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Alfredo Mompó Roca
ha presentado su obra más reciente en la Casa de la Cultura, una
obra extensa y fecunda que ha demostrado que este profesor de
dibujo, felizmente retirado de sus tareas docentes, ha sabido
aprovechar el tiempo creando toda una serie de composiciones donde
el colorido y el sosiego son sus características más destacadas.
Alfredo Mompó Roca tuvo
como maestro a Francisco Climent, y muy pronto descubrirá que el
color es su vocación, una vocación que seguirá con las formas y
las composiciones extremadamente personalistas, fijándose en otros
artistas que influyeron en su carrera, pero labrándose una técnica
donde destaca ese detalle que hacen que la obra se conozca casi de
inmediato como de «Mompó Roca».
De
sus premios y su trayectoria ya hablamos en otra ocasión, pero lo
que verdaderamente importa en estos momentos es contemplar como el
pintor setabense ha creado en todo este tiempo una colección de
obras desde el sosiego, la calma, la tranquilidad, y una
espiritualidad que confiere a sus cuadros una belleza destacada
desde cada una de las pinceladas.
La tristeza de
los rostros se dibuja al mismo tiempo en la riqueza de los ojos que
brillan ante la paz interior y donde la naturaleza se entremezcla
con la condición humana, como parte inseparable de la creación.
Ahí está el éxito
de Mompó Roca: en saber captar la expresión humana con toda la
riqueza que la luz y el color es capaz de sobreponer. La melancolía,
la ausencia, el amor, la vergüenza...todos estos elementos están
presentes en los velos transparentes y en todas y cada una de las
composiciones.
Su presencia en
la Casa de la Cultura ha servido para reivindicarse como un artista
que domina el tiempo y el lugar de cuanto crea. Todo parece bello
por el simple hecho de haber sido creado con una entrañable
belleza, llena de expresión y buen gusto. Llena de una poesía que
transmite calma y sosiego cuando se contempla la obra.
Las luces y las
sombras en la obra de Mompó Roca están en su sitio justo: en el
lugar donde nace el impresionismo y donde comienza verdaderamente la
emoción que provoca en el espectador, al tiempo que surge la
profundidad , el relieve y el espacio donde se apoya la creación.
Mompó Roca crea
con elegancia y redescubre destellos de abstracción, todo ello para
fijar efectos cromáticos, erotismo, sencillez y condición humana
entre las luces y las sombras de las que antes hablábamos.
Toda una
agradable sorpresa.
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