DIRIGIÓ LAS EXCAVACIONES DESDE 1908 HASTA 1937
Emili Gandia: un setabense primer excavador de las ruinas d´Empúries
NACIÓ EN XÀTIVA EN 1866 Y MURIÓ EN BARCELONA EN 1939

 

En el centro de un paisaje humanizado, formando una ancha llanura enmarcada completamente por el Golfo de Roses y con las montañas de fondo del Canigó, se encuentra la vieja ciudad de Empúries. Un setabense, Emili Gandia, fue el primer excavador de Empúries y los diarios que escribió con todo aquello que iba apareciendo marcaron todo un avance en el mundo arqueológico de la época. Gandia trabajó en Empúries desde 1908 hasta 1937 durante 22 campañas, y ocupa un lugar destacado dentro de la historia de los descubrimientos de esta importante ciudad.

Situada frente al mar y protegida por la tramontana,  Empúries constituye una de las reliquias más preciadas del pasado. Por allí, la Iberia primitiva tomó contacto con el mundo clásico y romano, absorbiendo los elementos civilizadores que la hicieron evolucionar hasta convertirla en Hispania. Su emplazamiento constituye una isla de paz entre la agitada y turística Costa Brava y sigue siendo un centro de investigación arqueológica donde progresivamente sigue creciendo un bello conjunto monumental formado por la ciudad griega o Neapolis; la ciudad Romana; el puerto (que acogió la llegada de la antorcha olímpica en Barcelona-92) y el Museo Monográfico.

Este monumental conjunto se completa con el pueblo de Sant Martí d´Empúries -sede de la antigua Palaiàpolis-, y algunos otros restos como pueden ser las necrópolis y algunas iglesias alto-medievales. Todo este conjunto arqueológico puede ser calificado como uno de los más importantes de la Península Ibérica y es visitado anualmente por centenares de miles de personas procedentes de todo el mundo.

LOS DIARIOS DE EMILI GANDIA: UN ELEMENTO IMPRESCINDIBLE PARA  LA INVESTIGACION ARQUEOLÓGICA 

El 23 de marzo de 1908 se iniciaron las excavaciones en Empúries por parte de la junta de Museos de Barcelona bajo la dirección del arquitecto, arqueólogo, historiador  de arte y político Josep Puig Cadalfalch, con el fin de recuperar la antigua ciudad grecoromana. Dos meses antes Puig había nombrado a Emili Gandia, entonces conservador de museos del Ayuntamiento de Barcelona, como responsable directo de los trabajos de excavación. Cabe señalar que Emili Gandia no tenía ninguna experiencia en arqueología hasta ese momento, pero al final se convirtió en un arqueólogo en el más amplio sentido del término, incluso sus métodos novedosos marcaron una nueva forma de entender y plasmar los descubrimientos.

Emili Gandia nació en Xàtiva en 1866 y durante el servicio militar fue destinado a Barcelona donde estuvo como ordenanza en la casa del Marqués de Alella. Cuando finalizó el servicio militar, el Marqués le recomendó para poder entrar a trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona. Después de diferentes cargos en la institución municipal fue nombrado conservador del nuevo Museu d´Art Decoratiu i Arqueología en 1903, hasta que Puig  Cadafal le nombró responsable de los trabajos de excavación de Empúries. Este trabajo se convertiría ya en toda su vida profesional, ya que estuvo al frente de las obras durante las veintidós campañas que se llevaron a cabo entre 1908 y 1937, dos años antes de su muerte.

El primer día de trabajo escribe Emili Gandia, «los trabajadores y yo fuimos a ver las fincas destinadas para verificar las excavaciones, en la que empecé a mirar los puntos que me indicaba la orden del ilustre Presidente de la Junta de Museos, el señor José Puig, por donde se tenía que empezar a abrir brechas».

Durante todo este tiempo de excavaciones, Emili Gandia escribió un total de veintiocho volúmenes de un diario manuscrito referente a los trabajos. Este diario se conserva en el Museo de Empúries, y desde el punto de vista científico, el simple hecho de dejar constancia de las particularidades de una excavación y la descripción de todo lo que se encontraba, era un avance importantísimo para la investigación arqueológica de principios del siglo pasado.

Emili Gandia era un escritor minucioso que además de consignar día a día todo aquello que hacía referencia a las excavaciones, también anotaba cada uno de los acontecimientos que envolvieron el largo camino para la consolidación de una investigación arqueológica que todavía perdura. Sus anotaciones eran repasadas regularmente por el director Josep Puig, que visitaba Empúries cada cierto tiempo y era informado por Gandia de las novedades que se iban produciendo. Uno de los hallazgos más sorprendentes que mecieron toda clase de elogios hacia Emili Gandia fue la estatua de Escupalio, el dios griego de la medicina, descubierto durante las excavaciones de 1909 y que se conserva en el Museo Arqueológico de Barcelona.

El periodo que abarca de 1916 a 1926 consolida definitivamente las excavaciones. Josep Puig continua dirigiendo las obras  hasta 1924, pero deposita toda la confianza en Emili Gandia, convertido ya en un experto arqueólogo capaz de llevar a término las campañas con total rigurosidad, por lo las visitas de Puig a Empúries son cada vez menos constantes.

En 1924 el Directorio Militar destituye a Josep Puig Cadafalch como director de las excavaciones de Empúries. Se trata de una decisión política aunque las excavaciones seguirán bajo la dictadura de Primo de Ribera hasta 1926. Durante estos dos años toda la responsabilidad de los trabajos recae en Emili Gandia, quien ni tiene ningún problema en visitar a Josep Puig en su casa de Barcelona para ir comentándole los nuevos hallazgos. Así se lee en su diario: «comprendiendo que el cambio de la política reinante nada tenía que ver con los estudios de la arqueología y más por el hecho de que el Sr. José Puig Cadafalch es un señor eminentemente arqueólogo iniciador de estos trabajos a quien tanto se le debe que estos trabajos se continúen practicando, no tuve ningún reparo en ir a visitarle a su casa. Nuestra visita toda verso sobre los descubrimientos y objetos encontrados en la presente campaña, alegrándose de los nuevos descubrimientos y deseando llegue pronto el día de poder publicar el libro de todos los datos reunidos durante tantos años de estos trabajos».

Las excavaciones se paralizaron y volvieron a reanudarse en 1932. Desde ese año y hasta 1937 Emili Gandia volvió a excavar Empúries y siguió con la responsabilidad de escribir sus diarios con la misma dedicación y entusiasmo que siempre lo habían caracterizado, hasta convertirlo en una figura imprescindible para entender el proceso de excavación de Empúries a lo largo de treinta años.

Cuando finalizó el paréntesis que supuso la Guerra Civil española, Emili Gandia ya no pudo ser testigo de la reanudación de las excavaciones. El setabense murió el 13 de septiembre de 1939 en Barcelona.

Desaparecía así el primer excavador de Empúries y cuyo busto, en justo y merecido homenaje y recuerdo, se encuentra en uno de los jardines del conjunto histórico. En el busto puede leerse: «A Emili Gandia i Ortega. Primer excavador d´Empúries. Xàtiva 1866-Barcelona 1939».

Vicent Soriano

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