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El pasado lunes 9
de septiembre comenzaban «con absoluta normalidad y sin apenas
incidentes» las clases en educación primaria, lo que significaba
la vuelta al cole para millares de niños y niñas que finalizaban
sus vacaciones. Tras ellos la secundaria y los bachilleratos se ponían
también en marcha, y en todos los casos reinaba un mar de dudas y
una pregunta en el ambiente: ¿será un curso normal?. Pregunta muy
sencilla pero que tiene muy dificil contestación. Muchos son los
cambios habidos para que se piense en una continuada monotonía. Así
se presenta el curso 2002-2003.
En
primer lugar la novedad más destacable es el pase generalizado de
la Enseñanza Secundaria Obligatoria a los Institutos Josep de
Ribera, Doctor Simarro y la Costera. Hasta este momento los dos
primeros cursos de ESO se cursaban en los colegios y el resto en los
institutos, pero con el fin de cumplir lo que la ESO exige, se hacía
necesaria la ubicación general en los institutos que finalmente se
ha llevado a cabo, Pero, ¿están preparados estos recintos para el
notable incremento de alumnos?. Sin ninguna duda la respuesta es
negativa.
Por muy buenas
intenciones que existan, el aforo de los institutos de Xàtiva es
limitado. Exceptuando el Josep de Ribera que tras su remodelación
es el que más preparado está y adaptado para las nuevas enseñanzas,
y pese a ello también deberá ampliarse mediante aulas
prefabricadas, tanto el Doctor Simarro, como la Costera tienen
graves deficiencias que no han sido subsanadas. El Simarro pide a
gritos unas obras urgentes y necesarias que han sido publicitadas
para el año 2003 y que obligará a una nueva recolocación de los
alumnos, de lo que hablaremos después, mientras que La Costera
también ha notado el paso del tiempo en sus viejas instalaciones.
Si el Josep de
Ribera tardó años en ser remodelado, sus obras provocaron la
reubicación de los alumnos en el Simarro, siendo necesaria la
instalación de aulas prefabricadas en los patios y la incorporación
de horario lectivo por las tardes. Estos cambios de horarios
provocan, según todos los expertos, una ruptura de los hábitos en
los alumnos y un incremento en el fracaso escolar, ya que las clases
vespertinas no son, en ninguno de los casos, tan provechosas como
las matutinas. Un alumno está mucho más preparado mentalmente por
las mañanas que por las tardes. Las futuras obras en el Doctor
Simarro pueden volver a provocar la misma situación que durante las
del Josep de Ribera.
En caso de esta
reorganización de horarios lectivos los alumnos de ESO serían
alumnos matutinos y los de bachillerato vespertinos, ya que estos últimos
acuden a estudiar por propia voluntad y no obligatoriamente, ya que
así se establece en la ESO. Las obras del Simarro no se sabe a
ciencia cierta cuando comenzarán, ni su duración, pero sin ningún
genero de dudas volverán a generalizar un problema educativo, por
cuanto la instalación de aulas prefabricadas (con todas las
deficiencias que ello conlleva) es una realidad ineludible.
Los colegios se
dedican, a partir de este curso, a la enseñanza primaria. Muchos de
los maestros que habitaron sus aulas lo harán a partir de este
momento en los tres institutos, pero pese a que las instalaciones
contarán con muchos menos alumnos, algunas de ellas piden a gritos
una obras necesarias y urgentes. Desde la propia administración se
ha reconocido la necesidad de intervenciones urgentes en el Jacinto
Castañeda y Gozalbes Vera. En el colegio del camino de la Bola, con
27 años de vida, el deterioro es más que evidente e incluso
grietas perfectamernte visibles en algunas aulas y departamentos
hacen temer por la integridad de parte de las instalaciones.
El Jacinto Castañeda
viene exigiendo desde hace años una remodelación integral del
centros, pero los parches puntuales no han servido prácticamente
para nada.
En el mismo
sentido se encuentra el Gozalbes Vera, con unas instalaciones viejas
y vetustas que necesitan un recambio urgente, que por el momento no
llegará, según las previsiones de la Consellería de Educación.
Y
DE NUEVO LA POLEMICA EN LOS LIBROS DE TEXTO EN VALENCIANO
Los libros de
texto en valenciano vuelven a ser motivo de polémica. Mientras la
gran mayoría de alumnos de primaria ya han adquirido o encargado
los libros en sus respectivos colegios, la Consellería de Educación
no ha autorizado ni desautorizado aún ninguno de los editados en
valenciano, al no haber alcanzado ningún acuerdo con los editores
por el modelo de lengua a utilizar. Tras meses de conversaciones no
ha sido posible el entendimiento.
Las diferencias
radican en el tipo de valenciano empleado en los libros de texto. La
consellería pretende imponer las soluciones «genuinas» en vez de
las formas más extendidas en el dominio lingüístico. Por su parte
la Academia Valenciana de la Lengua aprobó que entre sus funciones
estaba la evaluación de los libros de texto en valenciano a petición
de los editores o la administración, pero no se reunirán hasta
finales de mes, por lo que su posible decisión -en caso de que
fuera solicitada- vendría después de iniciado el curso.
Aún así la
Academia aún no sabe si debe dar orientaciones a los editores sobre
el modelo de legua a utilizar en los libros o simplemente debe
manifestar que los libros se ajustan a la normativa lingüística
oficial.
Otros caballo de batalla que se presentaba
caliente era el Decreto del Consell por el que se prohibía la
inclusión en los libros de literatura valenciana de autores no
valencianos. Este hecho provocó un rechazo generalizado en el mundo
educativo en general, por entender que se sesgaba la historia y se
eliminaban autores catalanes y mallorquines reconocidos en todo el
mundo como Salvador Espriu o Ramon Llull por citar sólo dos
ejemplos. Finalmente la administración y los editores han llegado a
un acuerdo por el cual todos los materiales de esta asignatura
contendrán autores valencianos pero podrán incluirse otros no
nacidos en la Comunidad para comprender mejor la historia de la
literatura.Bajo todas estas coyunturas se presenta el curso escolar.
Las emociones están aseguradas. |