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Alameda
de Xàtiva. Atletas trotando, casi todos conocidos. Algo más de
cien participantes. Por megafonía indican el despliegue de
radioaficionados que informarán a los espectadores en línea de
meta de todo cuanto acontezca en la carrera.
Nos hacemos la primera foto con los nuevos equipajes. La
emoción está servida y la adrenalina ya recorre todo el cuerpo.
Con una gran puntualidad se da la salida. Desde la Albereda nos
dirigimos al camino de la Bola. La carrera ya se ha estirado y el público
ánima todo lo que puede.
Llegamos a Novetlé
y nos están esperando en la entrada. De ahí llegamos a la primera
pedanía, Annahuir. El recibimiento es espléndido. Las gentes están
en las puerta de sus casas aplaudiendo a los atletas. Debemos estar
en el kilómetro cinco y ahí nos dan el agua que requerimos.
Volvemos a Novetlé y de ahí a las rotondas del polígono de Xàtiva
para llegar a la de la entrada por Llosa de Ranes y de ahí
encaramos hacia Sorio ya con un gran estiramiento de la carrera y ahí
tenemos un nuevo avituallamiento.
Salimos de la
pedanía y al pasar por delante del cuerpo de bomberos, estos tienen
preparada una manguera de agua a modo de ducha. No sabemos a que
alturas de la carrera nos encontramos, pues lo kilómetros no están
marcados. Entramos en la huerta de Xàtiva y leemos en el asfalto la
bienvenida a todos los corredores al circuito de la Peña Los Ajos,
y señalizado el kilómetro 15. Pasamos por una cantera y dirección
al río. Lo atravesamos y accedemos a unos caminos como si de un
cross se tratara en busca de la carretera que nos llevará a la
tercera de las pedanías: La Torre d´En Lloris.
Allí nos
hicieron un recibimiento inenarrable. Simplemente espectacular. La
pedanía estaba abarrotada llena de gente dando ánimos sin parar.
Salimos de allí y nos encontramos en las faldas del Puig, sintiendo
aquello de «la soledad del corredor de fondo», por ser uno de los
tramos más duros donde parece que no se avanza ni un sólo metro,
hasta que se llega al cruce de la carretera de Simat y allí te
advierten que están a uno o dos kilómetros de la meta. Ya se
divisa la Plaza de Toros; llegas allí y encaras la Albereda para
ver la pancarta de meta. La cruzas y sientes que lo has vuelto a
conseguir.
Es una carrera
muy dura pero muy bonita. Hay que animar a todo el mundo a que la
corra. Habrá que corregir errores, pero lo que está claro es que
el Gran Fondo Pedanies...debe ser una cita ineludible para los
atletas.
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