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Finalizaba el año
1999 cuando un grupo de aficionados al golf se constituía
formalmente como colectivo deportivo, después del anuncio del
alcalde de Xàtiva de construir un campo de golf en la ciudad. El
anuncio del primer edil provocó
que aquellos jugadores aficionados a este deporte uniesen sus
fuerzas en pro de conseguir el deseado campo y que sus intenciones
eran meramente deportivas. Consiguieron unos terrenos para sus prácticas
y ahora sueñan ya con la construcción de los tres primeros hoyos.
Lo
primero que hicieron después del anuncio del alcalde de Xàtiva,
que se convirtió precisamente en un simple anuncio, fue adquirir
unos terrenos colindantes al Camí de la Fillola, después de romper
las negociaciones con los propietarios de la Casa Bernabéu que era
la finca destinada a convertirse en campo de golf mediante un
alquiler mensual. El primer paso estaba dado y era cuestión de
convertir parte de los terrenos en una zona de prácticas, elemento
imprescindible en cualquier campo de golf, ya que a diferencia de
otros deportes son necesarias unas prácticas elementales antes de
comenzar a jugar, y de hecho un jugador no puede federarse si no
posee unos mínimos conocimientos del deporte.
El campo de prácticas
permite ser el aliciente tanto de viejos aficionados como de nuevos
practicantes que pueden encontrar en el golf el deporte que nunca
supieron descubrir, y el club de golf nace con una inusitada fuerza
que permite incluso que durante la Fira d´Agost del año 2000 se
organicen unas exhibiciones en el Real de la Fira que tienen su
continuidad en la siguiente edición, e incluso se organizan
competiciones propias de donde comienzan a surgir nuevos valores.
El Club de Golf
consigue el deseado campo de prácticas que sirve para matar el
gusanillo y comenzar a pensar en serio en la construcción de un
campo de 9 hoyos en los terrenos que posee. Las 92 hanegadas
permiten una construcción de este tipo y serviría para que los
integrantes del club no tuviesen que desplazarse al menos sesenta
kilómetros para jugar verdaderas partidas, tal y como ocurre en
estos momentos donde se hacen necesarios desplazamientos a Oliva, el
Saler, Alacant, etc. Aún así, los miembros del Club de Golf
organizan mensualmente un campeonato en algunos de estos campos con
el fin de mantener vivo el espíritu competitivo.
Con cerca de 70
cuotas familiares, el Club de Golf ha comenzado en estos momentos a
plantearse muy seriamente la construcción del deseado campo
mediante algunas fórmulas económicas que están estudiándose. Hay
que tener en cuenta que la adquisición de los terrenos y la
construcción del campo de prácticas ha corrido todo a cargo de los
socios que únicamente pagan una cuota mensual de 30 euros (5.000
pesetas) que da derecho a jugar a toda su familia y una cuota de
inscripción única de 360 euros (60.000 pesetas).
El presupuesto de
construcción del campo de 9 hoyos se establece en poco más de
1.600.000 euros, (casi 27 millones de pesetas), siendo la partida más
cara la construcción de los Tees, Greens, Antigreens y Obstáculos
con unos 4.000 euros (casi 7 millones de pesetas), seguido de la
construcción de una casa para el club con unos 2.700 euros (4,5
millones de pesetas). El resto del presupuesto se reparte en
movimiento de tierras, semillas, césped, arbolado, sistema de
riego, personal jardinería, vallado y mobiliario y dirección de la
obra.
Las formulas económicas
podrían ser el patrocinio de cada hoyo por parte de diferentes
empresas que cargarían con el montante que supusiese la construcción
del hoyo que llevase su nombre. Según señaló a LA CIUTAT
el secretario del Club de Golf Enrique Boscá, es
intención que en el próximo mes de abril comenzase la construcción
de los tres primeros hoyos, coincidiendo con el periodo primaveral y
la plantación del césped. Los siguientes tres podrían llevarse a
cabo en el mes de octubre y los últimos tres en octubre del 2003,
por lo que en año y medio podría estar finalizado el campo.
El propio
secretario del Club de Golf ha querido hacer una invitación
colectiva a aquellos que todavía no conocen este deporte a que
visiten las instalaciones que están abiertas a todos, y ha
manifestado -una vez más-, que el golf ha dejado de ser elitista
para abrirse a todo el mundo, poniendo como prueba las cuotas que
pagan mensualmente, mucho más económicas que la asistencia a
cualquier gimnasia.
Según Enrique
Boscá, «la gente se queda en el camino para ver como
jugamos y sólo se acercan aquellos que van con niños. Es mucho más
simple. Que vengan, que pregunten, que jueguen un rato con los palos
que les dejamos, y ya verán como el golf es un deporte que dentro
de unos años también será mayoritario y popular».
De momento, el campo comienza a ser una realidad.
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