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De poco o casi nada ha
servido que en los últimos años se haya adecentado gran parte de
su superficie. De poco o casi nada ha servido que calle como Sant
Agustí, que fueron objeto de una completa remodelación, sean
objeto de deseo por parte de los ciudadanos. El barrio histórico de
Xàtiva vive a caballo entre la deshabitación y la lucha por
recuperar su importancia estratégica dentro del contexto de la
ciudad. La demanda de casas unifamilares y de nuevos pisos tienen
gran parte de culpa y durante décadas el abandono del casco antiguo
ha sido una sangrante realidad.
El
barrio histórico de Xàtiva, lo que siempre fue la ciudad antigua,
la ciudad que durante décadas marcó las diferencias dentro de las
murallas que delimitaban el territorio, vive un dilema que amenaza
con convertirse en un auténtico caos de identidad: entre el
abandono paulativo de sus habitantes; la rehabilitación exhaustiva
y total; y un lavado de cara en zonas concretas. En definitiva vive
sin saber con que carta quedarse y sin conocer cual será su futuro
más inmediato y lejano.
Desde la década
de los años setenta se ha pretendido relanzar y rehabilitar un caso
histórico que siempre ha sido objeto de deseo, pero ha sido un
deseo imaginario, onírico y de pretensiones, pero que nunca ha sido
realizado con la intensidad y la urgencia que necesitaba.
Xàtiva no sería
Xàtiva sin sus barrios históricos, que encierran entre ellos el
rico patrimonio de la ciudad, y cuyos habitantes han sido el
elemento diferenciador de una ciudad con costumbres, astronomía
,fiestas y tradiciones que durante centenares de años ha marcado el
devenir de todo el entorno. Los barrios históricos han sabido
mantener el viejo comercio, la relación entre las gentes y el
encanto de sus estrechas calles por donde eran posible pasear y
saludar a los vecinos.
Los primeros
abandonos en los años setenta
Los años setenta
trajeron consigo el primer boom de la construcción en Xàtiva.
Miles de viviendas fueron construidas sin orden ni concierto en lo
que se llamó la parte nueva de la ciudad. Miles de viviendas que
fueron ocupadas en su gran mayoría por gentes que hasta ese momento
eran inquilinos habituales del caso histórico. Las viviendas
construidas, en fincas de grandes alturas, provocaron una extraña
atracción, fundamentada principalmente en el hecho de que vivir en
la parte nueva de la ciudad otorgaba un extraño estatus de
importancia, no establecido, pero si reconocido por la gran mayoría.
Fue entonces cuando gran parte del caso histórico comenzó a quedar
vacío.
A todo ello se
unió el hecho de la construcción de las primeras viviendas
unifamilares que también marcaron un tiempo de inflexión y que
acabó por acoger a muchas familias que hasta ese momento sólo
conocían la parte antigua de la ciudad. ¿Qué motivó ese cambio?.
El hecho de una construcción en las periferias; la idea de estar en
contacto con la naturaleza y una independencia en la vivienda que
era engañosa, ya que provocó el aislamiento, la indiferencia y
aquello de «nadie conoce al vecino».
LA
NECESIDAD DE UN PLAN INTEGRAL
En los años
ochenta comenzaron los intentos de relanzar los barrios históricos
de Xàtiva. Pero faltó convencimiento y una verdadera política de
ayudas institucionales, para convertir
esas zonas en las elegidas por los ciudadanos. La defensa del casco
histórico ha estado presente en todos los programas electorales,
pero las actuaciones han sido puntuales y nunca globales, como ha
ocurrido en otras ciudades, como por ejemplo Oviedo, donde el casco
histórico es objeto de deseo de todo el mundo; totalmente peatonal
y con una política de rehabilitación y recuperación integral.
En los últimos años
actuaciones como la calle de Sant Agustí sólo han servido para
recuperar un pequeño tramo del enorme entramado que significa el
casco histórico de Xàtiva. La candidatura de Xàtiva como
Patrimonio de la Humanidad en cuanto al caso histórico se refiere,
necesita de una actuación mucho más seria y globalizada. Se
necesita de una actuación valiente que sanee las conducciones de
agua; peatonalice gran parte de la zona, ofrezca verdaderas ayudas
para la rehabilitación de las centenares de casas que se encuentran
en peligro de derrumbe, y conciencie de la importancia de vivir
(para mantener) el verdadero pulmón de la ciudad.
La continua
construcción de pisos y futuras casas unifamilares no hace sino
agravar el problema del caso histórico. Sin ayudas, el ciudadano
prefiere invertir en una nueva construcción que en rehabilitar una
antigua. Pero aún esta coyuntura, el hecho contrario ha provocado
un extraño paisaje urbano en el casco histórico. Decenas de
viviendas han sido rehabilitadas en su integridad siguiendo un
ambicioso plan de recuperación. Pero a su lado puede encontrarse
otra en estado de derrumbe inminente, y dos más con el cartel de
querer venderse, lo que ofrece una visión desoladora y la falta de
ese plan integral. Un paseo por unas cuantas calles del casco
antiguo nos enseñarán claramente la situación.
El hecho de que
el patrimonio histórico artístico se encuentre en el caso antiguo
de la ciudad (colegiata, iglesia, conventos, museo, mercado, etc),
tampoco ha servido de revulsivo para una ocupación total, por lo
que se hace necesario un verdadero planteamiento de que lo que se
quiere hacer con los barrios históricos de Xàtiva.
El crecimiento en
las periferias se hace inevitable, pero salvar y ocupar el verdadero
pulmón y punto de referencia de Xàtiva debería ser una tarea
urgente y prioritaria, como parte imprescindible de la identidad de
los setabenses.
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