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El músico ruso Mstislav Rostropóvich
estuvo en Xàtiva. Este violinista azerbayano, nacido en Baku en
1927 y considerado como el mejor músico del mundo constituyó todo
un espectáculo en su visita a Xàtiva, ya que las peticiones de
entradas para verle, llegaron de practicamente todo el estado español.
Rostropovich dirigió a la Orquesta sinfónica estatal de Rusia en
una actuación que contó también con la participación de un «nutrido
grupo» de miembros de la Joven Orquesta de la Generalitat.
Además,
el director contó con la presencia de la solista rusa Tatiana
Vasilieva, ganadora del gran premio de interpretación de
violonchelo del Conservatorio de París. El programa oficial contaba
con las tres danzas de la Suite de Cascanueces, el Vals de las
Flores y Variaciones de un tema rococo para violonchelo en su
primera parte, mientras que en la segunda se interpretó la Sinfonía
nº 5 Opus 54 de Tchaikowsky.
Antes, Mstislav
Rostropóvich habia dirigido en el Teatro Principal de Valencia
el estreno mundial de la versión escenificada de la obra «Romeo y
Julieta» de Sergei Prokofiev.
El intérprete
ruso, con quien la Generalitat está trabajando en la creación de
una Alta Escuela de Perfeccionamiento para jóvenes intérpretes de
todo el mundo, también realizó antes de su actuación en Xàtiva
un ciclo de conciertos extraordinarios en la Catedral de Valencia y
en las concatedrales de Alicante y Castellón, donde sonó el «Réquiem»
de Verdi, dirigido por él mismo e interpretado por la Orquesta de
Valencia y el Coro de la Generalitat Valenciana. Todo un
acontecimiento que provocó una locura colectivaentre el público
valenciano que no quiso perderse este evento musical único.
Pletórico de
vigor físico y mental, así se mostró en su visita a tierras
valencianas el músico ruso Mstislav Rostropóvich,
considerado como el mejor violonchelista del mundo. El maestro afirmó
que los cambios políticos «no han generado un éxodo» de
artistas en su país, a pesar de lo que se dice en este sentido».
«Se han marchado sobre todo músicos jóvenes, por el deseo de
hacer carrera en otros lugares, pero los mayores realizamos
desplazamientos de ida y vuelta», argumentó Rostropovich.
El prestigioso
instrumentista y director, quien perdió en 1978 la nacionalidad
soviética, que recuperó doce años después tras regresar a su
tierra natal, reconoció que en Rusia «ha bajado el nivel»
de la enseñanza musical, si bien defendió que si no surgen
figuras, como en el pasado, es debido a que actualmente los genios «en
ninguna parte abundan».
«Las
satisfacciones que no alcanzo
cuando soy violonchelista,
las logro como director»
El maestro Rostropóvich,
exteriorizó estar pletórico de vigor físico y mental,
buena prueba de ello es su densa agenda de actuaciones, que le
llevará a dar conciertos por prácticamente todos los lugares del
mundo.
Con este apretado
plan de trabajo, y con las neuronas muy activas a pesar de la edad, Rostropóvich
aseveró que es «una de las personas más felices de la tierra.
He conocido a todo tipo de grandes personajes, no sólo a músicos
sino a pintores como Picasso, Dalí, a cineastas como Chaplin, entre
otros artistas, y amo a un instrumento que es mi voz. Las
satisfacciones que no alcanzo cuando soy violonchelista, las logro
como director. Ambas cosas se complementan. Por ello soy
completamente feliz», reiteró el músico.
El
sucesor de Pau Casals
A la edad de
cuatro años Rostropóvich empezó a tocar el piano con su
madre y poco después empezó a estudiar el violonchelo con su
padre. Continuó bajo la tutoría de su padre en el Escuela Central
de Música de Moscú y después en el Conservatorio de Moscú, donde
además de sus estudios de piano y violonchelo empezó sus estudios
como director de orquesta. Debutó tocando el chelo en 1942 a la
edad de 15 años y fue reconocido inmediatamente como un gran
artista. Cuando terminó la guerra su reputación pronto salió de
la Unión Soviética, especialmente gracias a sus grabaciones, y
cuando empezó a tocar en los países occidentales estuvo claro que
en Rostropovich el mundo tenía al sucesor natural del gran Pau
Casals, quién había sido considerado el mejor intérprete de chelo
durante más de medio siglo.
En 1955
Rostropovich se casó con Galina Vishnevskaya, la soprano
principal de la Ópera Bolshoi de Moscú.
Aunque su talento
operístico era sobradamente conocido en los escenarios, fue su
colaboración con Rostropóvich en sus recitales la que la
lanzó internacionalmente, tanto en concierto como en grabación,
como la principal intérprete de canciones rusas. Las habilidades de
Rostropovich con el piano también se hicieron patentes y trabajó
con su mujer en una gran cantidad de canciones, incluyendo «Songs
of Dances of Death» de Mussorgsky. Los nombres de Rostropovich
y Vishnevskaya se han unido de tal forma que representan una
de las mejores y más celebradas parejas del mundo.
La carrera de Mstislav
Rostropóvich como director de orquesta empezó en Rusia en
1961. Dirigió por toda la Unión Soviética y Europa del Este
durante muchos años, antes de hacer su debut en los Estados Unidos
en 1975. En Octubre de 1977 fue nombrado Director Musical de la
Orquesta Sinfónica Naciona de Washington., que se ha situado en la
actualidad entre las mejores orquestas de América, hecho
ampliamente atribuido a su dirección. Ha realizado además grandes
giras por Estados Unidos y en el extranjero, siendo aclamado por la
crítica por sus grabaciones discográficas. Bajo su dirección, la
Orquesta ha estrenado obras de algunos de los más distinguidos
compositores, en colaboración con la Fundación Sikney L.Hachinger.
Mstislav
Rostropovich ha recibido
muchos premios y honores internacionales entre los que se incluyen
la Orden de Mérito Alemán, la medalla de oro de la Royal
Philharmonic Society, el premio Lenin, el premio anual de la liga de
los derechos humanos y la «Knight Commander of the Most Excellent
Order of the British Empire». Ha recibido muchos honores de
universidades de todo el mundo, recibiendo doctorados honoríficos
de Harvard, Yale, Princeton, Tel Aviv, Dublin, Oxford, Cambridge y
St Andrews. En 1990,
regresó a su patria para realizar una gira de conciertos con la
National Symphony Orchestra de Washington, siéndole entonces
devueltos su ciudadanía soviética y todos los premios y
distinciones que había recibido antes de su exilio.
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