LA FIRA HA PRETENDIDO SIEMPRE SER UNA PROYECCIÓN DE LA CIUDAD HACIA EL EXTERIOR POR SU CARACTER COMERCIAL
Reina...Festera...Reina: las dos denominaciones

 
En 1995, con la llegada del Partido Popular al Ayuntamiento de Xàtiva, y con la Feria encima, se tomó la decisión de cambiar la denominación de Festera por la de Reina. Festera había sido la denominación adoptada por el gobierno socialista, con el objetivo de intentar democratizar la elección. La Reina de la Feria era un término que fue utilizado por primera vez en 1912 y que se mantuvo -excepto en algunos periodos como ahora veremos- hasta 1978 con la llegada de los socialistas al gobierno municipal. La victoria del PP recuperó de nuevo a la Reina, que fue Estefanía Lluch . Esta es la historia de la denominación.
La Feria, que tiene su origen en el privilegio que en 1250 concedió Jaume I a Xàtiva, supuso para la ciudad una proyección hacia el exterior y un motivo para que, a lo largo de los siglos, Xàtiva desarrollara un importante sector servicios con una marcada influencia dentro de su comarca y en otras limítrofes. Muestra de ello es que, una vez que el ferrocarril llegó a Xàtiva, para los días de Feria se aplicaban tarifas de precios especiales y se reforzaba el número de trenes que, con horario especial, llegaban y salían de la ciudad para facilitar a todo el que quería venir a la Feria, volver a sus casas. Eso se hacía tanto para la línea Xàtiva-Valencia, como para la que unía Alcoy y con la Encina.
La Feria era un festejo de carácter netamente comercial. La Alameda se llenaba de casetas y puestos multicolores donde se ofrecían los productos más variados: loza, objetos de hierro o cinc, aperos de labranza, capazos y utensilios diversos de esparto, bisutería, vidrio, mercaderías, puestos de sandías, garrotes, horcas, barracas de tiro, etc. Y encima de todo ello sobresalía la espectacular feria del ganado. Más de 20.000 cabezas se concentraban en unos 1.500 metros cuadrados de superficie. Allí acudían labradores de todos los rincones en busca del ejemplar que les facilitara las faenas de campo: potros, yeguas, caballos, corderos, etc.
Para atender al divertimiento, especialmente de los setabenses, a esta feria comercial se le fueron añadiendo una serie de actividades que complementaban el panorama de la semana de fiesta. Así surgieron las corridas de toros donde los mejores espadas y las mejores ganaderías se midieron en el coso setabense. Primero fueron plazas de toros de madera que se erigieron en la Plaza de la Seo y posteriormente en la Baixada del Carme, para acabar con la construcción de la actual plaza que fue triunfalmente inaugurada en la Feria de 1919. También eran muy apreciadas las verbenas populares que se celebraban en la Glorieta y más tarde en el Jardí de la Pau. Las muchachas lucían sus vestidos de percal estampado y ponían su esperanza en una sencilla permanente para participar en los concursos de peinados o de mantones de Manila. Otros espectáculos eran los concursos de Bandas, los bailes populares y la dansà. Complementando este esquema básico estaban los fuegos artificiales.
Pero a la vez que se mantenía el populismo de la Feria, la burguesía setabense fue introduciendo una serie de actividades culturales que complementaron y enriquecieron su contexto: globos aerostáticos, exposiciones de pintura, de fotografía, concurso de carteles, concursos de cine amateur, actividades deportivas, etc,
A partir de 1879 Lo Rat Penat comenzó a organizar e instaurar los «Jocs Florals» en diferentes ciudades. En Xàtiva estas justas literarias se convocaron por primera vez en 1888 con motivo de la conmemoración del III centenario del nacimiento de Josep de Ribera. A partir de ese año ya no volvieron a celebrarse hasta que la burguesía setabense quiso consolidar los festejos culturales de la Feria y echó mano de estos lances literarios. Fue en 1912 cuando se convocaron los «Jocs Florals» dentro de la semana de Feria. Tres elementos eran los principales protagonistas de aquellos: la «regina», el mantenedor y el poeta galardonado. La «regina» era elegida por el poeta ganador y el mantenedor era el encargado de glosar y cantar a la «regina» siguiendo el lema «Fe, Patria y Amor».
Es esta la primera vez que en la Feria de Xàtiva aparece la figura de la Reina. Fue designada la señorita Amelia Simó Mallol, hija del doctor Simó. Pero su reinado será efímero, ya que duró solo las horas que duraron los «Jocs Florals». No habrá hasta bastantes años más tarde ninguna Reina de la Feria más.
En 1931, año en que se proclamó la Segunda República, los organizadores de la Feria decidieron rendir homenaje a la República y a la Mujer Valenciana. Como personalización de ese amplio colectivo femenino se eligió a la señorita Victoria Medina, que como era de suponer no recibió el título de Reina, lo cual hubiera sido una tremenda inconcurrencia en unos momentos en que se preparaba el juicio contra Alfonso XIII. Fue coronada como «Miss República» de la Feria de ese año.
La Feria de Xàtiva seguía sin tener una Reina, pero estaba claro que la burguesía setabense había encontrado en los actos de 1912 y 1931 un ceremonial que era de su agrado.
Mientras duró la Guerra Civil no se celebraron Ferias y en los duros años de la postguerra, la falta de recursos y la escasez de medios impusieron moderación en sus programaciones.
Ya en 1949 se programó un gran concurso de mantones de Manila y de entre las concursantes se eligió a la Reina de la Feria. Así se llegó a 1953, año novedoso en que se pretendió destacar su carácter comarcal y arrinconar la idea de que la Feria era solo una fuente de ingresos. Por ello se programó para todos los días algún festejo por la mañana, por la tarde y por la noche..
Por primera vez se eligió la Reina de la Feria, que ese año fue Maria Nieves Campos Palau, y su proclamación se realizó -como ahora- la noche del 14 de agosto. La llevó a cabo de forma solemne el Alcalde-Presidente del Ayuntamiento, y junto a la Reina se designó la Belleza Comarcal, elegida de entre las representantes de los pueblo del distrito. Fue en ese año de 1953 cuando se utilizó para la clausura el llamado «Coso Multicolor» consistente en un desfile de carrozas por el Real y una lluvia de confetí y serpentinas.
La Belleza Comarcal muy pronto desaparecería como figura de la Feria, siendo Canals el primer municipio que rehusó participar en los actos, por entender que era una especie de servidumbre hacia Xàtiva.
Otro hito importante lo marcó la Comisión encargada de organizar la Feria de 1965. En ese año se llevaron a cabo los primeros Juegos Florales durante la proclamación de la Reina de la Feria, que fue la señorita María Pilar Elola-Olaso Arraiza, con asistencia de su Corte de Honor. En total fueron 67 personas las que participaron en la inauguración y en ella hubo un impresionante desfile de carrozas gremiales.
Como consecuencia de la designación de la Reina de la Feria, que era hija del entonces Director General de Deportes, fue la adjudicación para Xàtiva del proyecto de construcción de la piscina olímpica Murta. El mismo experimento se realizó el año siguiente con la designación de la Reina que fue la señorita Maite Arespacochaga Llopis, hija del Director General de Turismo, pero en esta ocasión el proyecto de concesión de un Parador de Turismo para la ciudad no se consiguió.
Desde la Feria de 1965 hasta la de 1978, y de forma ininterrumpida, se convocaron los ya citados Juegos Florales, en los que la Reina de la Feria era a su vez Reina de los Juegos. A partir de 1966 la Reina fue elegida entre las hijas de conocidas familias setabenses.
Así llegamos a 1979, año del primer Ayuntamiento democrático presidido por Manuel Casesnoves, y en el que de nuevo se produjo una total renovación, nombrando la Festera Major que suprimía a la Reina, así como también los Juegos Florales.
En 1995 con la llegada del PP al poder se recuperó la figura de la Reina, siendo la primera de ellas Estefanía Lluch a quien se le dio a elegir entre Festera y Reina, optando por la segunda denominación. Tal y como ocurriese con las Festeras, la elección es democrática y la denominación de Reina o Festera se medirá por los gustos de cada uno.

Isabel Martínez

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