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Seguro que en algún
momento alguno de ustedes han abierto el correo y por su cara bonita
le acaba de corresponder un premio que puede ser un coche, un video,
un televisor o una cadena de música. En otros casos usted ha sido
agraciado con uno de los importantes
premios cuyo valor oscila entre los 300 y los 3.000 euros (50.000 y
500.000 pesetas), y para que le hagan entrega del mismo deberá
llamar a un teléfono donde le comunicarán la forma de entrega y
donde deberá usted acudir. Detrás de todo esto se esconden
empresas de venta por catálogo y de multipropiedad que pueden
llegar a ejercer una gran presión psicológica sobre los «ganadores».
Cada día miles
de ciudadanos reciben en sus domicilios cartas-premio donde se les
comunica que acaban de conseguir, «cumpliendo los requisitos de la
promoción» un importante premio.
En la letra pequeña
de la comunicación se especifica que para recoger el premio deberá
llamar a un número de teléfono donde se le indicará el día y la
hora que debe asistir a una dirección determinada donde
obligatoriamente se le ofrecerá una charla de unos 90 minutos y
donde además deberá contestar a un cuestionario para comprobar si
usted se ajusta al perfil de la promoción: tener entre 28 y 58 años;
unos ingresos anuales de al menos dos millones entre usted y su
pareja; un trabajo estable, etc. Si no es así usted no participa en
la promoción, y tampoco lo hará si anteriormente ya ha asistido a
una de estas charlas y no le han conseguido convencer para que
compre una semana en un edificio de tiempo compartido de un club de
vacaciones.
Pero si usted es
de los que cumplen el perfil y después de un interrogatorio donde
ya no sabe como decir que no a todo lo que le ofrecen, al final es
posible que le entreguen un collar de los que regalan en los botes
de champú, un reloj de plástico o una eurocalculadora. Esos son
los «grandes premios».
En el peor de los
casos le pueden llegar a convencer mediante una técnica de
agresividad envolvente. Es decir, son dos vendedores de los cuales
uno de ellos le rebajará constantemente el precio y atacará al
miembro de la pareja que ofrezca una imagen más débil. Si
posteriormente usted de arrepiente del contrato, para cancelarlo
deberá pasar un auténtico calvario, incluyendo procesos
judiciales, ya que muchas veces las compañías desaparecen o forman
parte de un entramado tan complicado que es dificil saber con quien
se ha firmado. Hay muchas empresas que se crean para promociones
concretas y luego se esfuman o se declaran en suspensión de pagos.
Pero aún firmando lo que le ofrecen, no le corresponderá ni el
precioso coche ni los 3.000 euros. Siempre le tocará a otro.
EL
CENSO ELECTORAL SIRVE PARA
CONSEGUIR
LOS DATOS
Pero, ¿como
saben en esas empresas nuestros datos?. En muchos de los casos
provienen del censo electoral, algo que está totalmente prohibido
por le Ley de Protección del Dato. Hace algunos años se llegó a
crear un partido político sólo para conseguir el censo y
posteriormente comercializarlo.
De este negocio
de las cartas premios viven muchas empresas. En los últimos meses
son firmas de venta de tiempo compartido las que envía a los
posibles clientes la comunicación del premio. Estas firmas
contratan con una empresa de marketing para que le diseñe y
distribuya las cartas y a otra empresa de telemárketing que
es quien recibe las llamadas de los «afortunados» y quien
será la encargada de decirles donde deben acudir, según la
provincia en la que residan.
Es el caso de
Mundo Mágico Tours, una agencia de viajes que comercializa la
adhesión a un club de vacaciones. Esta empresa tiene contratada su
gestión a Holiday Change (HCM) que es quien consigue la base de
datos, emite las cartas-premio y las firma con su nombre comercial.
El nombre de Mundo Mágico no aparece por ninguna parte.
HCM es una de
esas empresas que anuncia que hemos conseguido uno de los cuatro
premios otorgados en la provincia de Valencia y que consiste en una
cantidad de 50.000 a 50.000 pesetas. Para que todo parezca más creíble
aseguran que el valor del premio consta en la escritura del Acta de
Protocolización nº 747 por Notario de Granada, con residencia en Málaga
-ciudad donde tiene la sede central HCH- como si en Granada
existiese un sólo notario. Lo que ocurre es que todos los notarios
de esa ciudad tienen esa acta, por lo que es imposible localizar la
promoción. Tampoco se lee en ninguna parte el nombre del notario. Sólo
se manda una copia de lo que dicen es el original donde se ve una
firma y un cuño y donde se da cuenta de los cuatro premios que serán
entregados.
Una simple cuestión
de lógica dice que es imposible que se hayan mandado únicamente
cuatro cartas a cuatro posible agraciados. Han sido miles los
destinatarios de los mismos premios.
Algunas de las
empresas, como Venca, de venta por catálogo, envían casi tres
millones de cartas al año, lo que da una idea exacta de la
operatividad de estas cartas-premio.
Nadie regala nada
a cambio de nada. Algunos
agraciados a los que les había correspondido un televisor,
comprueban al final que en la letra pequeña el premio exacto era ¡un
cassette!.
Como aseguran en la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), si al
final decida ir a alguna de esas reuniones para comprobar «su
premio», vaya con guantes de boxeo que le impidan firmar nada. |