|
En el centro de un
paisaje humanizado, formando una ancha llanura enmarcada
completamente por el Golfo de Roses y con las montañas de fondo del
Canigó, se encuentra la vieja ciudad de Empúries. Un setabense,
Emili Gandia, fue el primer excavador de Empúries y los diarios que
escribió con todo aquello que iba apareciendo marcaron todo un
avance en el mundo arqueológico de la época. Gandia trabajó en
Empúries desde 1908 hasta 1937 durante 22 campañas, y ocupa un
lugar destacado dentro de la historia de los descubrimientos de esta
importante ciudad.
Situada
frente al mar y protegida por la tramontana,
Empúries constituye una de las reliquias más preciadas del
pasado. Por allí, la Iberia primitiva tomó contacto con el mundo
clásico y romano, absorbiendo los elementos civilizadores que la
hicieron evolucionar hasta convertirla en Hispania. Su emplazamiento
constituye una isla de paz entre la agitada y turística Costa Brava
y sigue siendo un centro de investigación arqueológica donde
progresivamente sigue creciendo un bello conjunto monumental formado
por la ciudad griega o Neapolis; la ciudad Romana; el puerto (que
acogió la llegada de la antorcha olímpica en Barcelona-92) y el
Museo Monográfico.
Este monumental
conjunto se completa con el pueblo de Sant Martí d´Empúries -sede
de la antigua Palaiàpolis-, y algunos otros restos como pueden ser
las necrópolis y algunas iglesias alto-medievales. Todo este
conjunto arqueológico puede ser calificado como uno de los más
importantes de la Península Ibérica y es visitado anualmente por
centenares de miles de personas procedentes de todo el mundo.
LOS
DIARIOS DE EMILI GANDIA: UN ELEMENTO IMPRESCINDIBLE PARA
LA INVESTIGACION ARQUEOLÓGICA
El 23 de marzo de
1908 se iniciaron las excavaciones en Empúries por parte de la
junta de Museos de Barcelona bajo la dirección del arquitecto,
arqueólogo, historiador de
arte y político Josep Puig Cadalfalch, con el fin de recuperar la
antigua ciudad grecoromana. Dos meses antes Puig había nombrado a
Emili Gandia, entonces conservador de museos del Ayuntamiento de
Barcelona, como responsable directo de los trabajos de excavación.
Cabe señalar que Emili Gandia no tenía ninguna experiencia en
arqueología hasta ese momento, pero al final se convirtió en un
arqueólogo en el más amplio sentido del término, incluso sus métodos
novedosos marcaron una nueva forma de entender y plasmar los
descubrimientos.
Emili Gandia nació
en Xàtiva en 1866 y durante el servicio militar fue destinado a
Barcelona donde estuvo como ordenanza en la casa del Marqués de
Alella. Cuando finalizó el servicio militar, el Marqués le
recomendó para poder entrar a trabajar en el Ayuntamiento de
Barcelona. Después de diferentes cargos en la institución
municipal fue nombrado conservador del nuevo Museu d´Art Decoratiu
i Arqueología en 1903, hasta que Puig
Cadafal le nombró responsable de los trabajos de excavación
de Empúries. Este trabajo se convertiría ya en toda su vida
profesional, ya que estuvo al frente de las obras durante las
veintidós campañas que se llevaron a cabo entre 1908 y 1937, dos años
antes de su muerte.
El primer día de
trabajo escribe Emili Gandia, «los trabajadores y yo fuimos a
ver las fincas destinadas para verificar las excavaciones, en la que
empecé a mirar los puntos que me indicaba la orden del ilustre
Presidente de la Junta de Museos, el señor José Puig, por donde se
tenía que empezar a abrir brechas».
Durante todo este
tiempo de excavaciones, Emili Gandia escribió un total de
veintiocho volúmenes de un diario manuscrito referente a los
trabajos. Este diario se conserva en el Museo de Empúries, y desde
el punto de vista científico, el simple hecho de dejar constancia
de las particularidades de una excavación y la descripción de todo
lo que se encontraba, era un avance importantísimo para la
investigación arqueológica de principios del siglo pasado.
Emili Gandia era
un escritor minucioso que además de consignar día a día todo
aquello que hacía referencia a las excavaciones, también anotaba
cada uno de los acontecimientos que envolvieron el largo camino para
la consolidación de una investigación arqueológica que todavía
perdura. Sus anotaciones eran repasadas regularmente por el director
Josep Puig, que visitaba Empúries cada cierto tiempo y era
informado por Gandia de las novedades que se iban produciendo. Uno
de los hallazgos más sorprendentes que mecieron toda clase de
elogios hacia Emili Gandia fue la estatua de Escupalio, el dios
griego de la medicina, descubierto durante las excavaciones de 1909
y que se conserva en el Museo Arqueológico de Barcelona.
El periodo que
abarca de 1916 a 1926 consolida definitivamente las excavaciones.
Josep Puig continua dirigiendo las obras
hasta 1924, pero deposita toda la confianza en Emili Gandia,
convertido ya en un experto arqueólogo capaz de llevar a término
las campañas con total rigurosidad, por lo las visitas de Puig a
Empúries son cada vez menos constantes.
En 1924 el
Directorio Militar destituye a Josep Puig Cadafalch como director de
las excavaciones de Empúries. Se trata de una decisión política
aunque las excavaciones seguirán bajo la dictadura de Primo de
Ribera hasta 1926. Durante estos dos años toda la responsabilidad
de los trabajos recae en Emili Gandia, quien ni tiene ningún
problema en visitar a Josep Puig en su casa de Barcelona para ir
comentándole los nuevos hallazgos. Así se lee en su diario: «comprendiendo
que el cambio de la política reinante nada tenía que ver con los
estudios de la arqueología y más por el hecho de que el Sr. José
Puig Cadafalch es un señor eminentemente arqueólogo iniciador de
estos trabajos a quien tanto se le debe que estos trabajos se continúen
practicando, no tuve ningún reparo en ir a visitarle a su casa.
Nuestra visita toda verso sobre los descubrimientos y objetos
encontrados en la presente campaña, alegrándose de los nuevos
descubrimientos y deseando llegue pronto el día de poder publicar
el libro de todos los datos reunidos durante tantos años de estos
trabajos».
Las excavaciones
se paralizaron y volvieron a reanudarse en 1932. Desde ese año y
hasta 1937 Emili Gandia volvió a excavar Empúries y siguió con la
responsabilidad de escribir sus diarios con la misma dedicación y
entusiasmo que siempre lo habían caracterizado, hasta convertirlo
en una figura imprescindible para entender el proceso de excavación
de Empúries a lo largo de treinta años.
Cuando finalizó
el paréntesis que supuso la Guerra Civil española, Emili Gandia ya
no pudo ser testigo de la reanudación de las excavaciones. El
setabense murió el 13 de septiembre de 1939 en Barcelona.
Desaparecía así
el primer excavador de Empúries y cuyo busto, en justo y merecido
homenaje y recuerdo, se encuentra en uno de los jardines del
conjunto histórico. En el busto puede leerse: «A Emili Gandia i
Ortega. Primer excavador d´Empúries. Xàtiva 1866-Barcelona 1939».
|