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En 1975 el Rey Hassan I de Marruecos, comprobó como Franco apuraba
los últimos meses de su vida, y decidió con la Marcha Verde
apoderarse de unos territorios riquísimos en pesca y fosfatos y en
grandes reservas petrolíferas: el Sáhara. Bombardeó todos los
pueblos y ciudades saharauis intentando aniquilar una población en
su mayoría nómada incluyendo niños y ancianos, en un claro genocidio
que algún día tendrá que pagar toda la familia real marroquí y
devolver los territorios del Sáhara Español a sus verdaderos dueño:
los saharauis.
Pero no fue está la primera vez que el Sáhara sufría un ataque para
intentar apoderarse de sus territorios. En 1566 el sultán Muley
Mohamed ya mandó a sus generales a apoderarse del Sáhara occidental,
y en aquellos momentos los nativos se defendieron de la invasión
marroquí derrotando a todo un ejército. Fue una prueba de proeza de
los bravos guerreros saharauis.
El Sultán o Rey Hamed el Mansur vuelve a intentar apoderarse de los
territorios, pero de nuevo el ejército marroquí es derrotado en el
territorio del río Draa en el año 1584 a manos de los saharauis.
Pero los marroquíes no estaban dispuestos a renunciar a tan preciado
botín y seis años después vuelve de nuevo la invasión de Marruecos,
contando en esta ocasión con los mercenarios de Al Andalús que se
habían marchado de España, pero una vez más son derrotados. A partir
de ese momento los marroquíes bautizarán a la tierra saharauis como
«Bled el Siba» que significa Tierra del Miedo, después de perder
todas las batallas.
En 1767 en el Tratado del Magreb celebrado en Marrakech el Rey
Mohamed III reconoce no tener ningún poder ni ninguna autoridad
sobre los habitantes de la costa a los que califica de «tribus
feroces que no temen a nadie que viven fuera de mis dominios y no
tengo ninguna autoridad sobre ellos».
Este Tratado es ratificado en el de Meknes en 1821 cuando el Rey
Muley Suleiman reconoce también no tener ninguna soberanía sobre el
pueblo Saharaui, y en 1881 la sociedad de Pesquerías hispano
africanas les ceden la pesca en la costa de Río de Oro-Dajla.
EL SAHARA ESPAÑOL
En el año 1884 un alferez español llamado Emilio Bonellí fundó como
comisionado para España algunos campamentos nómadas, así como Villa
Cisneros, en la actualidad Dajla. Algunos años después exploró el
corazón del Sáhara occidental y los sometió a la soberanía de
España, cediéndolo a la Capitanía General de Canarias en el año
1886. Pero fue en 1936 cuando varias unidades mandadas por el
capitán Antino del Oro cuando se completó la totalidad del
territorio y se delimitaron las fronteras del Sáhara occidental,
Mauritania y Argelia por parte de española y francesa, y tras varios
años de negociación, por un Decreto del gobierno de Franco en 1958
se les concedía al Sáhara occidental el estatuto de provincia
española, otorgándoles carnets de identidad españoles a todos los
saharauis, así como el Libro de la Familia.
El territorio comprende unos 276.000 kilómetros cuadrados. Su
primera lengua es el Hasani y la segunda el español, mientras que la
moneda es la peseta. Sus recursos económicos son el banco de pesca
sahariano que tiene aproximadamente unos 153.000 kilómetros
cuadrados, y es con diferencia el mejor banco de pesca de todo el
mundo, por el gran vivero que tiene de reproducción. También existe
la riqueza de los yacimientos de Bu-Cra, descubiertos por España en
1947, encontrándose en 19963 estratos con un altísimo contenido de
fosfatos tricacicos, con una capacidad a cielo abierto de unos 14
millones de toneladas en reserva multiplicada años más tarde por
2.000. Por otra parte las prospecciones petroleras llevadas a cabo
por las empresas españolas, francesas y americanas, dieron como
resultado la existencia de grandes reservas de petróleo en todo el
territorio saharaui, y de ahí los continuos chantajes que los reyes
de Marruecos han hecho siempre al gobierno español. Tras la Marcha
Verde y una vez ocupados los territorios saharauis por parte de
Marruecos, el pueblo saharaui a luchado por recuperar sus derechos y
sus tierras.
Todas las resoluciones de todos los tribunales internacionales están
a favor de los saharauis y si no se les devuelve aquello que le
corresponde mediante el prometido referéndum, puede estallar otra
guerra. Para Marruecos se trata de una manzana envenenada, ya que
los saharauis tienen la fuerza de la razón y van a seguir luchando
por su territorio, por lo que mientras exista un sólo saharahui este
estará en el frente, por lo que será una guerra de desgaste.
No sería de extrañar que cayese la corona y que Mohamed VI sea el
último rey. Los saharauis tuvieron muy mala suerte de tener un
vecino como Marruecos, siempre ambicioso y con continuos litigios
con Argelia y España. Marruecos pidió el Sáhara y España engaño a
los nativos saharauis. Ahora Marruecos sigue pidiendo Ceuta y
Melilla y pronto exigirán las Islas Canarias, pero España debe
exigir de la ONU el referéndum que devuelva a ese pueblo tan
castigado y olvidado desde 1975.
Estos días vuelven a estar en la Costera centenares de niños
saharauis que recuperan su sonrisa. Allá, en el desierto, viven en
condiciones lamentables, lejos de su tierra y de sus hogares.
La familia real marroquí debe ser juzgada por genocidio. El pueblo
saharaui no merece vivir ni un día más como lo está haciendo. No se
puede cerrar los ojos a una realidad que nos toca tan de cerca. |
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