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Es indiscutible que
uno de los elementos que no pasa desapercibido en cualquier exornación
navideña es la Estrella de Belén. A medida que se va acercando la
Navidad nuestras calles se iluminan y no es rara aquella en la que
aparezca una estrella. Belenes, villancicos, anuncios, películas,...
en todos estas situaciones no falta la bíblica estrella de Belén.
Con la ayuda de los ordenadores, los avances en traducciones de
lenguas orientales y nuevos hallazgos arqueológicos, hoy día
tenemos posibilidades de investigar, desde el punto de vista astronómico,
que pudo ser realmente la estrella. Las conclusiones que se van
obteniendo aún andan por el terreno de las hipótesis pero permiten
obtener algunos datos interesantes y descartar algunos sucesos
astronómicos que se relacionaban, (y aún se relacionan erróneamente)
con la Estrella de Belén.
Para poder
investigar hechos astronómicos del pasado se requiere conocer la
fecha en la que éstos pudieron darse con cierta exactitud. De modo
que, como quiera que la Estrella de Belén apareció en tiempos de
la Natividad, es necesario buscar informaciones y pruebas que puedan
aclararnos cuando nació Jesús. Los escasos datos de los que
disponemos son referencias bíblicas; a partir de ellas tendremos
que acudir a la Historia para obtener datos concretos.
Sólo hay dos
referencias en la Biblia acerca de la Natividad: la primera (y la más
completa) la encontramos en el evangelio de San Mateo; luego podemos
leer algunos versículos relacionados con la Natividad en el
Evangelio de San Lucas.
Si comenzamos
leyendo el Evangelio según San Mateo, podemos obtener las primeras
notas que pueden servirnos para ir cercando la fecha del nacimiento
de Jesús y de paso, encontramos la primera referencia a la Estrella
de Belén:
«Cuando Jesús
nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del
oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de
los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el
oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó,
y toda Jerusalén con él.» (Mateo,
2. 1-3)
Por otra parte el Evangelio según San Lucas nos dice:
«Aconteció
en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César,
que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo
siendo Cirinio gobernador de Siria. E iban todos para ser
empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la
ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén,
por cuando era de la casa y familia de David; para ser empadronado
con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y
aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su
alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en
pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para
ellos en el mesón.» (Lucas,
2. 1-8)
Algunos
investigadores, creen posible la determinación del 5 a.C. como
el año en que nació Jesús. Es evidente que esta hipótesis
conlleva cierta dosis de imprecisión y por eso se representa como
tal.
Es más, algunos
estudiosos del tema incluso arguyen que Jesús pudo nacer entre
marzo y abril (inicios de la primavera al fin y al cabo) de ese año.
Estos argumentos se basan en la referencia bíblica de Lucas de la
falta de sitio en la posada y en la presencia de pastores vigilantes
de sus manadas . Lo primero puede comprenderse si observamos que fue
una fecha muy próxima a la Pascua Judía y el pueblo se dirigía a
las ciudades para celebrarla. La explicación buscada para el último
versículo citado, el de los pastores, no es más que una cuestión
meteorológica y ganadera. Es evidente que es costosísimo dormir al
raso en invierno y por otra parte solo se sacaban los rebaños en
los meses primaverales, en los cuales, además, parían los rebaños.
En invierno siembre estarían protegidos. A lo largo de la historia
se han dado multitud de fechas por parte de teólogos y religiosos
pero sin una base fija sobre la que argumentar.
La
Celebración de la Navidad
Desde un punto de
vista anecdótico, si Jesús nació en primavera, ¿por qué
celebramos la Navidad el 25 de diciembre?
Curiosamente éste
día no tiene ninguna relación con Jesús ni con otro motivo
religioso: era la fecha en la que se hacía una celebración pagana
en conmemoración del solsticio del invierno. Ya sabemos que después
del solsticio de invierno los días más oscuros han pasado, se
empiezan a notar los días más largos, la temperatura dejará de
ser tan fría en pocas semanas y el campo comenzará a prepararse
para dar sus frutos. Este renacimiento del Sol siempre fue celebrado
por distintas culturas desde tiempos inmemoriales y estaba asociado
al nacimiento de dioses como Horus (Egipto)., Dionisio (Grecia),
Baco (Roma), Mitra (India) o Buda (Oriente).
Hacia los años
352-366 parece que se comenzó a imponerse la celebración de la
Natividad la noche del día veinticuatro al veinticinco de
diciembre. Anteriormente algunas culturas la celebraban entre el
seis (armenios) y el ocho de enero (egipcios y griegos
fundamentalmente). La Iglesia en lugar de reprimir las fiestas
paganas decidió absorberlas y reconvertirlas. De ésta forma, en la
mitad del siglo IV los monjes griegos San Juan Crisóstomo y San
Gregorio Nacianceno fueron los influyentes personajes que hicieron
posible que la Navidad la celebremos hoy el día veinticinco. En
España venimos celebrando la Navidad en ésta fecha desde el año
380 después de ser aprobado en el concilio de Zaragoza. Hoy día la
celebración de la Navidad se hace simultáneamente en casi todo el
mundo cristiano a excepción de los armenios que siguen celebrándola
el seis de enero.
Luego vinieron
los belenes y los villancicos, (originarios de la Edad Media); el árbol
de Navidad (de procedencia germana y del siglo XVIII); y las
tarjetas navideñas (último tercio del siglo XIX). Invariable a los
tiempos, todo acompañado de exquisitas comidas, regado por dulces
licores y con un punto y final basado en el intercambio de regalos.
Pero los regalos
tampoco es una costumbre cristiana. Era una costumbre pagana que fue
absorbida por la Iglesia. Por otra parte, pese a que hoy día todos
lo celebramos, tampoco tiene sentido atribuir esta costumbre al
hecho bíblico de la entrega de regalos que hicieron los Reyes Magos
al niño Jesús. Qué curiosos personajes debieron ser estos Reyes
Magos que observaron la Estrella de Belén: ¿Quienes fueron? ¿De dónde
procedían? ¿Qué vieron?
Si pocas pruebas
teníamos en el caso de la Natividad pocas vamos a ir teniendo en lo
que se refiere a los Reyes Magos. No existe en la Biblia ninguna
referencia que nos permita contestar, aunque sea de manera concisa,
a las preguntas planteadas al principio.
Pero, ¿quienes
fueron?
Las únicas citas
que podemos sacar de la Biblia son las reflejadas en el Evangelio de
San Mateo:
«Cuando Jesús
nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del
oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de
los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el
oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó,
y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales
sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había
de nacer el Cristo. [...] Entonces Herodes, llamando en secreto a
los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición
de la estrella; y enviándolos a Belén [...] Ellos, habiendo oído
al rey, se fueron; [...] Y al entrar en la casa, vieron al niño con
su madre María, y postrándose lo adoraron; y abriendo sus tesoros,
le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.» (Mateo 2,
1-12).
No hay nada más.
La tradición y la secuela que han dejado los Reyes Magos no debe
tener otro lugar de partida más que el que hemos expuesto.
En distintas
representaciones iconográficas realizadas en templos durante los
siglos III y IV aparecen dos, tres y hasta cuatro magos. Otras
fuentes cristianas (sirias y armenias) pensaron en doce Reyes al
relacionarlos con las doce tribus de Israel o con los doce apóstoles.
En el siglo tercero, el teólogo Orígenes indicó que los Reyes
Magos eran tres. Al fin y al cabo son tres los regalos que se
nombran en el Evangelio de San Mateo: oro, incienso y mirra.
«Una estrella
indescriptiblemente grande apareció de entre estas estrellas y las
deslumbró de tal manera que ya no lucían y así supimos que un Rey
había nacido en Israel.»
Verdaderamente lo
que quiera que fuese debió ser realmente espectacular.
¿Falta alguna
estrella de Belén en algún Nacimiento? ¿Fue una invención? ¿Existió
en realidad? ¿Cuánto tiene de leyenda? ¿Qué pudo ser lo que se
vió
No es de extrañar
, que la Estrella de Belén tenga una buena dosis de verdad al
relacionarla con tan histórico acontecimiento. Pero no hay que
pasar por alto que existe también la posibilidad de que sea un
mito. Un hecho para dar mayor grandiosidad al nacimiento de Jesús.
Incluso si queremos ser consistentes con nosotros mismos, no tenemos
más remedio que indicar una segunda opción: un suceso fruto de un
milagro divino. De cualquier forma si la estrella de Belén es un
mito o un suceso sobrenatural no podemos darle ninguna explicación
científica y, por consiguiente, el suceso quedaría zanjado de
inmediato.
Es indudable que aún no hay nada claro acerca
de la naturaleza de la estrella de Belén. Distintos investigadores
poseen distintas hipótesis acerca de ella pero no hay aún
unanimidad sobre el fenómeno que siguió a los Reyes Magos a Belén.
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