ALGUNOS INVESTIGADORES SITÚAN EL NACIMIENTO DE JESÚS ENTRE LOS MESES DE MARZO Y ABRIL
Las diferentes teorías sobre la Estrella de Belén
NO SE SABE CON EXACTITUD LO QUE VIERON LOS REYES MAGOS PARA SEGUIR LA LUZ

 

Es indiscutible que uno de los elementos que no pasa desapercibido en cualquier exornación navideña es la Estrella de Belén. A medida que se va acercando la Navidad nuestras calles se iluminan y no es rara aquella en la que aparezca una estrella. Belenes, villancicos, anuncios, películas,... en todos estas situaciones no falta la bíblica estrella de Belén. Con la ayuda de los ordenadores, los avances en traducciones de lenguas orientales y nuevos hallazgos arqueológicos, hoy día tenemos posibilidades de investigar, desde el punto de vista astronómico, que pudo ser realmente la estrella. Las conclusiones que se van obteniendo aún andan por el terreno de las hipótesis pero permiten obtener algunos datos interesantes y descartar algunos sucesos astronómicos que se relacionaban, (y aún se relacionan erróneamente) con la Estrella de Belén.

Para poder investigar hechos astronómicos del pasado se requiere conocer la fecha en la que éstos pudieron darse con cierta exactitud. De modo que, como quiera que la Estrella de Belén apareció en tiempos de la Natividad, es necesario buscar informaciones y pruebas que puedan aclararnos cuando nació Jesús. Los escasos datos de los que disponemos son referencias bíblicas; a partir de ellas tendremos que acudir a la Historia para obtener datos concretos.

Sólo hay dos referencias en la Biblia acerca de la Natividad: la primera (y la más completa) la encontramos en el evangelio de San Mateo; luego podemos leer algunos versículos relacionados con la Natividad en el Evangelio de San Lucas.

Si comenzamos leyendo el Evangelio según San Mateo, podemos obtener las primeras notas que pueden servirnos para ir cercando la fecha del nacimiento de Jesús y de paso, encontramos la primera referencia a la Estrella de Belén:

«Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.» (Mateo, 2. 1-3)


Por otra parte el Evangelio según San Lucas nos dice:

«Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirinio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuando era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.» (Lucas, 2. 1-8)

Algunos investigadores, creen posible la determinación del 5 a.C. como el año en que nació Jesús. Es evidente que esta hipótesis conlleva cierta dosis de imprecisión y por eso se representa como tal.

Es más, algunos estudiosos del tema incluso arguyen que Jesús pudo nacer entre marzo y abril (inicios de la primavera al fin y al cabo) de ese año. Estos argumentos se basan en la referencia bíblica de Lucas de la falta de sitio en la posada y en la presencia de pastores vigilantes de sus manadas . Lo primero puede comprenderse si observamos que fue una fecha muy próxima a la Pascua Judía y el pueblo se dirigía a las ciudades para celebrarla. La explicación buscada para el último versículo citado, el de los pastores, no es más que una cuestión meteorológica y ganadera. Es evidente que es costosísimo dormir al raso en invierno y por otra parte solo se sacaban los rebaños en los meses primaverales, en los cuales, además, parían los rebaños. En invierno siembre estarían protegidos. A lo largo de la historia se han dado multitud de fechas por parte de teólogos y religiosos pero sin una base fija sobre la que argumentar.

La Celebración de la Navidad

Desde un punto de vista anecdótico, si Jesús nació en primavera, ¿por qué celebramos la Navidad el 25 de diciembre?

Curiosamente éste día no tiene ninguna relación con Jesús ni con otro motivo religioso: era la fecha en la que se hacía una celebración pagana en conmemoración del solsticio del invierno. Ya sabemos que después del solsticio de invierno los días más oscuros han pasado, se empiezan a notar los días más largos, la temperatura dejará de ser tan fría en pocas semanas y el campo comenzará a prepararse para dar sus frutos. Este renacimiento del Sol siempre fue celebrado por distintas culturas desde tiempos inmemoriales y estaba asociado al nacimiento de dioses como Horus (Egipto)., Dionisio (Grecia), Baco (Roma), Mitra (India) o Buda (Oriente).

Hacia los años 352-366 parece que se comenzó a imponerse la celebración de la Natividad la noche del día veinticuatro al veinticinco de diciembre. Anteriormente algunas culturas la celebraban entre el seis (armenios) y el ocho de enero (egipcios y griegos fundamentalmente). La Iglesia en lugar de reprimir las fiestas paganas decidió absorberlas y reconvertirlas. De ésta forma, en la mitad del siglo IV los monjes griegos San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno fueron los influyentes personajes que hicieron posible que la Navidad la celebremos hoy el día veinticinco. En España venimos celebrando la Navidad en ésta fecha desde el año 380 después de ser aprobado en el concilio de Zaragoza. Hoy día la celebración de la Navidad se hace simultáneamente en casi todo el mundo cristiano a excepción de los armenios que siguen celebrándola el seis de enero.

Luego vinieron los belenes y los villancicos, (originarios de la Edad Media); el árbol de Navidad (de procedencia germana y del siglo XVIII); y las tarjetas navideñas (último tercio del siglo XIX). Invariable a los tiempos, todo acompañado de exquisitas comidas, regado por dulces licores y con un punto y final basado en el intercambio de regalos.

Pero los regalos tampoco es una costumbre cristiana. Era una costumbre pagana que fue absorbida por la Iglesia. Por otra parte, pese a que hoy día todos lo celebramos, tampoco tiene sentido atribuir esta costumbre al hecho bíblico de la entrega de regalos que hicieron los Reyes Magos al niño Jesús. Qué curiosos personajes debieron ser estos Reyes Magos que observaron la Estrella de Belén: ¿Quienes fueron? ¿De dónde procedían? ¿Qué vieron?

Si pocas pruebas teníamos en el caso de la Natividad pocas vamos a ir teniendo en lo que se refiere a los Reyes Magos. No existe en la Biblia ninguna referencia que nos permita contestar, aunque sea de manera concisa, a las preguntas planteadas al principio.

Pero, ¿quienes fueron?

Las únicas citas que podemos sacar de la Biblia son las reflejadas en el Evangelio de San Mateo:

«Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. [...] Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén [...] Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; [...] Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.» (Mateo 2, 1-12).

No hay nada más. La tradición y la secuela que han dejado los Reyes Magos no debe tener otro lugar de partida más que el que hemos expuesto.

En distintas representaciones iconográficas realizadas en templos durante los siglos III y IV aparecen dos, tres y hasta cuatro magos. Otras fuentes cristianas (sirias y armenias) pensaron en doce Reyes al relacionarlos con las doce tribus de Israel o con los doce apóstoles. En el siglo tercero, el teólogo Orígenes indicó que los Reyes Magos eran tres. Al fin y al cabo son tres los regalos que se nombran en el Evangelio de San Mateo: oro, incienso y mirra.

«Una estrella indescriptiblemente grande apareció de entre estas estrellas y las deslumbró de tal manera que ya no lucían y así supimos que un Rey había nacido en Israel.»

Verdaderamente lo que quiera que fuese debió ser realmente espectacular.

¿Falta alguna estrella de Belén en algún Nacimiento? ¿Fue una invención? ¿Existió en realidad? ¿Cuánto tiene de leyenda? ¿Qué pudo ser lo que se vió

No es de extrañar , que la Estrella de Belén tenga una buena dosis de verdad al relacionarla con tan histórico acontecimiento. Pero no hay que pasar por alto que existe también la posibilidad de que sea un mito. Un hecho para dar mayor grandiosidad al nacimiento de Jesús. Incluso si queremos ser consistentes con nosotros mismos, no tenemos más remedio que indicar una segunda opción: un suceso fruto de un milagro divino. De cualquier forma si la estrella de Belén es un mito o un suceso sobrenatural no podemos darle ninguna explicación científica y, por consiguiente, el suceso quedaría zanjado de inmediato.

Es indudable que aún no hay nada claro acerca de la naturaleza de la estrella de Belén. Distintos investigadores poseen distintas hipótesis acerca de ella pero no hay aún unanimidad sobre el fenómeno que siguió a los Reyes Magos a Belén.

F. Rodríguez

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