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El
Salón Ribera del Hotel Murta de Xàtiva ha vuelto a acoger una
exposición de Max la Diva, auténtico impulsor de la sala y
trabajador incansable en el mundo del arte y la cultura pero que sin
embargo se traduce en un arte muy particular, alejado de falsas
consideraciones elitistas y en todo momento comprometido con una
creación que más allá de la simple creación.
Max la Diva
provoca, sorprende, pero sobre todo crea aquello que para él es lo
trascendental, sin pararse a pensar en el que dirán ni como se
comportarán las mezclas que inventa para que juntas compongan el
paisaje, la figura, el color relativo y difuminado, la fuerza de los
amarillos y las caras de unos personajes que algún día existieron
en su imaginación y ahora se presentan ante el espectador como
queriendo escapar del lienzo. La capacidad de Max por crear, le
hacen ser poseedor de unos sueños que quien quiera puede
compartirlos. Unicamente hay que ponerse delante de sus creaciones
para disfrutar de la
pintura que no esconde ni un sólo secreto; quizás el de la vida
misma.
Nada le importa más
que la tranquilidad de sentirse a gusto con aquello que hace; con
esos conceptos provocadores de la revolución pendiente; de esa república
que sólo existió un minuto, pero que marcó un antes y un después
para quienes todavía creen en
la utopía de la nostalgia, y en huir de la memez de los enganchados
al arte más débil, más fácil y más desesperante. Cuando se
pierde la ilusión de pierde parte de la existencia, y ahí es donde
surge la figura de Max la Diva llena de paciencia y encierro
voluntario que le hacen ser diferente. Y para ello no necesita de
consideraciones ni palmaditas falsas de envidias forzadas. Max la
Diva recorre los caminos pintando aquello que se cruza en su
imaginación, en la realidad del mundo diario y en lo onírico del
pensamiento.
Por eso sus
figuras son bellas aún siendo extrañas: porqué están llenas de
ganas de vivir y de seguir soñando en un arte que vive un
permanente calma y una vivencia excitante en cada momento de su
existencia.
Es el arte de un
creador de sueños que expone para demostrase a si mismo, y
demostrar a los demás, que los tiempos que corren no están hechos
para los conformistas, sino que existe un futuro amplio y generoso
esperando ser plasmado en cualquier lienzo una noche de invierno,
donde el calor penetrar por todos los poros de la piel.
Así se entiende
su arte.
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