VARIOS JOVENES DE LA COSTERA FUNDARON EL EQUIPO DURANTE SU ESTANCIA EN SUIZA
Valencia C.F. de Walliselen: un equipo de emigrantes en la España del franquismo

 
Al principio del siglo XX era costumbre generalizada emigrar de España para hacer las Américas. Argentina era el país elegido, y junto con Cuba suponían los destinos de aquellos que buscaban salir de la miseria. Emigrar significaba abandonar el hambre y encontrarse con una mejor calidad de vida, aunque no siempre fuese así, pero al menos se buscaba un nuevo destino; un lugar diferente desde donde mandar algún dinero a quienes no se habían decidido a salir de España. Durante el franquismo también la emigración fue constante. Esta es una historia de emigración y fútbol.
Era el año 1968 y muchos españoles salían del país huyendo de la dictadura franquista. Otros buscaban conseguir un dinero que aquí era imposible ganar con el trabajo diario. La vendimia y otros empleos temporales eran constantes en un buen número de españoles que salían constantemente del país, para volver con el capital suficiente que les permitiese comprarse un piso o un pedazo de tierra.
En esa coyuntura, un grupo de amigos de diferentes poblaciones de la comarca de la Costera decidieron hacer un frente común y emigrar fuera de España en ese año 1968. En el número 19 de la calle Jesús de Valencia estaba la oficina de emigración y allí había contratos de trabajo para Australia, Nueva York, Bélgica, Francia, Suiza y Alemania. Los amigos procedentes de Xàtiva, Canals, L´Alcudia de Crespins y Genovés, aceptaron un contrato como albañiles en Walliselen (Suiza). Hasta allí marcharon con un equipaje lleno de ilusiones y dos o tres mil pesetas prestadas como único capital disponible.
Su sorpresa fue al llegar a Suiza e intentar cambiar las pesetas por francos, cuando les comunicaron que allí las pesetas no tenían ningún valor y no las aceptaban como cambio. Venían de una España «grande y libre» pero sin ningún valor económico.
En la misma frontera de Ginebra pasaron una revisión médica y aquel que no estaba sano lo devolvían a España. Cada tres meses se establecía un control en el Ayuntamiento de Walliselen de todos los emigrantes para que ningún delincuente pudiese mezclarse con los trabajadores. «Aquí deberían hacer igual -manifiesta uno de aquellos emigrantes-, y haber un control más exhaustivo, ya que aquellos que vienen a trabajar deben ser bien recibidos, pero los que vienen a delinquir deberían ser expulsados. La gente que busca nuevos paises para vivir, trabajar y formar parte de la sociedad, debe tener los mismos derechos que los nativos y con un mejor control se evitarían también los casos de explotación por parte de algunos empresarios sin escrúpulos. Los emigrantes españoles salimos a Europa con todos los derechos y los que vienen a España deberían tener los mismos».
Aquellos jovenes de la Costera vivían en unas casas de madera con un interior de melamina y calefacción cedidas por el empresario para que el trabajaban: Billi Nusbaumer, gerente de Nusbaumer Bunteraubuag S.A..
Hoy todavía recuerdan lo agradable de aquellas viviendas, con varias duchas y baños y tres personas que cada día hacían la limpieza de sus habitaciones y les hacían las camas.
Pero aquellos jovenes también tenían pasión por el fútbol, así que le pidieron a su patrono Billi que les dejase utilizar un prado existente al lado mismo de donde vivían, para poder jugar algún partido después del trabajo. Su patrono accedió y de esta forma los valencianos se unieron a un grupo de gallegos y formaron el Ourense de Emigrantes.
PETICION A JULIO DE MIGUEL
Equipados completamente de rojo, jugaron algunos partidos con equipos de localidades cercanas, hasta que un buen día se reunieron Genaro del Genovés, el Patre de Canals, Ernesto y Pepito de Algemesi y Batiste también del Genovés y escribieron una carta al presidente del Valencia C.F. Julio de Miguel solicitándole unas camisetas del Valencia para poder jugar los encuentros. Julio de Miguel les mandó las equipaciones oficiales del Valencia y así se fundó el Valencia C.F. de Wallisellen, formado por los emigrante valencianos, gallegos, yugoslavos e italianos. El equipo jugaba todos los domingos y cuando tenía que desplazarse lo hacía con una furgoneta que les dejaba la empresa.
El Valencia C.F. de Walliselen llegó incluso a jugar un amistoso contra el Zurich C.F.
Al tiempo que se fundaba el equipo, cada sábado se hacían paellas después de entrenar, y de esta forma el fútbol y la paellas formaban un combinado perfecto para aquellos jovenes emigrantes, que durante años pasearon por Suiza el nombre del Valencia C.F., mientras pensaban en el día en que volverían a una tierra que añoraban y de la que salieron buscando nuevos horizontes.

Batiste Llopis

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