EL PADRE MIQUEL BATLLORI RECIBIÓ UN CÁLIDO HOMENAJE EN RECONOCIMIENTO A SU LABOR
La sombra de los Borja planeó sobre Santa Maria del Mar en Barcelona

 

La sombra de los Borja planeó sobre la iglesia de Santa Maria del Mar de Barcelona, un edificio de estilo gótico catalán que durante unas horas acogió los recuerdos de una familia universal que ha sido redescubierta al paso de  los siglos para intentar borrar una leyenda negra, que pesaba en exceso para la historia. El padre Miquel Batllori Munné ha tenido gran parte de culpa de esta circunstancia, y con su Diplomatari Borja ha comenzado a dejar a cada uno en su sitio. El merecido homenaje en la ciudad condal fue el reconocimiento a su serio trabajo y a mucho años de esfuerzos tratando de arrojar la luz que desmitifique y clarifique el papel que desempeñarón estos valencianos universales en una época clave para la historia de la humanidad.

No cabía ni un alma en la Iglesia del Mar de Barcelona que vistió sus mejores galas para que trece universidades invistiesen al padre Miquel Batllori como Doctor Honoris Causa. Con anterioridad lo habían hecho ya las universidades de Valencia, Politécnica de Valencia y la de las Islas Baleares, lo que convertía el acto en un reconocimiento sin precedentes en la vida académica de este país.

Las campañas de Xàtiva y Valencia comenzaban a voltear con toques de campana de la época de los Borja, mientras la ciudad de Barcelona se añadía con un toque del carrillón del Palau de la Generalitat donde sonaba una adaptación del «Cant de Coronació d´Alexandre VI». Con la solemnidad que requería el acto y con un sencillo «poseu-vos en peu», surgieron de la parte izquierda del presbítero todos los rectores de las universidades, mientras el doctor Martí de Riquer como padrino, y el padre Batllori esperaban en la sacristía.

Cuando Riquer y Batllori aparecieron en el presbítero, las Corales de las Universidades de Barcelona, Valencia e Islas Baleares interpretaban el «Veni Creator Spiritus» y tras presentar los méritos -innumerables méritos- del padre Batllori, el Rector de la Universidad de Alicante, en nombre de todas las universidades proclamaba solemne: «Rebeu la birreta que honora els vostres coneixements. Rebeu aquests guants blancs, símbol de la puresa, que han de servar les vostres mans».

La Capella de Ministrers interpretaba entonces música cortesana en tiempos del papa Alejandro VI, y la Capella del Misteri d´Elx hacía lo propio con el Ternari y Sant Tomás.

Las intervenciones de Ricard Maria Carles, del Cardenal Jorge Mejia, del presidente de la Generalitat Jordi Pujol y la del propio padre Miquel Batllori, quien manifestaba, en con una clarividencia fuera de lo común pese a sus 92 años, sentirse feliz en un funeral «corpore-in-vivendis», llenaron todavía más de magia la Iglesia de Santa maria, mientras el escudo de los Borja -el poder del toro- presidía cada rincón del recinto.

El Canto de la Coronación de Alejandro VI sonaba por segunda vez en la historia. La única vez que lo hizo fue en el momento de la coronación de Roderic de Borja como Papa Alejandro VI, el 26 de agosto de 1492, y fue recuperado para esa ocasión tan especial.

EL DIPLOMATARI BORJA

La sombra de los Borja planeó durante estas horas dentro de la Iglesia de Santa Maria del Mar. El Diplomatari, -compuesto por cincuenta tomos de los cuales el primero acaba de ser publicado- arrojará la luz necesaria sobre la historia de esta familia, recuperada gracias al padre Miquel Batllori, un estudioso de la familia y un verdadero especialista.

Desmitificar el mito y mitificar el antimito. Tal y como aseguran los historiadores Luis Pablo Martínez y Miguel Navarro: «Para el mundo protestante, Alejandro VI no es sino el Anticristo que estuvo sentado en la silla de San Pedro; el Papa corrupto, nepotista, asesino, lujurioso e incestuoso que pactó con el diablo y con su degeneración moral, justificó la necesidad de la reforma. Por su parte César, su hijo, el hombre que probablemente hubiese podido unificar Italia, desligándola de la plaga de los bárbaros extranjeros, constituyó el modelo de Príncipe para el padre del pensamiento político occidental moderno, Maquiavelo. Y Lucrecia, que en vida no fue otra cosa que un instrumento de la política y la lívido de su padre, y que murió como una respetada duquesa de Ferrara, ha  pasado a la historia gracias a la reinter-pretación de su figura por el romanticismo renacentista, como prototipo de la perfidia femenina; incluso todavía más que la Salomé bíblica.

Estos personajes, históricamente distorsionados, pero ideológicamente colosales, han sido motivo de inspiración para numerosos creadores. Los Borja ocupan un lugar predominante dentro del imaginario colectivo de la civilización occidental y se encuentran al nivel de personajes de la Grecia clásica. Su historia, que verdaderamente tiene tintes de tragedia, tanto por sus excesos como por el final moralizador con San Francisco de Borja, bisnieto de Alejandro VI, siempre será actualidad, porque el argumento está  escrito con la universalidad del comportamiento humano.

Reconocer el mito de los Borja, no tiene porqué implicar  la mitificació de la historia de los Borja. Esta confusión del mito con la historia ha sido siempre un problema en la historiografía borgiana desde sus orígenes, y que se ha manifestado en la actitud abiertamente filoborgiana y antiborgiana de la mayoría de los autores. Son pocos, muy pocos, los investigadores que no se han visto afectados por la contagiosa pasión suscitada por los Borja. Y entre ellos está el hombre que más ha trabajado por el desarrollo de una historia objetiva de los Borja: el padre Miquel Batllori Munné».

 

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