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La saga familiar de los Borja fue presentada en Roma en una exposición que trata de desmontar la leyenda negra que incluye veneno, lujuria e intrigas políticas en una familia que ocupó las más altas esferas del poder en Roma durante la segunda mitad del Siglo XV, cuando era el centro político mas importante de Europa. El renacimiento estuvo lleno de miserias y de grandezas y los Boja no fueron ajenos a esta circustancias, donde los los asesinatos políticos o el hecho de que los jerarcas de la Iglesia tuvieran amantes e hijos, era un hecho completamente normal.
«Los Borgia, el arte del poder», fue inaugurada el pasado jueves 3 de octubre y, se aloja en el Palacio Ruspoli, un emblemático edificio propiedad de la Fundacion Memmo, que organiza el evento conjuntamente con la Generalitat Valenciana y la colaboración, entre otros organismos, del Consejo de Europa.
Cuadros, esculturas, armas, manuscritos, cerámica y objetos de época, envueltos en una cuidada ambientación, tratan de acercar al visitante al contexto cultural, histórico y religioso de la época al tiempo que nos hablan de las pasiones, los dramas y las hazañas de unos personajes de fuerte personalidad.
La exposición se articula cronológicamente a partir del año 1455, al ser nombrado papa Alfonso Borja (Calixto III), continúa con su sobrino Rodrigo Borja (1431-1503), convertido en el papa Alejandro VI y finaliza con sus hijos, los controvertidos y denigrados Cesar y Lucrecia Borgia, fallecidos respectivamente en 1507 y 1509.
«Los Borja encarnan toda la grandeza y las miserias del Renacimiento», explicó Carla Al Fano, comisaria de la muestra, al recordar que fueron personajes de una época en la que eran moneda común el nepotismo, los asesinatos políticos o el hecho de que los jerarcas de la Iglesia tuvieran amantes e hijos, tal y como ha venido señalando en sus diferentes publicaciones el padre Miquel Batllori, auténtico especialista en la familia Borja.
Al Fano defendió la figura del papa Alejandro VI, acusado de ser «el peor Pontífice de la Historia» y señaló que cuando accedió al Trono de San Pedro en 1492 -gracias al soborno- el mundo vivía una difícil época de transformaciones de enorme magnitud.
«El principal delito de Alejandro VI fue el de ser español, y por lo tanto un extranjero a los ojos de las poderosas familias romanas», aseguró. Los aspectos positivos de su Pontificado, como el saneamiento de las finanzas papales, su labor como mecenas, conseguir la unidad contra los turcos o el envío de misioneros al Nuevo Mundo han quedado eclipsados por su vida licenciosa, el nepotismo y su imagen de ambición.
Su hijo, Cesar Borja, pasó a la Historia como un personaje cruel y violento e inspiró a Maquiavelo el personaje de El Príncipe.
Carla Al Fano quiso romper también una lanza a favor de Lucrecia Borgia, una de la mujeres más enigmáticas y denigradas de la Historia -acusada de mantener relaciones incestuosas con su padre y de envenenar a sus rivales- al describirla como una mujer sensible y defensora de la cultura.
La iniciativa «pretende rehabilitar la figura de los Borja en la misma ciudad en la que fueron protagonistas», aseguró Consuelo Císcar, subsecretaria de Promoción Cultural de la Generalitat Valenciana.
Un evento similar fue organizado ya en Valencia con motivo del Año de los Borja en 2000, aunque la exposición romana incorpora nuevas obras diversas.
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