha sido definida como llena de luminosidad y colorista,
llena de encantamiento y con una singular forma de expresión.
Manifestaba Victoriano Cremer, crítico de arte con
motivo de una exposición de Mompó Roca en León que, «pese a
lo desacreditadas que están las definiciones y más aún las
clasificaciones, diríamos que esta pintura podría muy bien
situarse en el capítulo, importante en la pintura española, del
impresionismo poético. Y que no se diga que todo impresionismo
entraña poesía, porque conviene esclarecer la diferencia existente
entre la poesía que emana, de la poesía que se formula.
En la obra de
Mompó Roca la poesía está dentro, la poesía habrá de ser
percibida por el contemplador una vez que se ha desasido de lo que
damos en llamar figuración.
Porque esta
trans-verberada en la luz, fundida en el color, porque emana de la
composición tan espontáneamente cuidada, valga la contradicción,
de las texturas, de los espacios. Confieso que para alcanzar la
convicción que esta pintura me proporciona, no he necesitado
esforzarme. Me ha bastado dejar que la mirada recorra con fruición
la atmósfera encendida de estas marinas, la gracia sosegada de
estos interiores, la perfecta adecuación de lo vivo y lo pintado,
de la poesía y la realidad, que Mompó Roca consigue como por
milagrería».
Por su parte,
otro crítico, Enrique Luis Fosar Muñoz añade que «¿es
el impresionismo una escuela con limitaciones establecidas o es
consecuencia de una técnica abierta y toques sueltos donde la
imaginación es señora del esfuerzo del pintor?.
Si el
impresionismo es la recepción ambiental, el cauce luminoso de las
formas, la visión del mundo o la naturaleza, disuelto en pinceladas
de destellos, este arte que nació de unos artistas rechazados por
la sociedad de su tiempo, está larvado en su pasado, vive nuestro
presente y sobrevivirá el futuro.
Pese a la
intranscendencia de sus temas, la pintura impresionista refleja
homogéneamente unas costumbres modeladas por la luz, principal
exponente de su valoración plástica. Las calidades de las cosas
son estudiadas y plasmadas en sus reflejos particulares, las sombras
no son ausencias de la luz, son menos luz. Esas sombras violetas
dejan abierto el relieve y la profundidad, para que esa sombra cese
en el momento siguiente.
Y así es la
pintura del setabense Mompó Roca, pintura «de impresión», donde
sus pinceles se recrean en la ratificación de esos principios
inviolables de luces y sombras, de profundidades y relieves, todo
ello plasmado de forma personalísima donde el tímido realismo
asoma en sus lienzos.
Sus escenas de labor, sus personajes entresacados de la
realidad, sus rincones de pueblos son «instantes» vividos en su
paleta, son vivencias tanto urbanas como rurales, donde el ambiente
mediterráneo de luz y color asoman adecuadamente en matizados
colores en sus cuadros.
La factura de
su obra, estudiada en todos sus pormenores, hilvanada en los más mínimos
detalles, reproducen ya la vida del campo o de los puertos, a veces,
también, de las ciudades, seleccionando en cada caso los colores
apropiados a su temática ambiental con una elegancia verosímil.
Y
no por ello Mompó abandona o se abandona a la improvisación; por
el contrario, su técnica impresionista consiste precisamente en la
yuxtaposición de matices puros y contrastes tonales como
complemento; es decir, en el uso del color apropiado en cada momento
al lienzo, buscando siempre el efecto cromático tras la profundidad
de planos superpuestos».
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