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Existen en
Internet actividades nuevas que no se producían antes de su
creación, y otras que se realizaban empleándose otra serie de
métodos. El comercio electrónico es una clara secuela de la venta
por catálogo, tan arraigada en los países anglosajones. De este
hecho deriva que el regulador deba establecer cierto orden en las
operaciones on line. Con la aparición de Internet, la vinculación
geográfica y la regulación territorial propias de las sociedades
modernas se debilitan, precisándose entonces de otro tipo de
organizaciones más globales, o la coordinación de las autoridades de
cada país.
Esta ausencia de fronteras y la garantía de anonimato facilita el
trabajo del ciberdelincuente. Además, la soberanía nacional es uno
de los agentes que más complica la situación, puesto que el delito
informático se puede cometer a distancia y desde una parte del mundo
a otra, donde las jurisdicciones y las leyes a aplicar son
distintas. En casos como estos, las herramientas habituales de
policía y jueces ya no son capaces de defender la ley. Para el
abogado que asesora clientes en Internet, es evidente que el
desarrollo normativo no va a la par de los avances tecnológicos.
Por ahora, la mayoría de las regulaciones de Internet distan mucho
de ser uniformes, y las reglamentaciones sobre la asignación y la
resolución de conflictos sobre nombres de dominio de la Internet
Corporation for Assigned Names and Numbers («ICANN») son las únicas
que pueden identificarse como tales. Las actuaciones arbitrales se
realizan ante el Centro de Mediación y Arbitraje de la OMPI, creado
en 1994 para ofrecer servicios de arbitraje y en lo referente a los
conflictos que plantean el registro y el uso de los nombres de
dominio de Internet.
Hasta 1990, los gobiernos no se preocupaban de la regulación de
contenidos en la Red. Los contenidos aumentaron al incrementarse el
acceso a Internet, surgiendo entonces los primeros conatos de
control. En USA, el primer intento vino de la mano de la «US
Communications Decency Act», una ley polémica a la que se reprochó
atentar contra la naturaleza de Internet y no respetar el concepto
de libertad que la red destila. Después, las políticas de
cooperación internacional para retirar la pornografía infantil e
impulsar el uso de filtros fueron las medidas adoptadas.
En Internet, el ingente volumen de información dificulta tanto
encontrar el área de interés del usuario que se ha planteado la
necesidad de configurar herramientas que delimiten los contenidos.
El fin no es tanto censurar, sino eliminar lo que no queremos.
Aunque muchos grupos y usuarios de Internet se oponen a su
regulación, otros argumentan que se trata de una medida necesaria
para proteger al público. Es por ello que existen diversos sistemas
de etiquetado de páginas definidos por el navegador, listas blancas
o verdes para sitios aptos para menores, y negras o rojas para la
protección del menor ante sectas, pornografía, drogas o fabricación
de explosivos.
El acceso de una persona no autorizada a un sistema informático con
la intención de explorar los detalles de los sistemas programables y
ver cómo ensanchar sus capacidades es conocido como hacking.
Recordamos hackers como Levin, un matemático ruso que accedió desde
San Petersburgo a los sistemas informáticos centrales del Citibank
de Wall Street. Una vez dentro, este hacker logró realizar
transferencias a diferentes cuentas de EE.UU.
Los ciberokupas se dedican a registrar como propios los nombres de
dominio en Internet de empresas famosas con la clara intención de
vendérselos posteriormente a cambio de una importante suma de
dinero. Los casos más significativos en España son los de
Hipercor.com, Banesto.org y Banesto.net. Estas empresas decidieron
denunciar la situación ante la OMPI, probando documentalmente ser
los propietarios de la marca, y que el demandado actuó de mala fe
cuando registró el nombre de dominio.
En definitiva, Internet es un medio de comunicación que integra
diferentes tecnologías con el objeto de aportar un nuevo elemento:
la interactividad. Además, se trata de una revolución que posibilita
el acceso a los contenidos de forma instantánea. En un mundo de
superabundancia, desbordado de información, en el que priman la
rapidez y la capacidad de respuesta, la información sin tratar debe
transformarse en conocimiento. Éste forma nuestros criterios, nos
ofrece más posibilidad de elección y, en definitiva, nos acerca algo
más a la verdad. |